miércoles, marzo 08, 2006

El regreso del Guipuchi Robasetas


Sí, soy yo, he vuelto. Ya sé que ha habido imitadores estos últimos cuatro años... Pero para que se note la diferencia, aviso al más puro estilo Lupin del dónde, del cuándo y de la presa. Atacaré en las cercanías de Goizueta (Navarra, cómo no). Será el próximo 11 de marzo. En la imagen, mi objetivo: los marzuolus.

lunes, marzo 06, 2006

Releíbles (1): El amor


Sí, el 1 entre paréntesis es una amenaza. He decidido arrancar con una serie. A ver qué pasa.

Estoy releyendo Las partículas elementales. Para mí, la última gran novela del siglo XX. La bomba que estalló el francés Michel Houellebecq en 1998. Uno de esos libros que releo. Es terrible, y no recomiendo su lectura a los más impresionables, ni siquiera recomiendo su lectura a los menos impresionables.
Siempre envidiaré a Houellebecq este párrafo:
“Esta mujer había tenido una infancia terrible, trabajando en una granja desde los siete años entre semibrutos alcohólicos. Su adolescencia fue demasiado breve para que pudiera acordarse. Tras la muerte de su marido trabajó en una fábrica para sacar adelante a sus cuatro hijos; en pleno invierno iba a buscar agua al patio para que toda la familia se lavara. Con más de sesenta años, recién jubilada, accedió a ocuparse otra vez de un niño, el hijo de su hijo. A él tampoco le había faltado de nada, ni ropa, ni buenas comidas los domingos, ni amor. Ella le había dado todo eso. Un examen mínimamente exhaustivo de la humanidad debe tener en cuenta necesariamente este tipo de fenómenos. En la historia siempre han existido seres humanos así. Seres humanos que trabajaron toda su vida, y que trabajaron mucho, sólo por amor y entrega; que dieron literalmente su vida a los demás con un espíritu de amor y de entrega; que sin embargo no lo consideraban un sacrificio; que en realidad no concebían otro modo de vida más que el de dar su vida a los demás con un espíritu de entrega y de amor. En la práctica, estos seres humanos casi siempre han sido mujeres.”
Michel Houellebecq. Las partículas elementales, Compactos Anagrama, 6ª edición, 2006, pág. 92.

Podría hablar horas acerca de este párrafo, podría escribir mucho… Pero ya está. Sólo queda dar las gracias. A ellas.

Dos momentos de perfección




Ya no estamos en Pest, tampoco en Buda; el río es marrón; hace un frío espantoso… Pero somos los dueños.

Natacha y Lissa, la mujer y la gata. Esto es Siberia.
No soy dueño de nada.

A veces veo fotografías que tomé y me dan ganas de recapitular, de escribir epitafios.

viernes, marzo 03, 2006

3 de marzo de 2006

Hoy ha muerto María Pérez Camarero. Hoy hace 58 años que murió su padre. María, la hija de Antonio y Amalia, la hermana mayor de mi padre, mi tía y mi madrina. Vivió muchos años enferma, sufrió con fe y dignidad. Hoy descansa en paz. Sé que a mí, por las noches, me faltarán sus oraciones.

jueves, marzo 02, 2006

Posaderos


Viajo demasiado en autobús. Y controlo cierto recorrido hasta el punto de que voy leyendo y levanto la cabeza para mirar por la ventanilla en el momento preciso. ¿Preciso para qué? Para avistar una de las tres águilas ratoneras que puedo encontrar en los 89 kilómetros que separan San Sebastián de Pamplona.
Es una mirada educada. Sé dónde tienen sus posaderos.
Haya, poste de la luz, poste de alambrada.
Y pienso cuando las veo: Buteo buteo.
Esto ya es propio de esdrújulos, pero me gustan los latinajos para los animales cuando se repiten. Por ejemplo: Vulpes vulpes (zorro), Bufo bufo (sapo), Pica pica (urraca)...

viernes, febrero 24, 2006

La liebre tensa


¡Qué tensión! ¿Las librerías sólo venden Harripoters? Parece que sí. Como hoy estoy graciosillo, saldré a dar un paseo por San Sebastián y preguntaré en las librerías por:
La guerra de las salamandras, de Capek.
Tres hombres en una barca, de Jerome K. Jerome.
Diario de Adán y Eva, de Twain.

miércoles, febrero 22, 2006

El refugio de la liebre



La zona protegida.
Y la liebre de Patxi (difícil de fotografiar), con el viento helado aún en la cara, en la cima refugio de Mandoegi.

lunes, febrero 20, 2006

Zamiatin


Otro ruso. Pero qué ruso... Le dijo cositas así a Stalin por carta:
"Sé que tengo un hábito altamente incómodo de hablar de lo que considero que es la verdad en vez decir lo que puede ser conveniente en el momento".
Un poco de atención en sus ojos. Zamiatin tiene una de esas raras miradas capaces de ver al menos dos cosas a la vez. Sí, hoy estoy un poco enigmático, zamiatinizado. Dosificaré misterio e información. La editorial Las Tres Sorores ofrece la oportunidad de leer su obra maestra: Nosotros. Compradla, leedla. Luego tal vez os riáis de lo que Orwell escribió 29 años después.

sábado, febrero 18, 2006

Pequeñas obsesiones

Oigo a Iñaki Gabilondo la palabra "reproche" en su programa editorial-informativo que arranca a las 20,57 en la televisión. Debo usar esa palabra, me digo (una de las que conviene hacer pronunciar a un francés). Normalmente abusamos del palabrerío para no decir "reproche".

Una bobada. Miro a Iñaki Gabilondo y descubro que pierde las cejas por el centro. Sus cejas se separan la una de la otra inexorablemente. ¿Cómo se llamará al que pierde los pelos de las cejas por el centro? ¿Cejiextremo, cejiborde, cejipolar...? Lo dicho, una bobada.

Música. Anabella y Donna Regina, buscaré cedés suyos. ¿Quién las conoce?

Abadekurutz. Ayer, Patxi y yo nos reencontramos en la montaña Abadekurutz con la cruz metálica que marca dónde fue asesinado un cura en 1779. Hoy he buscado (poco) hasta encontrar algo excelente para curiosos maniáticos.
Sorpresa. Un cartel (también metálico) a tres metros de la cruz citada: "REFUGIO DE LIEBRE". Arrepentimiento. Tendría que haberlo arrancado para ponerlo en mi habitación.

miércoles, febrero 15, 2006

15 de Lucía (y de febrero)


Hoy es joven. Siempre es tenaz. Fijaos cómo lucha contra el viento en un playa del Atlántico sur.