lunes, abril 30, 2012

Por el noroeste de Aralar: Ausa Gaztelu y Auntzizegi

En Ausa Gaztelu, ante el Txindoki y la luz de un día primaveral con viento sur.
El domingo 29 de abril, Pilar, Ángel, Patxi y yo salimos del caserío Ernaizaga,  a mitad de camino entre Zaldibia y el Ausa Gaztelu, dispuestos a seguir un senda dibujada en el mapa Aralar del señor Imanol Goikoetxea. Conclusión: el mapa de Goikoetxea es digno de Parménides en las alturas (nada cambia, todo permanece), pero pasa a Heráclito en las bajuras ("En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos]"). Quizá entramos en la misma senda, y no entramos, pues... Complicado. El paisaje cambia demasiado cuando interviene la mano del hombre (asfaltados y cementados, sendas desaparecidas entre zarzas, endrinos y tojos...). Y no éramos los mismos tras esfuerzos y sudores por rampas arcillosas, cuando descubrimos con alegría la huella de la civilización en forma de pista (hubo hasta un ¡viva! por los romanos y sus obras, entre las que contamos la extensión de las calzadas). Así alcanzamos la ladera oeste de Ausa Gaztelu, echamos una mirada abajo, a la espalda, al caserío Akapulko, y subimos por pradera de verdes fosforitos hasta Ausokoegi. Desde ahí, un empujón y cima: Ausa Gaztelu (904).

Ausa Gaztelu y una tormenta quedan atrás.
Bajamos al collado de Errekonta  y subimos hacia las bordas de Elutseta por la PR (blanca y amarilla) para, a continuación, aplicando el contrastado método de ojímetro, salir de rutas balizadas y ascender buscando la rampa más tendida y menos sacudida por la ventolera del sur.

En la cima de Auntzizegi, al fondo: el barranco de Muitze y la poco visitada cima de Larraone.
Llegamos Auntzizegi (1.247), disfrutamos de las vistas y bajamos al barranco de Muitze, donde encontramos un buen cobijo en una borda del entorno de Beolatz. Dimos cuenta de quesos cremosos y frescos, salchichón, jamón, fresas, chocolate y hasta una compota y café; el vino, un syrah navarro.
Bajamos por el precioso camino que pasa por Aitzegi (por donde pasamos hace poco más de un par de meses) y termina en la pista que enlaza Amezketa con el barranco de Minas. En ese tramo nos cayeron unas pocas gotas de lluvia. En el cementerio de Amezketa habíamos dejado un coche por la mañana, así que dividimos las fuerzas. Dos fueron a recuperar el coche en Ernaizaga, a unos 10 km de allí, y otros dos fuimos haciendo tiempo entre caldo y café en el restaurante Txindoki.
Justo entonces, llovía en el monte Txindoki.

sábado, abril 28, 2012

El cambio (ajamonado)

Cuando en 2005 elegí el diseño de la plantilla para eresfea, opté por uno amarronado y bastante feo (como correspondía), que en los márgenes dibujaba algo parecido a unas grecas dignas de empapelar paredes de los años 70. Desde entonces, el blog y su diseño quedó colgado como un jamón en la Red. Es cierto que cambié alguna cosa visual (foto aquí, llamada allá...), chapucillas. El primer cambio en el blog fue invisible, accedí hace tres años a la posibilidad de seguir las estadísticas de visitas en el blog, procedencia de las visitas... Eso me ha enseñado mucho, por ejemplo: sé que el jueves es el día con más visitas; que lo más visitado son libros (lecturas), hongos, cuevas y comentarios con mala baba; que el número de comentarios no tiene nada que ver con el número de visitas...; y, lo más importante, que eresfea podría vivir casi solo, tirando de archivo, sin necesidad de nuevas entradas por parte de su autor.
Había pensado en cerrarlo un día por sorpresa pero con mucha premeditación: todo se acaba, hasta el pata negra. Hoy, en cambio, 28 de abril, cumpleaños de Martín O., llega el cambio visual. El porqué es muy sencillo, donde antes escribí "chapucillas" ahora escribo "gran chapuza". Esta mañana me he puesto a enredar en el blog y he llegado a un punto sin retorno en el que no se me permitía recuperar la plantilla anterior. Esto me ha hecho reflexionar durante unos segundos en la noción de límite, en la posibilidad de encontrar la tecla "destruir" y terminar con el blog en un clic, y me he reído solo. Así es, cuando uno no cambia, lo cambian a uno. Por cambiar..., he cambiado hasta de contraseñas, que es una manera de no cambiar nada de uno mismo.

