jueves, septiembre 25, 2014

Balerdi (1.193) con bajada por la intrincada ruta del norte


Cresta de Balerdi.
Últimos pasos de la bajada hasta la cima de Balerdi.
La cima más baja de las Malloas es la más aérea y para llegar hasta ella por su vía normal hay que bajar. Con esta presentación se comprenderá por qué más de uno elegirá Balerdi como su cima favorita de Guipúzcoa, sobre todo si es guipuzcoano expansionista y sabe que por un lado es navarra y por el otro guipuzcoana.
El domingo 21 de septiembre, Lourdes, Pilar, Ángel y yo subimos desde Azkarate (Navarra). Pasamos por el collado de Urdille (o Gurdille) a Guipúzcoa y, siguiendo las pinturitas blancas y rojas, llegamos hasta la fuente de Larrondo. Allí iniciamos la verdadera ascensión a la sombra de alerces, abetos y hayas. Salimos al sol en las praderas previas a Zabalegi, dejamos la senda y orientamos nuestros pasos hacia Artubi. Sin llegar a la cima de Artubi, bajamos a Balerdi por la frontera entre provincias, por esa cresta catalogada con un nivel de dificultad I. Me gusta pensar que ese I se debe a que basta apoyar una mano para salvar el paso. (Al menos con la roca seca).
Almorzamos opíparamente en la cima y anotamos nuestro menú en el libro de la cima.
Desandamos la cresta y bajamos por la ruta perdida del norte que el señor Juan Mari Ansa (Las Malloas de Aralar) califica como "intrincada". Que nadie busque senda más allá de los rastros del primer tramo en bajada. Parte de Astoango lepoa, del herbazal previo a la cresta de Balerdi, atraviesa un hayedo vertiginoso (Txarakadi) y sale a las praderas próximas a Urdille.
Desde allí, tan contentos, al cementerio de Azkarate y a Azkarate.

lunes, septiembre 22, 2014

Rebozuelo, zizahori

Rebozuelo, zizahori (Cantharellus cibarius) al corte.
Recordaré el verano sueco de 2014 como el de las Cantharellus a cascoporro en los hayedos frescos de Navarra.

martes, septiembre 16, 2014

Falo impúdico, falo hediondo (El señor de las moscas)

Falo impúdico, falo hediondo (Phallus impudicus). Fotografía tomada el 10 de septiembre de 2014.
Camino por el bosque (navarro) y me llega el tufillo a podrido, como si pasara junto a un muladar. A veces uno se topa con una carroña, pero en verano y otoño, en la mayor parte de las ocasiones, la caverina y la putrescina proceden de un hongo que atrae a las moscas para dispersar sus esporas.

lunes, septiembre 15, 2014

Cortinarius violaceus

Y dicen que su carne huele como madera de cedro.
Fotografía tomada el 7 de septiembre de 2014 en un joven hayedo navarro.

martes, septiembre 09, 2014

Reposiciones

-Ésta ya la hemos visto -dice según se sienta con él en el sofá.
-Sí... -responde mientras permanece atento a la pantalla del televisor y se apodera del mando a distancia.
-¿Y por qué la volvemos a ver, no hay otra cosa más interesante en otro canal?
-No. Y tú no la estás viendo, la estaba viendo yo.
-No me gusta ese tonito... No sé qué atractivo le ves a esta serie... ¡Si ya la has visto!
-El mismo que le ves tú a no dejarme verla si no la vas a ver.
-¿Qué pasa?, ¿que la serie es mejor que hablar conmigo?
-Esta discusión ya la hemos tenido, también es una reposición -dice para no responder lo obvio-. Déjame ver la serie, por favor.
-¿Y recuerdas cómo terminó la discusión la otra vez? -dice con tono irritado.
Recuerda los mejores fragmentos del diálogo, el conflicto, el desenlace...: es como en un buen episodio de las teleseries que reponen, y suelta el mando a distancia.

miércoles, septiembre 03, 2014

El Real Madrid juega solo ¡y pierde!

