Hoy, 9-VIII-2020, la búsqueda abierta de hacerse el abierta en google.es ofrece las siguientes posibilidades, en orden de aparición (preferencia):
1ª. Sueco.
2ª. Longuis.
3ª. Tonto.
4ª. DNI.
5ª. Loco.
6ª. Muerto.
7ª. Interesante.
8ª. Láser en verano.
Sueco, longuis y tonto: ¿la manera más amable de convivir con uno mismo y con la realidad?
domingo, agosto 09, 2020
lunes, agosto 03, 2020
Hacia el collado del Infierno
sábado, agosto 01, 2020
Pico Ferreras (2643)
sábado, julio 25, 2020
Valle de los Sarrios. Dos puntos de vista
| 16-VII-2020: desde el valle (2025 m). |
Fotografía de Pilar.
17-VII-2020: sobre el valle, en Bozo de Bernera (2454 m). |
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Conceptos visuales,
Montaña,
Pirineos
viernes, julio 24, 2020
Bolsa de ángeles
Se acabaron aquellos tiempos del ángel a tiempo completo, en régimen de exclusividad y contrato indefinido. Ahora, en el mejor de los casos, trabajan como temporeros o becarios en prácticas y no cotizan ni tienen derecho a filiación sindical. (En España, son el espíritu de seguridad peor pagado, menos que seguratas y guardias civiles. Que ya es decir...).
Hubo ángeles que vieron en el inicio de la pandemia del COVID19 una ocasión para mejorar sus condiciones laborales. Fue un espejismo entre oraciones y aplausos, como con los sanitarios. Han vuelto a sus trabajos más habituales en España: brotes de adolescentes gregarios, solitarios, golpeados, enfermos terminales, saltadores sin disciplina atlética, presos, conductores al borde del coma etílico, prostitutas de carretera, enfermos mentales sin techo... La lista es muy larga.
Algunos dicen que los ángeles son así, que siguen prefiriendo trabajar al lado de esas personas; otros murmuran que, desde que desapareció el desfile de Victoria Secret, el puesto de ángel de la guarda ya no es lo que era.
Hubo ángeles que vieron en el inicio de la pandemia del COVID19 una ocasión para mejorar sus condiciones laborales. Fue un espejismo entre oraciones y aplausos, como con los sanitarios. Han vuelto a sus trabajos más habituales en España: brotes de adolescentes gregarios, solitarios, golpeados, enfermos terminales, saltadores sin disciplina atlética, presos, conductores al borde del coma etílico, prostitutas de carretera, enfermos mentales sin techo... La lista es muy larga.
Algunos dicen que los ángeles son así, que siguen prefiriendo trabajar al lado de esas personas; otros murmuran que, desde que desapareció el desfile de Victoria Secret, el puesto de ángel de la guarda ya no es lo que era.
miércoles, julio 15, 2020
Nieves en julio
Las nieves de 2020 resisten en las alturas pirenaicas. El 6 de julio, el descenso del collado Letrero hacia los ibones de Bramaturero mostraba este panorama
sábado, mayo 02, 2020
Suelta de corredores
Hoy, 2 de mayo de 2020, se ha procedido a la suelta de miles de corredores en las calles de las ciudades españolas, como si no hubiera un mañana.
Mañana, 3 de mayo, santa Agujeta, mártir de los dolores musculares, se clamará por la vuelta al trabajo de fisioterapeutas.
miércoles, abril 29, 2020
Mil dólares de ficción
Recuerdo a un escritor en potencia bloqueado con un relato. Su personaje necesitaba emigrar de Montevideo a Miami (sobraban las desgracias que empujaban al autor y a su personaje a tomar esa decisión) y el personaje no podía conseguir el dinero.
-Tiene que avanzar la trama -le decía yo.
-Pero no puede irse -me replicaba él, cabizbajo sobre el teclado.
Ya no era el personaje, sino el autor, cercado por su realidad, quien no encontraba cómo seguir.
-¿Cuánto necesita? -pregunté.
Él autor hizo un cálculo rápido (seguro que lo había calculado muchas veces, seguro que por lo bajo, apurando costes):
-1000 dólares.