P.D.: A cierta edad, o te ajamonas o te amojamas.

viernes, abril 27, 2012

Senderuelas (Ya están aquí...)

Senderuelas (Marasmius oreades) "emergentes".
Y las primeras setas de cardo (Pleurotus eryngii) y los champiñones grandes (Agaricus macrosporus)... "Demos por inaugurada la primavera en las praderas", dice el EGR -léase con el tono del "Ya están aquí" de Poltergeist-.

jueves, abril 26, 2012

Camino de Santiago Parte II: De Ferreiros a Melide (49 km) con cuatro fotografías y sus leyendas

La megatostada de pan (ya empezada), el café "de tres colores", el bote de mermelada casera de manzana a mano, la mantequilla (ya untada)...: el desayuno en Mirallos, un buen comienzo de lunes (9 de abril).
En la llegada a Portomarín, encuentro el cartel del embalse de Belesar, pero el Miño hace tiempo que ha vuelto a su cauce (como se ve en las riberas verdes). Me cuentan que no es la sequía, que haberla hayla, que están de obras en el dique... (Me fijo en los muros del agua y pienso en lampreas).
En Ligonde, el crucero.
En Coto, nada más entrar en La Coruña, el monumento al cartero Alfredo. El hito de jardín, y de mi Camino, que este año cuenta con más protección.

Cumbres en Entzia y cueva de Iguarán

El domingo 22 de abril, Lourdes, Pilar, Ángel, Imanol C. y yo salimos de Andóin y subimos al Puerto homónimo (han arreglado el tramo final de la calzada con cemento y piedras).  ¡Ya estábamos casi encumbrados en Entzia!


Ascendimos por la pradera a Surbe (1.154) -foto 1, de un montañero amable con la cámara de Ángel- y en un suave tobogán -foto 2- alcanzamos el mirador de Mirutegi (1.167) -foto 3-. Tan felices después de comer unos fresones, emprendimos rumbo a Ballo (1.197, "Bayo" en el buzón) -foto 4 y foto 5,  de Pilar- y llegamos en un periquete al buzón (foto 6).
Descendimos con dirección a Opakua, y en el hayedo buscamos sendas marcadas en el excelente mapa del señor Javier EcheverríaUrbasa. Pero las sendas que nos interesaban estaban algo borrosas y nos metimos en un hermoso "bosque a través" donde encontramos las escilas en flor y un sorprendente manantial. Junto al cauce del Arno (alavés, no italiano) reorientamos nuestro rumbo y almorzamos un poco más arriba del manantial del Arno: lepiotas con jamón, jamón (siempre válida esta redundancia), salchichón, chocolate con pimienta rosada, la alimenticia cerveza Val-Dieu Grand Cru, un Callejo (tinto infalible) y hasta café.
Buscamos la cueva de Iguarán de camino hacia las bordas de Legaire. Y la encontramos gracias a las instrucciones del mapa del señor Echeverría y a las pinturas rojas que señalizan su acceso. El escenario de la entrada es provocador y no presenta complicaciones. Primero desciende una sala amplia y se encuentran una estalactita y estalagmita que tienden al encuentro y provocan la fotografía. El ruido del agua era fortísimo, las lluvias caídas en las últimas tres semanas han aumentado el caudal del arroyo subterráneo que nos impidió terminar la exploración. Nos entretuvimos en un desvío que se abría en una gatera a la izquierda (en bajada) con una lámina de agua.
Una cueva fácil y atractiva, volveremos (probablemente con niños).
Aquí tenéis otra secuencia fotográfica:

Mapa de acceso a Iguarán.
A unos metros de la cueva, en el hayedo. (Fotografía de Imanol C.)
Vocación de columna: estalagmita y estalagtita al encuentro (fotografía de Ángel). 
Homenaje al claroscuro 1: varios niveles en el arroyo secundario.
Homenaje al claroscuro 2.
El poder de la Fuerza está en sus manos (fotografía de Imanol C.) 
Qué alegría entrar y qué alegrón salir (fotografía de Imanol C.).

Boca de entrada y ¡salida!

Redoble triunfal.


martes, abril 24, 2012

Camino de Santiago 2012 Parte II: Del alto del Poio a Ferreiros (44 km)

El Domingo de Resurrección, 8 de abril, las huellas del barro en el camino están congeladas por la mañana. Icnitas de peregrino, con esa rodada que complicaría la vida a cualquier paleontólogo (¿tenían los peregrinos rabo?). El cielo despejado anima un paso ligero entre pájaros cantarines.


