
Hasta ahí todo bien. (O mal).
El caso es que, de golpe, subió aún más el volumen de su voz (sí, era posible) para gritar excitada:
"¡Ay!, ¡ay!, ¡Manolo, hazme una perdida!"
Así terminó la conversación por el móvil (celular). Y, en consonancia con lo que venía hablando con Manolo, yo pensé aupando a la pareja: ¡una perdida! E imaginé a ese Manolo como si fuera una especie de Glenn Ford, y reconozco que me detuve un poco más imaginando a Rita Gilda. Ésa sí que era una buena perdida... Casi al instante comprendí que quizá la referencia cinematográfica añeja y, sobre todo, que entender a la primera la perdida como una..., ejem, como una perdida, me terminaba de enterrar como un anacronismo con patas.
P.D.: Salí caminando de Ponferrada, aunque en la credencial de peregrino he anotado Camponaraya, unos kilómetros más adelante, para fastidiar a quien tenga que decirlo. Camponaraya.
P.D.2: La imagen de Gilda está tomada de aquí.
2 comentarios:
http://rare.bulletrain.net/mauro-entrialgo-hazme-una-perdida
Je, podría ser uno de los viejillos del fondo... Pero fue en el tren.
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