domingo, agosto 20, 2006

La ira

Algunos abrieron su propio blog para disfrutar ensañándose con el prójimo. Dedican su tiempo y esfuerzo al comentario crítico. Pero el problema es que no sólo critican textos ajenos (muy legítimo) sino que se ensañan y ofenden a las personas (amparados en el valeroso anonimato). No tiene sentido escribir a los autores de estos textos críticos, puesto que muestran los comentarios como un triunfo (numérico); tampoco tiene sentido ofrecer argumentos, porque suelen refugiarse en la entrepierna para razonar y expresarse. Y si se les supera en lo soez te censuran sin problemas.
Se dan casos de transformismo que recuerdan a los villanos del cómic. Por ejemplo, imaginemos a un bloger que en la vida real es un periodista amable y que se transforma en el blog y le arrebata una manía persecutoria contra un colega y se dedica a destrozar a la persona (no sólo sus textos) porque sí. ¿Qué respuesta se puede dar a eso?
-El coro de los que se suman a la ofensa personal.
-El silencio.
-Una botella de cerveza (mínimo de medio litro) que se rompe sobre una cabeza, sin mirar atrás, sin curiosidad por saber si se abrió o no un cráneo.

La ira siempre es una mala solución.

jueves, agosto 17, 2006

Sensación térmica


En el invierno austral uruguayo (o sea: ahora), los informativos de televisión dan dos temperaturas: la clásica, en grados centígrados, y la sensación térmica, ¡también en grados centígrados! Y la gente comenta en el ascensor, en el hueco de la escalera, en el portal de casa, en el boliche, en el taxi... (en los colectivos no se comenta nada) a propósito del tiempo. Lo habitual. Pero lo curioso en Montevideo es que este comentario cita siempre la temperatura atribuida a la "sensación térmica".
Quizá porque son unos friolentos (frioleros, que no frío pausados) y un día de 10ºC o 12 ºC no sirve de excusa para el abrigo y el embozo de bufanda.
¡Ah, si hubieran hecho compañía al Varlam Shalamov (1907-1982) de Relatos de Kolyma!
"No se mostraba el termómetro a los trabajadores, era además completamente inútil. Había que salir con cualquier temperatura. Los más viejos se pasaban el termómetro, si hay neblina, hace cuarenta grados bajo cero; si respiramos sin mayor dificultad, pero el aire se exhala acompañado de ruido, quiere decir que hace menos de cuarenta y cinco; y si la respiración es ruidosa y está acompañada de una agitación visible, hace menos cincuenta."
Sí, Shalamov, otro de esos rusos para leer, que pasó 16 años en una islita siberiana, Kolyma, por respondón con el régimen soviético.

En la imagen gugueliana, los restos de un antiguo experto en sensaciones térmicas.

sábado, agosto 12, 2006

El túnel


En los viajes, un juego consiste en aguantar la respiración dentro de los túneles, a ver si se aguanta hasta salir al mundo exterior. Otro, cerrar los ojos a la espera de abrirlos fuera, con la luz natural... (También flota por ahí el tópico de los que regresaron del peaje de la muerte. Hablan de una luz blanca al final, y de una sensación de paz).
Si la carrera literaria fuera una especie de túnel, pocos como Ernesto Sábato.
El escritor argentino, ya con 95 años y muchas fatigas a la espalda, publicó en 1948 su primera novela con un título nada casual para estas líneas: El túnel.
Un buen número de adeptos leían en su pesimismo y sus destrozos de sabor existencialista una lucha contra el orden establecido.
Desde hace años, no sé si ya completamente ciego, Sábato ve el final. Supongo que habrá respirado con fuerza más de una vez pensando que ya se acababa esta vida, supongo que algún día habrá abierto los ojos en busca de otra luz... Pienso en Sábato como en un escritor abandonado al final del túnel. Muchos de sus antiguos lectores dicen que el viejo Sábato traicionó al joven. Y quienes le despreciaban y desprecian aún con tesón por sus ideas de entonces no lo leen ahora. ¡Ay...!
No estaría de más una lectura de Sábato a dos bandas, por un lado El túnel (1948) o Sobre héroes y tumbas (1961); por otro, La resistencia (2000).
Internet, con sus tijeretazos, me deja copiar este fragmento de La resistencia:
"Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos. Éste es uno de esos días.
Y, entonces, me he puesto a escribir casi a tientas en la madrugada, con urgencia, como quien saliera a la calle a pedir ayuda ante la amenaza de un incendio, o como un barco que, a punto de desaparecer, hiciera una última y ferviente seña a un puerto que sabe cercano pero ensordecido por el ruido de la ciudad y por la cantidad de letreros que le enturbian la mirada.
Les pido que nos detengamos a pensar en la grandeza a la que todavía podemos aspirar si nos atrevemos a valorar la vida de otra manera. Os pido ese coraje que nos sitúa en la verdadera dimensión del hombre. Todos, una y otra vez, nos doblegamos. Pero hay algo que no falla y es la convicción de que —únicamente— los valores del espíritu nos pueden salvar de ese terremoto que amenaza la condición humana."

