martes, mayo 31, 2022

Cabecita conoce a Alicia

La competencia y la voz hermosa de la dependienta en la sección masculina de pantalones destacan sobre cualquier cosa cuando dice a la espalda de Cabecita (que sostiene como un iluso un slim fit de la 44):

-Tienes la 46, regular.

-¿Sí? -Nunca había oído un regular tan bien dicho. Cabecita se da la vuelta ilusionado, como si él fuera regular. Ella es otra cabecita, aunque más bien pequeña y tan delgada que no se le nota tanto como a él la desproporción de la cabeza-. Muchas gracias.

Ella sonríe y, lanzada, le asegura:

-Tienes la 46 de camisa, XL. -Tras un silencio dramático, añade-: Podría darte también la talla de sombrero. Perdón -dice y ¿se sonroja?-, esta es solo la zona de pantalones.

-Nunca he llevado sombrero.

-Pues tenemos uno hasta con peluca, pero está en otra sección y no te puedo acompañar allí.


Cabecita (él) se prueba un gorro completo de jamaicano: incorpora unas rastas y forma una nube imaginaria de mariguana a su alrededor. Y es raro, porque, de pronto, parece que tiene un cabezón, pero el rostro sigue pequeño. Entonces decide volver a la sección de pantalones con el gorro-peluca puesto.

Cabecita (ella) sonríe cuando lo ve llegar, y le dice:

-También tenemos barbas postizas.

Cabecita se queda boquiabierto.

-Que no, que es broma...

Cabecita sigue boquiabierto.

-¿Puedo pagar aquí el gorro?

-No, en la caja general, pero yo te doy este ticket para ti.

En el papel de una factura desechada, Cabecita (él) lee la anotación con bolígrafo de un nombre, Alicia, y un número.

-Es mi teléfono... -Arquea las cejas.


Cuando sale de la tienda, Cabecita (él) está tan contento que ya no quiere, como cualquier día, que le crezca el cráneo (aunque quisiera tener menos cuerpo para cumplir mejor con la ley de las proporciones). Saca el sombrero con rastas de la bolsa y se lo pone. Y echa a andar en la nube imaginaria de mariguana, con un gesto más elástico que nunca mientras tararea: One love, one heart/ Let’s get together and feel all right... Tiene un sombrero que le anima a cantar, se va a dejar barba ya y esta misma tarde llamará a Alicia.

El mundo es una promesa.

martes, mayo 24, 2022

Arenisca hipnótica

 

Jaizkibel (Guipúzcoa), arenisca.

El hipnotizado tenía cerca el mar, el rompiente agitado y todo un horizonte de posibilidades para alejar mirada (cabos, barcos, nubes, gaviotas...), más cerca algunas flores de tojo y carrasquilla azul. Pero la mirada del hipnotizado parecía tallar la roca arenisca. Y, sin dejar de mirar, primero apoyó una mano en una roca ancha, a unos metros del estrato. Después se sentó en ella y se quitó la gorra y las botas. Ya había adoptado una postura de yogui cuando llegué a su lado (en la senda). Pero él estaba en otra parte: ¿pensaría en la profundidad abisal de un mar del Eoceno?, ¿relacionaría el color rojizo de la roca con la primera hamburguesa de carne artificial?, ¿querría liberar unas paramoudras de ese estrato?
-Adiós -dije al pasar.
Una lagartija se escabulló de mí y se le subió a un calcetín.
Él se mantuvo en silencio, inmóvil.
La lagartija cabeceó, miró a izquierda y derecha, y corrió a esconderse bajo una piedra.


viernes, mayo 13, 2022

Polluelos de mirlo

 



Uno ya ha abierto los ojos.

Amezketa, 8-V-2022.

domingo, mayo 08, 2022

Cuando abril abrilea...

 

3-IV-2022. Por el hayedo de Aralar cercano a la cumbre de Malkorra.

viernes, mayo 06, 2022

El zorro en la playa de Guetaria

 

Retirada del tiburón zorro (4-V-2022).

-Pero... ¿desde cuándo hay tiburones en la costa vasca?

-Desde que la gente lleva una cámara fotográfica en el bolsillo.

miércoles, mayo 04, 2022

Rima con amarillo

 

Fotografía de Pilar.

Ajenabe, ajenabo, amargo, colinabo, colza, jaramago, jenabe, jenape, jábena, mostaza negra, naba, nabestro, nabiza, nabo agreste...

viernes, febrero 18, 2022

Refanfinflante

Que se la refanfinfla. O sea, que tiene la cualidad de hacer que le resulte indiferente. 

La noble flema británica o la rastrera cachaza en tiempos de dificultad o agitación se le aproximan, pero que algo te la refanfinfle implica un desprecio, casi un estado del alma. Lo ibérico y, sospecho, en buena medida lo mediterráneo, era la refanfinfla, ventilada, en otras palabras, con el más reconocible me la sopla.

