viernes, septiembre 21, 2018

Néouvielle 3 091 (Lo que va de un día a otro)

 Pajarraco en la cima de Neouvielle el 26-VIII-2018. Fotografía de Patxi.

Solo fueron tres días, pero subimos y bajamos por montañas del entorno de Néouvielle, apropiándonos del paisaje (sin títulos de propiedad), reconociendo lo que antes habíamos leído en los mapas.

Con la mirada puesta en el porvenir (Néouvielle) desde Trois Conseillers 25-VIII-2018. Fotografía de Patxi.

domingo, septiembre 16, 2018

Los relatos de Askildsen

Portada sin faja.
Portada con faja.
 Una nueva edición reúne lo mejor de los relatos del noruego Askildsen (1929). Él se ha quedado ciego y yo lo he releído todo entre la noche del 13 y la mañana del 14, este septiembre. Aquí casi casi me detengo, como Thomas de "Últimas notas de Thomas F. para la humanidad": "ya hay demasiadas palabras en circulación por el mundo, y el que habla mucho no puede mantener lo dicho".
Incómodo, hiriente, contenido, desolador, inteligente...: obligatorio para lectores de relatos.


lunes, septiembre 03, 2018

Bolsa estanca y helicóptero

A veces uno piensa en sus renuncias y en sus renuncios materiales. ¿Puedo estar sin, supongamos, una bolsa estanca? Puedo, sí, de verdad que puedo... pero ¡ay, cómo resistir la tentación de la estanqueidad! Imaginad que tenéis que vadear un río y no queréis seguir el camino más allá ensopados, cómo resolver el problema? En fin, por poder, también se puede pasar el río en helicóptero, ¿no? Así que, ¿por qué no un helicóptero en vez de la bolsa estanca para nadar y guardar la ropa?
Los materialistas me dirán que por el precio, que por los problemas de aparcamiento en helipuertos, que por la huella ecológica, que... Para mí hay un motivo más sencillo: no prescindo de las cosas porque sean caras, porque no tenga dónde meterlas, o porque contaminen, o porque me encasillen en algún tipo social, sino porque puedo prescindir de ellas. El pensamiento más o menos se resume así: Bah, para qué quiero eso.

P.D.: Sí, tengo una bolsa estanca para vadear ríos o lo que se tercie.

miércoles, agosto 29, 2018

Subida a Trois Conseillers (3 039) y Turon (3 035) desde Aubert


El 25 de agosto salimos desde el lago de Aubert, ascendemos al pas du Gat y cambiamos de ladera hacia la gran cubeta de Cap Long. La senda está marcada con hitos y llega a los neveros (cada vez menos perpetuos) al pie de la brecha Néouvielle. Los sorteamos sin pisar nieve.

 Nos ceñimos a la rimaya de varios metros de altura y emprendemos el ascenso de la brecha. El punto más peliagudo no es el primero, con una cuerda fija instalada, lo malo llega inmediatamente después: un paso II+ expuesto al patio.

 Una vez en el collado entre Néouvielle y Trois Conseillers, subimos cómodamente hasta la cima de Trois Conseillers (3 039).

 Queremos llegar a Turon y eso nos anima a tomar una ruta fácil pero expuesta por la ladera oriental, que pierde muy poca altura y evita el cresteo de los otros dos consejeros.

 Alcanzamos los hitos gemelos de la cima de Turon. (Adivirnanza: ¿qué comimos en la cima?).

Y en descenso de Turon, una mirada al oeste antes de enfilar hacia el norte por la cuenca de Estelat. Lago a lago, llegaremos al refugio de la Glère.

lunes, agosto 20, 2018

A Lezat (3 107) el 9 de julio de 2018

Por la represa del embalse de Portillón. 
La mirada hacia el norte, hacia la cima cercana de Quayrat.

Comienzo del descenso (y del ascenso de las nubes) ante Crabioules y Maupàs.
 