El domingo 31 de agosto de 2014, el Real Madrid perdió el segundo partido de la temporada de Liga 2014-2015. Perdió 4-2. Quienes escucharan la retransmisión del partido de fútbol en las radios españolas (de difusión nacional) tendrían dificultades para comprender que hubo un equipo que ganó, que el Real Madrid no perdió solo, como parecía a tenor de los comentarios por la radio. Al día siguiente, las televisiones de difusión nacional certificarían el fenómeno: no se podían ver las jugadas y los goles del otro equipo con cierto orden cronológico, como una unidad; los cuatro goles se convirtieron en el telón de fondo, cortes interrumpidos entre las declaraciones abrumadas de Casillas, la sinceridad de Pepe, la reflexión de Ramos... Sólo se trajeron las declaraciones de los perdedores, y así hasta hasta la posterior "crítica" de CR7.
En el periodismo español hubo algo llamado información deportiva.

P.D.: Real Sociedad.

miércoles, agosto 27, 2014

Petite Fache, Pequeña Facha (2.947)

Cima de la Petite Fache. Detrás: Cambalés (asombrado) y Peyregnets (soleado).
Asomo al espolón cimero, el Vignemale se impone en el paisaje hacia el este. Fotografía de Álvaro.
Hacia el oeste: Midi Ossau, Frondiellas, Cristales, Cresta del Diablo, Balaitous y, ahí al lado, la Peña Aragón.
Entre un tresmil (la Gran Facha, la hermana mayor...) y un casi tresmil (Cambalés), la Petite Fache queda relegada en las ascensiones. Pilar, Álvaro, Ángel, Imanol C. y yo quisimos darle enjundia a una ascensión, que sabíamos fácil, y decidimos darle recorrido como quien añade una especia a un plato seguro.
Salimos el 24 de julio del refugio de Bachimaña, pasamos por el collado de Marcadau y descendimos unos 150 m de desnivel, hasta el punto donde la senda balizada se orienta por completo hacia la derecha (este) para iniciar un descenso en zigzag a la cabecera del valle de Marcadau; entonces dejamos la senda y ascendimos suavemente hacia la izquierda con algunas trazas de senda e hitos por la ruta que bordea la cara norte de la Gran Facha, entre ibones, para salir cercanos a la ruta de la GR11 con paso por el collado de la Facha. Allí almorzamos y de allí se retiró Imanol C. hacia el balneario de Panticosa (y hacia a Uganda, a ver gorilas y otras cosas).
Álvaro, Ángel, Pilar y yo emprendimos la sencilla ascensión del collado a la cima de la Pequeña Facha. El final ofrece vértigos para los asomos y unas vistas formidables.
Volvimos sobre nuestros pasos para retomar la GR11 con dirección al refugio de Marcadau Wallon.

lunes, agosto 25, 2014

Jean Arlaud (3.065) y Gourgs Blancs (3.128): las versiones

La ruta de ascensión por el Este hacia Jean Arlaud y Gourgs Blancs.
Pared del Jean Arlaud, buenos agarres. Fotografía de Patxi.
Aprovechando las viras en la pared del Jean Arlaud.
"Habla, Señor, que tu siervo escucha".
(Samuel 3, 9).
Jean Arlaud y Gourgs Blancs. La película
La consecución del sueño de un pirineísta ejemplar tras los pasos del malogrado Jean Arlaud.
Una producción de P.; con guión de P., basado en las novelas del comandocroquetalameteoquevieneAngulo, Editorial Alpina y otros; con la dirección y el papel protagonista de P. en el papel redivivo de Jeand Arlaud.
Nominada a 9 Oscars 9.
Mejor película.
Mejor director.
Mejor actor protagonista.
Mejor guión adaptado.
Mejores efestos de sonido, por el gadget de la pedorreta interminable...
Mejor vestuario, por las chanclas tuneadas al estilo gheisa y las polainas de fortuna improvisadas con bolsas de plástico transparente.
Mejor escenografía, por las vertiginosas paredes graníticas.
Mejores efestos especiales por las trepadas y destrepes en chimeneas que convierten a Santacláus en un ocasional navideño de ETT.
Mejor monta-je, por subir y bajar en cuatro días cuatro trrrrresmiles y dos montes más.