(Por ejemplo, ayer, 17 de febrero en España: los dimes y diretes del Partido Popular).

Si apostamos por ansiolíticos, antidepresivos, laxantes, hipnóticos... urge una línea de refanfinflantes. Tómate una (o tres) y que te deje de importar lo que cuentan, lo que hacen o dejan de hacer, y eso sin quedarte atontado o descartar el consumo de alcohol. 

lunes, febrero 07, 2022

El Pirineo guipuzcoano

Ante el espolón de Txurrumurru y su corredor, derecha. El corredor Bocamina queda, invisible en la fotografía, a la izquierda.

Habrá quien me acuse de sensacionalismo por el título, pero si se acepta que los Pirineos van de mar a mar (del Cantábrico al Mediterráneo, o viceversa)...

El batolito de Peñas de Aya ofrece vistas al Cantábrico y unos corredores memorables por la vertiente guipuzcoana. El 5-II-2022 ascendimos por Bocamina, con salida desde Arditurri. El enlace desde la senda GR 121 con las huellas de la ascensión (430 msnm) es, en palabras de Patxi, desalentador. Pero, aunque parezca inverosímil, en esa ruta hay huellas y premeditación. Optamos por el invierno, porque la maleza está venida a menos y apalearemos algunas zarzas y tojos para abrirnos camino. (A sabiendas de que vendrá la primavera pimpante y borrará nuestros esfuerzos).

La ascensión es vertiginosa, con trepaditas y rincones que superan las expectativas de montañas con poco más de 800 msnm. 

Ya en la parte fácil de salida, hacia el collado entre Irumugarrieta (809) y Txurrumurru (821).

Para bajar de Irumugarrieta (la peña de la izquierda), tomamos el camino de Caperucita. O sea: el largo. Aunque cómodo y con vistas.

miércoles, febrero 02, 2022

Mendaur y las nubes bajas

 

En la cima de Mendaur (1131) huele a humo el 31 de enero de 2022.
Hacia el oeste, el rastro de varios focos de incendios perfilan las montañas.
Hacia el norte, las nubes bajas tapan el mar.

martes, febrero 01, 2022

Palabruta

Nunca se ha escrito tanto como hoy, 1 de febrero de 2022, porque nunca ha habido tanta gente, tantos alfabetizados y tantos teclados o pantallas táctiles. Y sé que mañana podré decir: "Nunca se ha escrito tanto como hoy, 2 de febrero de 2022; porque...

Desde que tantos dedos se pusieron en marcha, ocurrió un cambio radical (ya sucedió) en la escritura: la mayor parte de la palabra escrita se ha equiparado a la palabra hablada. La gente pulsa (si eso es escribir) para quitarse problemas de encima. María Zambrano lo explicó en Por qué se escribe:

Habiendo un hablar, ¿por qué el escribir? Pero lo inmediato, lo que brota de nuestra espontaneidad, es algo de lo que íntegramente no nos hacemos responsables, porque no brota de la totalidad íntegra de nuestra persona; es una reacción siempre urgente, apremiante. Hablamos porque algo nos apremia y el apremio llega de fuera, de una trampa en que las circunstancias pretenden cazarnos, y la palabra nos libra de ella. Por la palabra nos hacemos libres, libres del momento, de la circunstancia apremiante e instantánea. Pero la palabra no nos recoge, ni por tanto, nos crea y, por el contrario, el mucho uso de ella produce siempre una disgregación; vencemos por la palabra al momento y luego somos vencidos por él, por la sucesión de ellos que van llevándose nuestro ataque sin dejarnos responder. Es una continua victoria que al fin se transmuta en derrota.

Y de esta derrota, derrota íntima, humana, no de un hombre particular, sino del ser humano, nace la exigencia del escribir. Se escribe para reconquistar la derrota sufrida siempre que hemos hablado largamente.

Y la victoria sólo puede darse allí donde ha sido sufrida la derrota, o sea, en las mismas palabras.

Un poco más adelante, Zambrano detalla:

Hay en el escribir siempre un retener las palabras, como en el hablar hay un soltarlas, un desprenderse de ellas, que puede ser un ir desprendiéndose ellas de nosotros. Al escribir se retienen las palabras, se hacen propias, sujetas a ritmo, selladas por el dominio humano de quien así las maneja.

La palabruta es la palabra que no se retiene, la que se suelta sin reflexión. Antes estaba marcada por la imperfección propia de quien hablaba, aquella palabra sobre la que había que volver una y otra vez; ahora se extiende con la marea creciente de la escritura hablada.

Muchos escritores han reflexionado en torno al porqué de la escritura, y casi todos han terminado explicando su porqué. Hoy, 1 de febrero, me quedo con Joan Didion, en las antípodas de la palabruta:

Escribo estrictamente para averiguar qué estoy pensando, qué veo y qué significa. Para averiguar  lo que quiero y lo que me da miedo.

P.D.: De la palabruta a la palabrupta solo hay una p, pero da miedo asomarse...