Dede la Mallata Alta, optamos por subir hacia la izquierda, por una especie de tubo. En el collado de las Argualas ya se veía el cielo nublado, aunque las cimas cercanas tenían aún buena visibilidad.
No usamos crampones (porque no hacían falta) y bajamos a toda velocidad y con diversos estilos. Está el estilo cadeneta de roca...
Y el despendolau por la nieve (del que no colocaré fotografía).
Almorzamos donde surge un arroyo poco más abajo del collado Pondiellos. Disfrutamos de un gloriosos surtido de embutidos, vino y patsarán de Asun.
Luego, en un tiquitaca, regresamos al punto de partida.
1 comentario:
¡Ya vienen los tresmiles!
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