Llego de tirón a la pequeña iglesia de Viduedo. Aquí siempre me detengo. Eso de que el tamaño sí importa... Recuerdo a Fefi, y a Martín. Una amiga pequeña (grande), un amigo enorme (grande). Ella entraría erguida como una bailrina, él tendría que doblar los riñones.


Bajo a Triacastela, tomo un café en el bar Fernández y sigo veloz hacia Sarria entre verdes y flores.
Cerca de Pintín.
Almuerzo el bocadillo de queso que traía de Cebreiro en la puerta del albergue de Gonzar. En Sarria hace calor y el paso por la ciudad se resume en una subida con escalones y rampa, en una bajada vertiginosa junto al cementerio. Salgo cansado de Sarria y pienso en detenerme en Barbadelo, 4 km más allá. Pero en Barbadelo... El hospitalero me "engaña" (que quedan 7 km), la tarde tiene una luz hermosa, bebo agua y sigo hasta Ferreiros (9 km). Este tramo del camino me trae recuerdos de otros Caminos:
Corredoira en secano, la misma que era un arroyo.
el de la lluvia feroz del día de Reyes Magos de 2011, con corredoiras transformadas en ríos y toperas en surtidores de agua; la recta del km 105, donde siempre me gusta caminar; el segundo mojón más fotografiado del Camino; una aldea que se llama Morgade (me encanta el nombre);  el destino en Ferreiros, que me permitirá cenar en Mirallos.
En el albergue me encuentro con un francés que me recuerda al señor Sommer dibujado por Sempé (por el gesto andarín), un mallorquín y su novia alemana, y un madrileño, con quien coincidiré los próximos días: Ángel.

lunes, abril 23, 2012

Huevos de mirlo (2012)


El tono del azul de fondo y la cantidad de pecas marrones varían en cada nido.
Sábado 21 de abril, ¡ya es primavera en San Sebastián! Pero este 2012, en comparación con el año pasado, el retraso de la primavera suma mes y medio, al menos para las puestas de los pajarillos.
Como viene siendo habitual desde hace años, encuentro primero los nidos en la ciudad, y una o dos semanas después en el campo. Otro detalle: la querencia progresiva de los mirlos por los arbustos bajos y exóticos en los parques (un laurel del Canadá, una aucuba del Japón...).
Esta vez, además, quiero jugar con vuestra agudeza visual y las deficiencias aunadas del feografo y su cámara.
¿Veis el nido con la hembra del mirlo incubando los huevos? (Cuatro).


¿La veis ahora?



viernes, abril 20, 2012

Camino de Santiago Parte II: De Pieros al alto del Poio (43 km)

Camino de Pieros a Villafranca del Bierzo, el paisaje es una especie de Toscana leonesa, con viñedos (¡viva la uva mencía!), almendros, cerezos, verde primaveral, suaves colinas y poco más de 6 km, contando conejos. Son una plaga, en cada pieza de terreno se ven cinco, seis, ¡una docena! La memoria tiene sus caprichos y una palabra digna de Félix Rodríguez de la Fuente me ronda, pero no me llega. Rebusco. No es mixomatosis, no...
En Villafranca, el chispazo: ¡lagomorfos! Con enajenaciones así pasan los kilómetros, y quiero pensar que es muy saludable. En Villafranca del Bierzo busco con la mirada el ciprés más alto de España (lo veo en lontananza), camino atento a la cantidad de casas solariegas arruinadas y tengo una tentación crítica con el abandono del patrimonio tradicional; pero en la calle de la Concepción, después de salvar el río Burbia, concluyo que en este gran pueblo sí que se respeta lo tradicional.


Unos kilómetros después, cafeteo en Pereje y me embalo dispuesto a devorar un tramo donde predomina el asfalto y el terreno llano, no quiero detenerme hasta Vega de Valcarce. Pero en Trabadelo me entretiene un vehículo con cortina en el radiador (y con una invitación a la lectura LEE (dice entre números en la matrícula).

Cortinilla recogida, para que se ventile el radiador.
Tomo un cafetín en Vega de Valcarce y sigo hasta un poco más allá de Herrerías, en el barrio del Hospital Inglés para detenerme en el Polín. El Polín está repleto de gente almorzando. No me extraña, es barato y ofrece calidad y cantidad. Me conformo con el vinito y la ración generosa de lacón a precio de tapa. A menos de un kilómetro comienza la famosa subida a Cebreiro.
Enseguida la niebla me priva de los paisajes, subo muy rápido. En la iglesia de Cebreiro preparan la Vigilia Pascual. Decido seguir hasta Hospital de la Marquesa. La niebla no deja ver casi nada.

