
Jordi está en el centro de Barcelona dando vueltas y más vueltas en un intento desesperado de aparcar su coche. Da una vuelta, espera, va un poco más lejos, espera, da otra vuelta... Nada... Desesperado, levanta la vista al cielo y dice:
"Señor, si me encuentras un hueco para aparcar en cinco minutos, te prometo no volverte a hacer el vacío, comer todos los días butifarra, ser un buen catalán que visitará Montserrat todos los meses rezando en catalán con el abad, y el día de San Jordi y todas las fiestas y...¡Qué coño!, ¡hasta daría limosna a los pobres!".
Entonces, de forma milagrosa, queda libre una plaza de parking justo delante de su coche. Jordi, emocionado, mira al cielo y dice:
"¡Señor, oh, Señor! ¡No busques más, que ya he encontrado yo una!".
11 comentarios:
Ja, ja, ja. Es que el diálogo de uno con su conciencia da mucho juego. "Me engaño luego existo".
La butifarra agarra el chiste y le da ese olor inconfundible.
Ja, ja, ja. Muy bueno, sí señor :D
Besos
Muy catalán y muy uruguayo al mismo tiempo. Acá todos son laicos hasta que se complica, rezan, se soluciona la cosa, le encuentran una explicación racional al asunto y vuelta a empezar. (En realidad no siempre se soluciona la cosa, pero igual vuelta a empezar)
"Siempre que llovió, paró"
Noé.
¿É o Noé?
Ahhhh. Cuántas promesas hizo mi abuela a San Antonio...
Me pasa algo parecido con las aspirinas: "El dolor se me fue, pero no creo que haya sido por las aspirinas".
San Aspirino, para los dolores.
"Señor, te prometo que si me sacas la resaca nunca más voy a tomar" Todo en el báño, sudado, sentado en el piso agarrado del water.
Esperamos ansiosos el obituario del maestro. Un homenaje a Ryzard, aquel que se apartaba de los cínicos y decía que hay que ser bueno antes de periodista. Queremos una historia más.
Ánimo en la cocina.
P.D.: La audiencia siempre tiene la razón. Puede ser caprichosa, cambiante o hasta disminuida en sus facultades intelectuales. Pero nunca está equivocada.
El cliente es... un dictador.
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