Comprendí que el autor era tan pobre que le costaba imaginar 1000 dólares juntos. ¿Cómo iba a imaginarlos para su personaje acosado por las desgracias?
-¿Cómo va a conseguir los 1000? -pregunté.
-No lo sé.
-¡Yo se los doy! Vamos, escribe que yo se los doy.
"Aquellos 1000 dólares te salieron gratis", dirá alguien. "Así también presto yo".
También fueron un parche para salvar un ejercicio de escritura: permitieron viajar a un personaje, dieron media hora de respiro a un joven escritor.
Y mi primera aparición como personaje secundario de un relato (muy secundario y filántropo).
-Tiene que avanzar la trama -le decía yo.
-Pero no puede irse -me replicaba él, cabizbajo sobre el teclado.
Ya no era el personaje, sino el autor, cercado por su realidad, quien no encontraba cómo seguir.
-¿Cuánto necesita? -pregunté.
Él autor hizo un cálculo rápido (seguro que lo había calculado muchas veces, seguro que por lo bajo, apurando costes):
-1000 dólares.
Comprendí que el autor era tan pobre que le costaba imaginar 1000 dólares juntos. ¿Cómo iba a imaginarlos para su personaje acosado por las desgracias?
-¿Cómo va a conseguir los 1000? -pregunté.
-No lo sé.
-¡Yo se los doy! Vamos, escribe que yo se los doy.
"Aquellos 1000 dólares te salieron gratis", dirá alguien. "Así también presto yo".
También fueron un parche para salvar un ejercicio de escritura: permitieron viajar a un personaje, dieron media hora de respiro a un joven escritor.
Y mi primera aparición como personaje secundario de un relato (muy secundario y filántropo).
Esos 1000 dólares de ficción y el quemador de gas para la montaña han sido dos de mis tres inversiones más rentables, me sonrío ahora, en la primavera boreal, confinado en casa por una pandemia.
domingo, abril 12, 2020
Qué haría él ante el coronavirus
Si se siguen, con o sin mascarilla, las recomendaciones de los expertos
(como los disciplinados en sus rutinas, como los héroes que no abrazan, como los buenos ciudadanos que no dan la mano, como los hartos de escuchar cualquier concierto en el patio, como los enfermos sin estadística guardados en sus casas con paracetamol y paciencia, como los encerrados en los centros de internamiento para extranjeros, como los presos, como los muertos en soledad, como quienes no han podido ver a sus difuntos...)
el nuevo modelo de comportamiento social lo encarna Sheldon Cooper, el personaje ideal frente a la pandemia del coronavirus.
Es lo que hay.
(como los disciplinados en sus rutinas, como los héroes que no abrazan, como los buenos ciudadanos que no dan la mano, como los hartos de escuchar cualquier concierto en el patio, como los enfermos sin estadística guardados en sus casas con paracetamol y paciencia, como los encerrados en los centros de internamiento para extranjeros, como los presos, como los muertos en soledad, como quienes no han podido ver a sus difuntos...)
el nuevo modelo de comportamiento social lo encarna Sheldon Cooper, el personaje ideal frente a la pandemia del coronavirus.
Es lo que hay.
viernes, abril 10, 2020
Árboles desde el balcón
Estamos confinados en casa desde hace semanas (casi cuatro) y miro los árboles desde el balcón.
Los negundos podados echan brotes en sus muñones leñosos podados con insistencia.
El árbol del amor, florido de rosa, con sus hojas acorazonadas, llama la atención en la mediana de la avenida. Están alineados alternativamente: ciruelos rojos (ya con sus frondas granates), árboles del amor y magnolias.
Ojalá fueran almendros, cerezos (de picota), higueras y castaños.
Los negundos podados echan brotes en sus muñones leñosos podados con insistencia.
El árbol del amor, florido de rosa, con sus hojas acorazonadas, llama la atención en la mediana de la avenida. Están alineados alternativamente: ciruelos rojos (ya con sus frondas granates), árboles del amor y magnolias.
Ojalá fueran almendros, cerezos (de picota), higueras y castaños.
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