La crítica ha dicho:
"Hay método en su Locura (Hamlet)".
"Semejante despliegue de talento, vestuario e imaginación deja atrás a Mortadelo y Filemón."
"Un nuevo Leonardo ha llegado al selecto mundo del pirineísmo".
"No se veía algo así desde Rocky Balboa".

La consecución de un sueño. Making-of
Estaba P. -lo llamaré P., en homenaje a la línea defensiva P, en el Pirineo canfranero- en sueños cuando recibió la Llamada. Era una llamada confusa como todas ésas que proceden del más allá, y se mueven en líneas fronterizas: sueño y vigilia, realidad y ficción, Teleafónica y Francetelecón...
P. se hizo el dormido primero, el sordo después, incluso el sueco; pero, como sabéis, él es sueco sólo para correr como un esquiador de fondo. Y al final atendió la llamada. La llamada sonaba en francés  -que nadie lea con amaneramiento lo que sigue-: Gourgs Blancs, "gourgs" de gargantas; profundas, sí. Y al primer gran sueño le siguió una secuela, una réplica, que dirían los sismólogos: Jean Arlaud.
Son las cosas del espíritu, se apoderan de uno y no se las puede quitar ni el de la limpieza dental con torno. P. tenía que ir, tenía que subir, tenía, incluso, que bajar. Y aunque la decisión estaba tomada, P. se detuvo en un pensamiento (¿acaso el el Señor no tardó siete días en completar el Mundo?) , P., como un nuevo Virila, ensimismado, encantado, casi trasfigurado, dejó que fluyera el tiempo, y el sueño de Gourgs Blancs y Jean Arlaud fue creciendo, casi solidificándose. Hubo un momento (¿dos, tres, cuatro años después para el resto de los mortales?) en el que P. encontró cuatro días, cercanos a la Virgen de agosto de 2014. Todo eran señales.
(Y vanidad, no olvidemos la vanidad... Porque ¿y si el mismo día al Jean Arlaud y al Gourgs Blancs le añado la Torre Amengaud, La Lourde Rocheblave, Camboué, Saint Saud, los tres Claravides y el Gías? ¡Los 10 tienen más de 3.000!).
Así que P. aprestó y apretó su mochila más deforme, dos pares de medios crampones, sus chancletas tuneadas al estilo japonés, turrón y manís. Y llamó a J.
Estaba J. -lo llamaré J., aunque no tenga una línea defensiva en el Pirineo- al tanto de las llamadas espirituales de P. Y entre tanto subía otras montañas con P., con otros y hasta solo (enajenado). Había sumado J., en estos tiempos propios de Virila para P., esfuerzos en Torre del Marboré, en  Otal, en Escarra, en la Vía Moscowa...
J. cantó como en el bolero: "Si tú, P., me dices ven...", etcétera.
(Tararea, lector, no te refrenes).
Viajaron P. y J. en tiempo récord desde San Sebastián al final de la carretera de Benasque, y desde allí subieron contra la niebla mojabotas al Puerto Viejo, franqueron el paso por tereno descompuesto y sin visibilidad, pasaron en descenso por tres ibones (Lac du Por Vieil, Lac Charles, Lac Bleu), bordearon un sendero que se asoma vertiginoso al valle luchonés; cenaron, durmieron poco y desayunaron austeramente en el refugio de infausto nombre "Maupas" (paso malo). En la jornada siguiente, brillante y despejada, subieron a la Tusse de Remuñe (3.041) con gran aprovechamiento de sus medios crampones.  P. recitaba ¿refiriéndose al paisaje?: "Sal va je". Descendieron un poco hacia el ibón Blanco de Literola y remontaron al collado Inferior de Literola. Sentían la atracción de Crabioules y ascendieron magnetizados (a juzgar por lo que pegaban el cuerpo a las rocas) escalando por un I+ con dos pasos II  y expuestos hasta alcanzar el primer Crabioules (3.106); allí renunciaron al segundo: ¿por miedo a la cresta terminal, para no llegar tarde al refugio, porque la fatiga al día siguiente no era una opción? En el Portillon, cenaron bien, durmieron bien, desayunaron bien.
Y llegó el día en el que se materializaron los sueños. Deteneos un momento, pensad en esto. La gente dice que sucede el día que te casas, el día en que eres padre o madre, el día en el que te toca un piso de protección oficial en el sorteo, el día en que te separas... Pensad, digo, en lo que supone poner fecha, hora, altitud o aspereza de la roca a un sueño; materializarlo en algo tan fugaz como un esfuerzo de subida y bajada en una montaña (o en 10 montañas, ¡ay!,  la vanidad...).
Para aproximarse al sueño, tomaron un desvío, remolones, y añadieron otra cima con vistas prodigiosas: Tusse Mont de Arque. Enfrentaron la cara este del Jean Arlaud, la más audaz, la más increíble ante la mirada. Y hasta allí fueron. P. entregó su testigo a J. (un litro de agua) y se descubrió a sí mismo como un superhéore, con fuerzas insospechadas en momentos extremos. Trepó, escaló por II y III, se hizo una bavaresa (que no es pecado). Fue grande. ¡Ah, si lo hubiérais visto...!
Habían pasado cuatro horas desde la salida a las 7,45 de Portillon cuando P. alcanzó la cima Jean Arlaud (3.065). Entonces, en la cima de sus sueños, P. se detuvo, bajó la mirada e hizo pis.
P. y J. bajaron otro II por la cresta de Jean Arlaud para conectar con la subida a Gourgs Blancs. Hicieron cima (3.128), almorzaron.
Cuando los sueños se cumplen, hay que cerrarlos. No vale añadir cenefas, marcos dorados, secuelas (perdón por estas líneas). O sea, no hay que añadir 8 tresmiles más. P. y J. descendieron al collado de Claravides, recordaron a la triunfante Asun en los picos homónimos el día que Pujol marcó gol a Alemania, y bajaron resueltos al refugio de Estós.
Se ducharon con agua caliente, cenaron como enfermos (poco). Por la noche se desencadenó la tormenta. El destino se había cumplido. La naturaleza no necesita tu cariño, como anuncian los pósters más ridículos del Pirineo español, pero redoblaba con los truenos como si se manifestara la perturbación en la Fuerza ante el éxito de P., que se había ido de rositas sin calzarse la capa. Durmieron en la sauna conocida la noche del 18 de agosto como dormitorio Perdiguero; desayunaron (que no es poco) antes del amanecer del 19. Aún caminarían una mañana, subirían otra Tusse, incluso remontarían cuesta arriba (6,5%) 3 km de carretera... ¡Minucias comparadas con el sueño cumplido!

