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Ahora que la canción de moda en España es “Un gran hombre” (más de Victormanuel, no, ¡por favor!), propongo otro tema, argentino y de apariencia infantil, con mucha miga. ¡Basta ya de fastidiar con Victormanuel (o con la cigarra veraniega)! ¡Nunca mais! Ésta es la letra:
La canción de la hormiguita y el cascarudo
Iba una hormiguita/ chiquita, chiquita/ con su carga a cuesta/ molesta, molesta/ Pasó un cascarudo/ peludo, peludo,/ y la hormiguita/ chiquita, chiquita/ con su equipaje/ de viaje, de viaje/ sobre el cascarudo/ se subió apurada./ Y así la hormiguita/ chiquita, chiquita/ llegó a su hormiguero/ ligero, ligero,/ gracias a la ayuda/ sin duda, sin duda,/ del buen cascarudo/ peludo, peludo.
P.D.: Ya me estoy emocionando con la solidaridad del cascarudo.
P.D.2: ¿Cuánto tardará El País (de Madrid) en lavar la cara de Victormanuel con una entrevista o un reportaje que lo eleve a los altares (en vida). Yo, cocidillo en mi rencor, no le perdonaré nunca el castigo de tantos veranos... Ni a él, ni a su señora, ni a Sabina, ni a Miguel Ríos, ni… ¡Jubilación ya! ¿Ven ahora el efecto pernicioso de espectros como The Rolling Stones?
P.D.3: Además, urge una ley de punto final o del perdón (como quieran llamarla) que exima de responsabilidad a las personas maduras de sus delirios o estupideces de juventud. No hay alfombra que oculte la porquería de cada uno de nosotros. Así, que propongo una exención total de responsabilidad de cuanto se hizo antes de los cuarenta años. Después se podrían conceder unas prórrogas para casos de inmadurez contumaz; por ejemplo, a los presentadores de televisión, a los políticos, a los viejos roqueros, ésos que siempre mienten.