jueves, agosto 10, 2006

Almizti y el capricho de los gases


Almizti es como se llama una fuerte pendiente herbosa de las Malloas, en la Sierra de Aralar, hasta la cima del Artubi. He subido tres veces por ahí. En la tercera ocasión con dos amigos: Imanol y Ángel. Todo iba bien hasta que, a mitad de subida, bebí un precipitado trago de agua. Se me hinchó el estómago. Era como si tuviera un globo que no podía aliviar.
Alcanzamos la cima de Artubi.
Luego cresteamos hasta Balerdi. (De allí es la fotografía).
Sólo entonces empecé a eructar. La montaña concede estas licencias gaseosas.
Hoy me asaltan memorias gaseosas. (Nomeacuerdo quizá recuerde una fórmula que decía PV=NRT).

martes, agosto 08, 2006

Vuelve el hombre


Ya estaba aburrido de tanto amaneramiento y de tanto centímetrosexual. Pero lo llevaba con discreción, hasta que un amigo (el mismo que usa loción de bebés, unos aceites esenciales que...) me ha alegrado el día con una noticia de El Mundo: "LA NUEVA PUBLICIDAD REZUMA TESTOSTERONA".
Yo rezumo, tú rezumas, él rezuma, nosotros rezumamos...
¿Podré, por fin, salir del armario de los brutos ? (Que ya huele a gorila...). Sé que soy un bruto, ese tipo algo tosco pero sin mala idea que apenas se fabrica ya en el País Vasco. Y aunque no presto a la publicidad la atención que se merece, me divierte que reeduquen a los muchachos con frases como: "Soy un hombre, óyeme rugir" (de un anuncio estadounidense de hamburguesas) o "recuperen la virilidad" (para comprar vehículos Hammer). O títulos de libros como 'I Hope They Serve Beer in Hell' ('Espero que vendan cerveza en el infierno'), de un tal Tucker Max (que debe de ser muy famoso en EEUU).
Nos vamos a reír...

Leo: "Lo que vemos ahora es una búsqueda activa de una nueva definición de lo que significa ser hombre", ha declarado Cameron. En su opinión, "la era postindustrial y el feminismo echaron por tierra el papel tradicional del hombre que se despertó un buen día preguntándose: ¿Y ahora qué?".

¿Ahora? Cameron, aterriza. Ahora, como siempre, ni centímetrosexuales ni retrosexuales... En las familias felices que yo conozco siempre han mandado las mujeres, aunque los hombres se atribuyeran cierto dominio de cara a la galería. Así que a lo de siempre, a desobedecer a las mujeres. Porque ellas mandan, no nos engañemos. Y a nosotros sólo nos queda eso: desobedecer. Pocas veces y, eso sí, con gracia. Porque si no...

P.D.: El gorila de la foto está pescado en www.zoolesna.cz

viernes, agosto 04, 2006

La nueva mesita de noche


Será durante dos meses. Está en un séptimo piso de la calle Hugo Pratto, en Montevideo, Uruguay. Y era la de Ana Inés y Javier... Pero ya la he transformado.
Hay un pasaporte.
Un libro que no consigo terminar (me duermo, son cinco horas de diferencia horaria con España).
Un pañuelo de pingüinos, seguro que Jimena me recomendará que no me lo ponga para no hacer el ridículo. (Ella vela por mi deplorable imagen pública). Y a propósito de pingüinos: siento una conexión ¿telúrica, astral, pingüinesca? con las letras enredadas.
Unas gafas de sol baratas.
Una bolsita con monedas uruguayas y argentinas guardadas hace ocho meses.
Una cartera.
Una cajita con tapones de cera para los oídos (que siempre llevo en los viajes de avión para descansar ante los roncadores trompetistas).
No me creerán, pero las botellas son un saludo: de aceite y tinto a Jaime (y a Simón). De moscatel a Vicky. Con un clic sobre la imagen se demostrará mi navarrismo militante.
Y cerca una lámpara.