Monumento al peregrino en el alto de San Roque.
En Hospital decido seguir hasta el alto de Poio, total..., la espuela. El alto tiene un par de casas a cada lado de la carretera, poco más, pero en las de la derecha atiende el bar y el albergue la señora Remedios. La conozco desde hace años y ella que, como es normal, no me reconoce, siempre me trata bien. Recuerdo especialmente un invierno, con una nevada que cortó la carretera. Me preparó un bocadillo y un café con leche de agárrate y no te menees. Pero sobre todo, recuerdo cómo se preocupó por mí.
Este Sábado Santo y 7 de abril atiende más su hijo, José Antonio. Ella me dice que está cansada, enferma, no deja de llevarse un pañuelo a la nariz y a los ojos. Sé cuál es su sillón frente a la chimenea. Tres mujeres mayores protestan sin parar por el frío que hace en el albergue anejo al bar. Cuando ella me conduce allí, me dice que se quejan del frío desde el mediodía, pero que se han quedado, que antes estuvo un señor muy educado, que estuvo un rato y se fue. Pero éstas no paran de protestar. El lugar es amplio, con baño y ducha limpios, hay literas, mantas y dos aparatos calefactores. Enchufo uno junto a la litera elegida, en la pantalla digital del aparato aparece la temperatura de la sala: 8,7ºC.
La señora Remedios me pregunta si hace frío. Le digo que no, que no se preocupe, que con dos mantas va que arde.
Las tres mujeres hablan entre ellas en francés, una de ellas se expresa en perfecto castellano. Siguen quejándose. Al final, la señora Remedios las conduce a su casa, encima del bar. Me da de cenar. Y hay un momento en el que se acerca y me acaricia la mejilla. Me contará historias de peregrinos, me dirá que la edad, que la mano izquierda ya no la controla bien por el parkinson, que la artrosis, y no parará quieta. Su hijo trata de contenerla, trata de que trabaje menos, pero no hay manera. Ceno muy bien y duermo solo en una burbuja térmica de 16ºC (de nuevo, según la pantalla digital). El domingo por la mañana, después del desayuno y de pagar, me regala de rondón dos barritas.

P.D.: Éstas que tengo aquí ahora.


miércoles, abril 18, 2012

Camino de Santiago Parte II: De Rabanal del Camino a Pieros (51 km)

Nieva 2 km después de salir de Rabanal del Camino, así que abro el paraguas y camino distraído con el paisaje. Paso a peregrinos que parecen hoy montañeros. Ascendemos a la Cruz de Ferro.
Viernes Santo (6 de abril primaveral) en la Cruz de Ferro.
En el tramo desde la Cruz hasta Manjarín han adecentado una buena pista paralela a la carretera y hoy, además, se camina con moqueta blanca, así que me embalo. Noto cansado el brazo derecho. Camino tan absorto que no me he dado cuenta del peso que ha ganado el paraguas por la nieve cuajada. Sacudo el paraguas, cambio de brazo. Descanso en el Acebo, 17 o 17,5 km después de la salida de Rabanal, en el bar y albergue El Acebo (otro de los que abren en invierno).

Entrada de El Acebo, en febrero de 2007.
La publicidad crece en la entrada de El Acebo.
El Acebo marca la la línea de la nieve. Un poco más bajo, en Riego de Ambros, el paisaje pierde el blanco. Correteo con sensaciones montañeras en el tramo del camino que se convierte en senda vertiginosa con caída a Molinaseca. A las tres de la tarde, en Molinaseca, ya he caminado 25 km y los del Albegue me preguntan dónde tengo intención de parar a dormir.
¿Ponferrada? 7 km, más o menos... Demasiado cerca. ¿Cacabelos? Pero eso me exige llegar al albergue de Cacabelos, 16 o 17 km más. Me dicen que el albergue de Cacabelos está cerrado, y que además están en fiestas, pero 1,5 km después, en el albergue de Pieros: "Te van a tratar muy bien, es vegetariano". Resuelvo llegar a Ponferrada, ya veré qué hago.
Ponferrada es una ciudad fantasma la tarde fría y lluviosa de Viernes Santo. Tomo un café a las cuatro y pico, y decido continuar; en Camponaraya, otro café. Paso veloz por Cacabelos (¿el viento a favor?, ¿el efecto de la cafeína?, ¿el gesto aerodinámico?, ¿la enajenación mental transitoria?...). La velocidad es una impresión falsa, en el kilómetro final, en la subida a Pieros, llevo el combustible en reserva, las piernas atrancadas, los pies recalentados. He pisado mucho asfalto y acera en la entrada y salida de Ponferrada.
El serbal y la luna, el albergue de Pieros, es una maravilla (no haré más publicidad, quiero tener sitio en la próxima peregrinación). Nos hemos juntado una docena de peregrinos (franceses, suecos y españoles). Me preguntan cómo he hecho tantos kilómetros. Porque no pienso cuántos kilómetros voy a hacer cuando desayuno. Si por la mañana me hubieran dicho: "Hoy tienes que caminar 50 km". Hubiera respondido: "¡Anda ya! Ni hablar". El kilometraje me hubiera perseguido hasta la fatiga. Pero te pones en marcha y con pequeñas metas, en tramos de una hora o de dos horas, vas quemando etapas. Y cuando llegas a una meta comprendes que puedes más (o no), y sigues (o no), y en la siguiente puedes otro poco más (o no), y sigues (o no)... Pienso que el peregrino sale a caminar, no sale contando los kilómetros que cumplirá en el día. Las cuentas se hacen por la noche. O no, porque termino la jornada concentrado en los huevos duros sobre unos pimientos del Bierzo con ajillo que son para hacer la ola; y en el abundante cuscús especiado con ajo y almendras, con "bloques" vegetales (cebolla, zanahoria, calabacín); y rascando con la cucharilla donde no hay en el fondo del vaso de un yogur.
Después, parafraseando a Shakespeare en Hamlet, "The rest is silence"; o en versión de sala con literas en un albergue del Camino: nadie ronca.

