
El Golpe es como definimos los recolectores de setas a la aparición por sorpresa de muchas setas a la vez. El Golpe por antonomasia es el del hongo (Boletus edulis, aéreus, aestivalis y pinícola). Su porqué sigue siendo un enigma, se habla de la temperatura, de la humedad, de la fase lunar... Bien, pues el del verano (hay uno veraniego y otro otoñal) tuvo lugar la semana pasada. He callado hasta ahora, quizá para asimilarlo, por la emoción, los nervios y todo eso. Quienes me conocen saben que sólo me ponen nervioso cuatro cosas, citaré dos:
-que alguien se retrase cuando vamos a pescar y la jornada depende de la marea (las mareas son únicas, irrepetibles, y no esperan);
-y dos: la soledad ante el Golpe.
Caminaba por un lugar... Puedo confesar una altitud de 900 msm, puedo reconocer un suelo pizarroso, cubierto de musgo, hierba corta y algunos brezos en un hayedo claro. Me quité la camiseta, la anudé y la llené. Ahora sé que en una XXL sólo caben 5 kilos de pequeños hongos (tuve que dejar muchos), y sé también que terminas acalambrado si caminas unos 25 km (los que me quedaban de marcha) con esa bolsa-camiseta en un brazo.
Otro detalle: me he pasado a la moda de los tatuajes, por obra y gracia de los tábanos y una especie de garrapatas aladas que no se mueren a manotazos. (Hay que degollarlas con una piedra).
Fui plenamente feliz.
Reíd, reíd.