A estas alturas, ya espero un perfil de mi persona al estilo de "Mentes criminales". Sobran elementos de juicio.

jueves, agosto 03, 2006

Elementos de una mesita de noche


Parchís elaborado con punto de cruz. No me gusta nada el punto de cruz ni el parchís, pero le gusta a mi madre. Y a callar.
Lamparita.
Mesa con cajones para amontonar cosas inútiles.
Un librito de mapas y ascensiones montañeras. Antes de dormir no leo rusos, prefiero imaginar rutas por los mapas.
Una fotografía en pañales y con la mano agarrada a una botella de champán.
Un cartel robado cerca de la cima del Mandoegi.

Alguno construyó un universo literario a partir de una magdalena. Hoy he tenido tentaciones literarias con mi mesita de noche, y todo ha quedado reducido a esta entrada. Investiga tu mesita, a lo mejor hay una novela. O dos.

miércoles, agosto 02, 2006

Honrarás a tu padre y a tu madre


Así se gesta el mandamiento en la montaña: Iñaki carga con la mochila, Aitor observa.

Lo malo del biberón, de los cuidados por la noche, de los paseos en cochecito, de... es que no te acuerdas y tal vez no tienes conciencia de la deuda de amor. Conviene imaginarlo más a menudo.

viernes, julio 28, 2006

Tiempo de hojaldres


A veces, ya lo escribí, me dan "iluminaciones", se apodera de mí una suerte de perfección y ¡zas! todo cobra sentido. La última vez terminé ante los merengues. Ayer me dio una punzada. Esta mañana en España [qué bonito pareado] he leído letras enredadas y he sentido que caminamos por un dulce piso de hojaldre. Cada vez más frágil.
Mañana vuelo a Uruguay.

Vignemale 3.298





Algunas guías de montaña tienen, para mí, párrafos gloriosos. Ahí van dos de Miguel Angulo en Pirineos II, de Somport a Vignemale, págs 287 y 289:
“El 2 de agosto de 1872, los montañeros de Luz lo ascendieron [Vignemale] por la cresta del Montferrat. Más tarde, en 1837, el guía Cazaux realizó la ascensión por el glaciar de Ossoue y descendió por la muralla de Cerbillona. El mismo guía condujo a la cumbre, el 7 de agosto del siguiente año, a la inglesa Lady Lister por el circo de Labaza, para realizar la primera ascensión oficial al Vignemale. Se adelantaron en cuatro días, por la misma vía, al Príncipe de la Moscowa y a su hermano Edgar Ney que dieron su nombre al corredor que conduce al collado llamado hoy en día “Lady Lister”. La vía normal, por el glaciar de Ossoue fue adoptada más tarde, en especial por el conde Henri Russell, que arrendó la montaña por 99 años e hizo cavar varias grutas para poder residir más cómodamente en su montaña: las grutas de Bellevue, a 2430 m de altura, en el sendero que lleva al actual refugio de Baysellance, y las grutas superiores, encima del glaciar, en las mismas rocas de la Pique Longue y del Pico del Clot de la Hount, a 3200 metros de altura. En 1870 ascendió al Vignemale por la muralla de Cerbillona, empinada y vertiginosa, pero poco difícil (PD). Algunos años más tarde, Chausenque inaugura el itinerario de cresta que enlaza al Petit con el Grand Vignemale, por la punta que lleva su nombre, vía destacable, de mediana dificultad, por una cresta estrecha, suspendida por encima de los glaciares.
En 1879, con la escalada del Corredor del Clot de la Hount por Brulle y Bazillac (D), comienza la era de la búsqueda de las vías difíciles. Diez años más tarde, le tocará el turno al legendario Corredor de Gaube. Este corredor ocupa un lugar aparte en la historia del pirineismo. Fue ascendido por primera vez por Henri Brulle, Bazillac y De Monts, guiados por Célestin Passet y su colega Salles, el 7 de agosto de 1889. El guía Passet talló en el hielo cerca de 1300 peldaños, espaciados en 50 centímetros, para forzar el paso, sin crampones, con la ayuda de su piolet. En la parte superior, los primeros ascensionistas debieron franquear un bloque empotrado muy difícil, no lejos de la cumbre, de solamente cinco o seis metros de altura, pero que exigieron del guía dos horas de esfuerzo suplementarios.”

El lunes 24 de julio Patxi, Javier y yo ascendimos al Vignemale por la vía normal, la del conde Henri Russell. De todas formas, gracias, Angulo, por recordarnos a Célestin Passet, para mí, un héroe. Descanse En Paz.

Adjudique las leyendas a sus fotografías:
1. Javier mira la cumbre, aún falta… Qué calor.
2. El brillo del sol en el ojo, ascensión del glaciar.
3. Patxi triunfante. (Agudeza visual: encuentre cuatro montañeros en el glaciar).
4. El trío en la cima. (Nuevos candidatos para representar a España en Eurovisión).