Sigue el descenso ante el Portillon el día 9 de julio de 2018.


miércoles, agosto 15, 2018

Avisador y avisada

-¿Ya has cerrado la puerta? -dice al rato de salir de casa.
La primera vez sonó bien, un recordatorio atento, no sabía que se había juntado con un avisador. Pero pero pasados tres años, sabe que es otro más en su retahíla de avisos reiterados: ¿ya has pedido el aumento de sueldo?, mira que...; ¿ya has ido al ginecólogo?, mira que...; ¿ya has regado las plantas del balcón?, mira que...; ¿ya has vuelto a fumar?, mira que... Sabe que el de la puerta cerrada lo suelta en cuanto se alejan unos cien metros de casa.
-¿Ya has cerrado la puerta? Mira que...
-Sí.
-¿Pero con llave?
-...
-¿Ya has cerrado la puerta con llave?
-Sí, con llave. No la voy a cerrar con un calabacín -dice harta. ¿En qué momento pactaron que ella también se ocuparía de cerrar la puerta de casa?
El avisador no se conforma con avisar. Siempre hay una amenaza detrás de su aviso, un miedo latente:
-Mira que están robando en muchos pisos.
-Para lo que se pueden llevar del nuestro...
Pero el avisador es como esa gota pertinaz que levanta estalagmitas, o que tortura. La duda crece en la conciencia y tarde o temprano vence:
-Espérame aquí, que me he olvidado -busca algo que decir, el cielo está muy oscuro- el paraguas.
-¿Paraguas? Para qué, ¿no vamos en coche? -los razonamientos del avisador son simples cuando no se trata del campo estricto de sus avisos.
Ella está a punto de explotar:
-Mira que -dice con retintín- desde el aparcamiento a la clínica a lo mejor llueve. No quiero mojarme -le mira a los ojos-: Ni una gota.
Abre la puerta de casa cerrada con llave. Dos vueltas. Algo crece en su interior. Se enfurece consigo misma por haberse dejado llevar. Qué le importa a ella mojarse o no. Coge el paraguas viejo.
El avisador la espera. Ella vuelve airosa, armada con el paraguas como si fuera un lancero.
-¿Ya has cerrado...?
-No, la he dejado abierta.
Puede parecer que él no replica porque sabe que ella está nerviosa por la enfermedad. Pero actúa como un avisador de serie, acostumbrado a las ironías, a las malas contestaciones. Las soporta como males menores en su misión.
Suben al coche. Ella se sienta en la plaza del conductor. Ha insistido en que quería conducir. Hoy le dan los resultados de la analítica, pero de algún modo ya sabe qué le va a decir el médico.
-El cinturón...
Ella se ancla el cinturón, enciende el motor y el indicador del combustible del salpicadero marca la raya más baja de las seis. Aprieta los dientes. Está dispuesta a prescindir hoy de todos los avisos. Sale sin poner el intermitente. El avisador no se percata, él está poniendo música; además, tiene un patrón de avisos, y la raya del combustible o un intermitente no entran en el campo de las responsabilidades avisadoras que él se ha atribuido.
Canta Freddie Mercury.
La conductora sabe que va a ser una tarde memorable. Ha dejado la puerta abierta de casa, toma el camino más largo y espera que se queden tirados en la carretera. "¿Cómo no me has avisado de que íbamos con la reserva de gasolina?, mira que...", le reprochará ella. Ya se imagina a su avisador caminando por el arcén con la garrafa de gasolina en dirección equivocada. Y la lluvia. Y el goteo bajo el paraguas con dos agujeros de colilla.
Mama, just killed a man...
Ella confía en no llegar hoy a la clínica.


lunes, agosto 06, 2018

Edelweiss y cuernos

Fotografía de Ángel.
 Cuernos de sarrio (rebeco) desenfocados.
El entorno de Carriata, en el acceso a la Faja de la Flores en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, es una fiesta para la observación de los sarrios.

jueves, agosto 02, 2018

Bajada del Seil de la Baque

10 de julio de 2918.
 Bajada ante el lago de Portillon y una bonita colección de tresmilesca: Lezat, Cabrioules, Royo, Perdiguero...
A veces nos gusta bajar.




miércoles, agosto 01, 2018

Cuando las Peñas de Aya verdean

22 de julio de 2018.
Con la vegetación exuberante de un verano húmedo, parece que las Peñas de Aya asoman en la jungla.