P.D.: Aún huele a victoria en el forfi de P., que ninguna nariz acatarrada lo confunda con bota sudada.

Las entrevistas a los protagonistas 
Tras leer los hechos, versión J, desconfío. La realidad no es tan bella, tan épica, tan redonda.  Así pues, busco a los otros protagonistas del relato.
 Al primero que localicé fue al guionista P. Bocetaba con desgana una subida al Untzillaitz con dos protagonistas; pero la sombra de su último trabajo pesaba demasiado y creía que al público ya no le parecería lo suficientemente emocionante. 
-¿Cómo fue la creación del guión?
-Un trabajo de mucho tiempo. Tenía la idea original (el ataque al Gourgs Blancs desde el Jean Arlaud) esperando varios veranos, pero fue este, al descubrir que podía encuadrar la acción en cuatro días, cuando di cuerpo a los otros tres días: el del  viaje, el del  ascenso a Crabioules y el del  retorno. El inicio es una road movie en la que...
 -Ya, ya. Pero ¿los hechos siguen el espíritu del guión? 
-Los cojones. Los actores estaban descontrolados y hacían lo que querían. El primer día demostraron que aun con el guión delante iban a hacer lo que les daba la gana. Usaron la excusa de la niebla para convertir toda la jornada en una constante improvisación. No sé cómo llegaron al refugio. El segundo día, J., al decidir bajar en el Crabioules Occidental, abortó unas fantásticas escenas dramáticas en la que P. estaría agotado y atrapado en el Crabioules Oriental. El día clave, tras lograr el Gourgs Blancs, el resto de la jornada iba a ser un festival de tresmiles cayendo uno detrás de otro; fue entonces cuando P. (maldito divo) decidió que no quería ser un héroe tipo Rambo, sino  un...
 -Déjelo, me hago una idea. Le agradezco mucho su valioso tiempo. 
-De nada, un placer. ¿Ya se va?, ¿no quiere ver mi guión sobre un grupo de montañeros que se quedan sin agua en Jaizkibel?  