lunes, abril 16, 2012

Juego de palabras II

Trate de relacionar cada elemento de la columna de la izquierda con uno de la derecha.

El cuervo.........................barrita
El elefante........................maulla
El caballo........................dispara
El rey....................................bala
El gallo...........................relincha
La oveja...............................ulula
El pavo............................crotora
El jabalí........................gluglutea
El ciervo.........................cacarea
El búho.............................grazna
La cigüeña........................berrea
La abeja...........................guarrea
El perro............................zumba
El gato...................................late


Sé que es realmente difícil, porque un elemento de la primera columna izquierda se puede ajustar con varios de la derecha. Por eso hay tres pistas sonoras en la columna derecha. Todo sea por ayudar...

Camino de Santiago 2012 Parte II: De Hospital de Órbigo a Rabanal del Camino (37 km)

En el cartel del hostal que hay junto al puente del Paso Honroso anuncian que abren a las 7,15. Este Jueves Santo 5 de abril abren a las 7,45 y desayuno un par de cafés con leche y un bollo disfrazado de palmera. No llueve y tomo el camino que va junto a la carretera, pero a la altura de Santibáñez me desvío hacia el otro trazado del Camino (más largo). En el paraje del monte de la Colomba avanzo entre algunos robles y un encinar de copas bajas, y me topo con una escultura... pop.

Pop, pop decir algo... (Tiene el gesto del caminante, pero "camina" en dirección contraria).

El sube y baja llega hasta la  majada de la Ventura, y desde el crucero de S. Toribio se ve Astorga, y sé que el Oasis está cercano, a un kilómetro.


Oasis es uno de los bares de San Justo de la Vega. Ahí al peregrino le llaman "peregrino": "¡Buenos días, peregrino!". Y cuando me voy: "¡Adiós, peregrino!, ¡buen camino!". Esto me gusta, tiene una rara precisión. Y, sobre todo, cumplo en primavera con una promesa que me hice a mí mismo en otros Caminos invernales. Siempre que pueda, seré fiel a los lugares abiertos en invierno, como en este Oasis. Es primavera y florecen los cerezos, los manzanos y los bares abiertos. Añado: en Oasis preparan una tortilla de patatas densa y alta, XXL, con pimientos (alguno siempre picante). Así, frente al plato de tortillona, descanso un rato antes de entrar a Astorga.
El antiguo paso del ferrocarril se salva ahora por una pasarela diseñada, no me cabe duda, por algún ideólogo (no quiero decir arquitecto o ingeniero) que jugó mucho a las canicas en su infancia. Porque hay que tener mala idea para hacer dar tanta vuelta al peregrino (cinco rampas de subida, cinco de bajada) para evitar 20 metros. Para colmo, desde lo alto de la pasarela vi cómo cruzaba un paisano, supongo, por medio de las vías (que no parecen muy usadas por los trenes). Lo miré, me miró. Sospecho lo que pensó: ¡ay, pardillo!


En la salida de Astorga paso por la ermita del Ecce Homo, donde bebo de la fuente y me preparo para la subida tendida hasta Rabanal del Camino. La lluvia me obliga a abrir el paraguas. En Murias de Rechivaldo ya nieva y llego a una conclusión compartida: la cinta adhesiva no es una solución para las botas de montaña arruinadas.