Al día siguiente localicé al director P. Estaba ensimismado viendo su obra en el ordenador. 
-¿Cuál fue la importancia del guión? 
-El guión no tenía ni pies ni cabeza. El guionista P., con cada blog que visitaba, con cada libro de montaña que leía, añadía una línea nueva a la acción. Al final no me aclaraba ni yo. A los actores no se les daba el guión de la siguiente jornada hasta acabar el día para evitar una desbandada.
-¿Qué tal el trabajo de los actores? 
-Pésimo. J. no tenía registros dramáticos; ya sea desayunando, ya sea colgado de una pared, siempre pone la misma cara. P., al contrario, pasaba de la tranquilidad a la tensión y al pánico muy bien; a veces demasiado rápido y sin venir a cuento. He tenido que usar mucho el recurso de la elipsis.  

Decido buscar al otro protagonista, P. Como tantos actores, lo encuentro trabajando de limpiaplatos.
-¿Cómo fue la producción?
 
-Cutre. He tenido que compartir protagonismo. Y a la hora de la verdad, cuando exigí un doble para las escenas en la pared del Jean Arlaud, nada de nada.
 -¿Y la relación con su compañero?  
-Una constante lucha de egos, siempre buscando protagonismo. En los refugios franceses siempre tenía los mejores diálogos, en la montaña siempre por delante, y así siempre. Te pondré un ejemplo concreto: tras hacer el Gourgs Blancs, llegamos al collado de Gías, entonces decido subir Claravides. Esta ascensión agotaría mis fuerzas y podría hacer un descenso a Estós con la intensidad dramática que da el bajar desmadejado. J., celoso, decide que bajemos directamente, para que quien brille sea el que guía y no el que lucha por llegar de pie. Pero yo soy un tipo con recursos y conseguí bajar totalmente agotado... y sin hacer esa última cima. Ahí queda eso.
  Fragmento extraído del libro Pescadores y montañeros, todos unos exagerados.

Para saber más:

viernes, agosto 22, 2014

Estructura

Diógenes Laercio contó el plan del tirano corintio Periandro (S. VII a C.) para evitar que sus enemigos descuartizaran su cuerpo cuando se quitara la vida. Periandro eligió un lugar apartado en el bosque y encargó a dos jóvenes militares que le asesinaran y le enterraran allí. Además, encargó a otros dos hombres que siguieran a sus asesinos, los mataran y los sepultaran un poco más lejos. Pero otros dos hombres debían matar a los anteriores y enterrarlos algunos metros después, y así hasta un número desconocido de muertos.
Cuando leí esto pensé en las preocupaciones por el cuerpo propio una vez uno ha muerto; en el detalle coherente con la preocupación de Periandro: daba orden de enterramiento a los asesinos para sus asesinados; en que Periandro tenía madera de guionista de teleseries de nunca acabar; en la construcción de un cementerio lineal...; y, sobre todo, en la estructura: el juego de los espejos, las cajas chinas, las matriuskas, el reguero de asesinos enterrados trazando el recorrido hacia un cuerpo que tiende a ser menos descuartizado con cada muerte ajena.

P.D.: ¿Eres de los que se preguntan si encontraron el cuerpo de Periandro? Lástima, será difícil que encuentres una serie de televisión de tu gusto.



miércoles, agosto 20, 2014

Hongo de verano, Boletus aestivalis

Boletus aestivalis. Fotografía tomada el 2 de agosto de 2014.
¡Qué buen verano en los hayedos de Aralar...!