En Santa Catalina de Somoza recuerdo con felicidad que en 1992 subí con José al campanario de la iglesia. Y fotografío otra vez, no sé por qué lo hago siempre, la mano pintada de una aldaba. El detalle de las uñas repintadas permanece inquietante.


A la altura de El Ganso me convenzo de que alguien se ha tomado en serio esto de plantar arbolitos a la izquierda del camino en el tramo leonés. Ojalá crezcan pronto y bien: manzanos, cerezos, encinas...
Llego a Rabanal del Camino y tengo dudas con el albergue. Están abiertos todos, y son varios entre privados y "públicos". En el Gaucelmo dormí en 1992 y 1995, en El Pilar en 2011. Me acerco a curiosear en el municipal y la hospitalera me sale al paso. Que soy el único que ha llegado hoy... Me quedo en el municipal, que me ofrece la tranquilidad de la soledad y el calor de la salamandra encendida. Cenaré donde siempre, en El Refugio (caldo -maragato-, huevos fritos con patatas y queso, cuajada).
Cuando regreso de cenar temprano, me encuentro con dos peregrinos ciclistas de Barcelona. Ellos se van a cenar, yo me acuesto como un niño.


domingo, abril 15, 2012

41 consejos montañeros útiles

Sabiduría reunida por la experiencia y después de escuchar la voz de los expertos (y de no hacer ni caso).

Negaciones
1. No preguntes nunca "¿Cuánto falta para llegar?" o, peor aún, "¿Falta mucho?".
2. No mees en contra del viento.
3. No creas que el culo se limpia bien con una piedra, u hojas, o un poco de musgo. Eso sólo funcionaba en el Manual de los pequeños castores.
4. No tires basura en el monte, ojo con las cáscaras de las frutas. Son más biodesagradables que biodegradables. Acotación: las cabras comen cáscaras de plátanos y otras peladuras.
5. No rompas las setas que crees que son venenosas (quizá crees que lo son todas menos los champiñones). Porque no haces ningún bien a la naturaleza, y porque EGR quizá las recoge como comestibles.
6. No patees los montoncitos de piedras, hay gente que los ha colocado, por algo será..., quizá, mira por dónde, para guiar por la senda correcta al montañero.
7. Las personas o animales móviles no son buenas referencias para memorizar el camino de vuelta. Si ese hombre que segaba el prado o esa vaca que pastaba se mueve, pueden cambiar tus referencias. Funcionan mejor los hitos fijos: un árbol, una cabaña, un montón de piedras...
8. No se recomiendan boñigas o bostas como elementos arrojadizos.
9. Manantial es cuando el agua brota de la tierra o la roca, no bebas agua de ríos y arroyos, ni siquiera de los arroyos cristalinos (y tal y tal) de la alta montaña, puede que unos metros más arriba haya un animal muerto en ese cauce cristalino.
10. Los carteles de los caminos no se giran ni se tumban, las pareces de los refugios no son para hacer pintadas, y sus chimeneas no se dejan cegadas con cisco y basura a medio quemar.
11. No hace falta llevar ropa de la última temporada a la montaña. Cada año colocan un color, tu ropa (excepto los modelos ochenteros con imitaciones de leopardo sintético y otras variantes) se pondrá de moda dentro de un par de años, paciencia.
12. No dejes las mochilas en el suelo cerca de las camas de los refugios (lo peor: en el suelo debajo de la litera). Déjalas en las taquillas o colgando en las literas, así evitarás entorpecer el paso de otros compañeros y, sobre todo, el traslado de chinches (que los hay en demasiados refugios) a casa o a otros refugios.
13. No maltrates los buzones de las cimas. Forman parte de la memoria de muchos montañeros.
14. No te arrimes a la parte trasera de los caballos.
15. No creas que existen récords de ascensión. La misma montaña nunca es dos veces igual, ningún récord es, por tanto homologable. Dicho de otra manera, es de tontainas correr para presumir del tiempo invertido en subir a una montaña. Cada ascensión es, en sí misma, un récord.
16. La montaña no empieza a partir de los 3.000 metros de altitud.

Condicionales
1. Si encuentras a alguien que necesita ayuda, deja tu montaña y ayúdale.
2. Si vas acompañado, expresa con claridad tus problemas al compañero. Ejemplo: me duele un tobillo, estoy deshidratado, me han picado cuatro tábanos en el hombro. No imagines que el compañero te lee el pensamiento.
3. Si no conoces el camino, no llevas mapa ni brújula y tampoco sabes orientarte: no salgas solo a la montaña, no te salgas del camino, no te retrases o te adelantes del grupo o de quien conoce el camino.
4. Si eres de los que habitualmente pasan sed, piensa que es probable que también la pases en la montaña: lleva cantimplora con agua. Ojo, no sirve con llevar cantimplora vacía o confiar en que alguien la lleve llena.
5. Si quieres ver animales más allá de lombrices, saltamontes o buitres planeando en la lejanía, no grites para hablar en la montaña.
6. Si vistes de negro al sol, te cocerás.
7. Si quieres crecer en la montaña, puede ser útil aprender los nombres de las montañas, de la flora, de la fauna...
8. Si crees que estás agotado y que no puedes dar un paso más, probablemente puedes caminar unas tres horas más.
9. Si quieres que tu fotografía en la cima de la montaña parezca de una montaña más alta, ponte el anorak, las gafas de sol y un gorro; y trata de que no se vea hierba en la imagen. No te hagas esa fotografía con niños o ancianos vestidos de calle.
10. Si alguien te pregunta alguna vez cuánto falta para llegar o si falta mucho responde: "Menos de la mitad".

Afirmaciones
1. Viste ropa interior cómoda.
2. Memoriza los caminos.
3. Cuidado con las alambradas. No se sabe para qué las ponen con púas, tampoco por qué no retiran las viejas cuando ponen las nuevas, quedan oxidadas como lazos punzantes. No conozco a un solo montañero que no se haya herido alguna vez.
4. Lo mejor para no pasar frío es no quedarse quieto, abrigarse y comer.
5. Lleva guantes aunque no haga frío cuando bajes por la nieve dura o el hielo, así no te abrirás la piel de las manos en caso de resbalón.
6. Los murciélagos no beben sangre. Los mosquitos sí succionan sangre y son más abundantes al anochecer. Las polillas (por gordas y ruidosas que sean) no atacan.
7. Un buen mapa puede que no marque algo que existe (un camino, un refugio, una fuente...); un mal mapa es aquel que marca algo que no existe (un camino, un refugio, una fuente...).
8. Lleva siempre una navaja. Algunos juzgan a las personas por el tipo de zapatos, o por el coche... Si algún montañero te juzgara sólo por lo que llevas (que jamás lo hará) miraría: botas, mochila y navaja.
9. Las ortigas pican aunque aguantes la respiración.
10. Ponte los crampones cuando hay nieve dura o hielo.
11. La mejor comida para la montaña es la que más te gusta (y la que más gusta a tus compañeros), otro asunto es cómo la llevas o lo que pesa. (Desoye los cambiantes cantos de sirena de barritas, geles, bebidas isotónicas...).
12. Lleva cámara fotográfica; disfrutarás después.
13. Hay al menos tres motivos para federarse: los descuentos en los refugios de pago; ayudar a la presencia social, al "lobby" de los montañeros; "disfrutar" de un seguro de accidentes.
14. Pon al mal tiempo buena cara.
15. Hay gente que corre por la montaña, también hay gente que camina por la autopista. De todo hay en la montaña del Señor.



viernes, abril 13, 2012

Camino de Santiago 2012 Parte II: De León a Hospital de Órbigo (Etapa prólogo, 32 km)

Retomo el 4 de abril el Camino donde lo dejé el 7 de enero, en León. Salgo desde la estación de tren de León a las 14,15. Dejar León atrás cuesta, porque la ciudad y sus salidas de carreteras se han desparramado en la dirección del Camino y llevo andando más de 8 km cuando empiezo a tener la sensación de haber dejado la ciudad.

La cigüeña, que no se ve, estaba recostada en el nido (incubando los huevos, supongo)
El equilibrio del nido de una cigüeña en un poste del tendido eléctrico en Valverde de la Virgen es para mí el punto del Camino donde empiezo caminar "suelto". Un poco antes de Villadangos del Páramo llega el primer chaparrón y una revelación lingüística: bandas rugosas.


Respeto la velocidad máxima con "atencion" y saco el paraguas. Pero la primera sorpresa de la jornada es el descubrimiento de la conexión leonesa de Los pájaros. ¿Y si Hitchcock no tenía tanta imaginación? Nunca había visto tanto cuervo junto, y tanto nido de cuervo.


Como un pincho de tortilla en Libertad. Me sonrío sólo pensando en que cuando preguntan por palabras bonitas del castellano, siempre hay gente que dice "paz", "amor"... y "libertad". Pero aquí, en Villadangos, le han puesto el nombre al hostal y restaurante (¿un consecuente?).
El Camino discurre junto a la carretera N120. Es un tramo bastante llano en el que avanzo rápido. Llego a las 20,15 al puente del Paso Honroso y entro en Hospital de Órbigo. El refugio parroquial Karl Leisner está regentado por una coreana encantadora a la que pregunto dónde cenar. Que hay dos opciones: Ángeles o Perrona. ¿Y cuál es mejor? "Yo voy al Perrona", dice y se ríe.
Espaguetis y huevos fritos con patatas y chorizo (pelín ahumado y picante: exquisito); en la elección del postre me inclino por las natillas. Quizá la gula que provoca esa ese: flan, yogur, fruta... ¡natillas! (no natilla).
Duermo rodeado de alemanes, el baño está en un patio abierto y por la noche da pereza levantarse a mear. Siempre pasa esto: sabes que te despertarás con ganas de orinar, sabes que lo más sensato es levantarse rápido, dejar la tibieza del segundo piso de la litera, salir al frío y resolver el asunto para volver a dormir, pero paso media hora aguantándome las ganas, antes de dar libertad a la vejiga. Media hora robada al sueño reparador.
Y aquí tenéis el vídeo de Los pájaros de Villadangos. (Con final en el albergue municipal para peregrinos).

video


jueves, abril 12, 2012

De la estación megalítica de Onyi (Onddi, Oindi) a las alubias de Adarra

Pasajeros en tránsito por la estación megalítica de Onyi (en plena estación primaveral). Al fondo el Adarra, premonitorio
Y ahora que se debate tanto a propósito de trenes de alta velocidad o qué pasa con la puerta de "Jarri Póter" en Kings Cross, Asun, Koro, Ángel, Imanol y yo nos plantamos el 31 de marzo en la estación megalítica de Onyi (Onddi, Oindi: 545). No pasó ningún tren, pero ¡eso sí que es una infraestructura perdurable! Era el preámbulo (paseíllo) de una alubiada como Dios manda, o sea, con sus sacramentos.

En la cima de Onyi, junto al buzón que replica en miniatura la ermita de Sta. Bárbara, y convenientemente hidratados.
 Las alubias en Adarra (restaurante de Xoxoka) estaban muuuuy buenas. Pilar se sumó al rancho.

viernes, abril 06, 2012

Arbarrain (1.118): de marcha ovalada con vocación de redondez

En la cima de Arbarrain. La leyenda del cardo dorado... (suena a título de Tintín).
El domingo 1 de abril, Patxi nos llevó a Asun, Koro, Pilar, Álvaro, el redivivo Ángel, Imanol, Patxi y yo de marcha, de marcha montañera. Desde Otzaurte, subimos con los coches a Beunda. La idea de Patxi, sobre el mapa, era trazar un gran óvalo, aunque llegó a murmurar algo de una etapa "redonda".
Salimos con dirección sudeste, por pista, en dirección a Txurruko Punta. No alcanzamos la punta en cuestión, porque la primera meta era la cabecera del embalse de Urdalur. Y caímos entre pinos recién clareados para llegar a la pista que discurre junto al embalse. Desde el embalse, empezamos a subir con dirección a Arbarrain por una PR pintada sobre una antigua GR. La senda sube por la loma que cada dos por tres está cortada por la pista que zigzaguea hasta la antena de la cima de Arbarrain.
En la cima, con cuatro buzones y vértice geodésico (1.118), se encuentran las tres mugas (Álava, Navarra y Guipúzcoa), y desde allí seguimos fronterizos un buen rato entre Álava y Guipúzcoa con la mirada puesta en Aratz, al noroeste. Antes, en la ladera de Umandi (aclaro: montaña, no restaurante de Araia), entramos hacia el collado de Atabarrate. Y nada más salir del collado hacia el sudoeste, en el inicio (o final) de otra pista, encontramos un paraje adecuado (triunfó la democracia y el apetito) para almorzar.

Por los "carasoles" de Allarte, provocando la sed. Al fondo se ve la peña de San Miguel. Fotografía de Pilar.
Después evitamos la cima de Allaitz o Allarte, fuimos sedientos a la fuente de Iturrioz y seguimos hasta Azkosaroi (lugar de grato recuerdo, almorzamos entre la nieve en el mismo lugar hace poco...).

Borda de Azkosaroi, al fondo Aizkorri. Fotografía de Pilar.
A partir de ahí, en descenso, alcanzamos la fuente de Ezkaratza, pasamos por la cueva túnel de San Adrian y junto al antiguo refugio montañero cerrado. Llegamos al paraje de Ubier, donde un nuevo parking ha solucionado aquellas apreturas clásicas de los coches a los lados de la pista. Y, ya por pista de cemento, dimos el último calentón a los pies. Cerramos el "óvalo" en Beunda, ocho horas de marcha.