sábado, julio 25, 2015

Frondella (más o menos 3 060)


El 9 de julio subí solo a Frondella, por la vía más directa que parte del refugio de Respomuso. Iba dispuesto a meter manos en la ascensión, pero en el refugio me dijeron confianzudos que se subía andando. Luego preguntaron: "¿Llevas crampones?". Llevaba, y los usé en una pala, después de la pedrera ingrata a la derecha del contrafuerte Ledormeur. Me quité los crampones y opté por trepar (I+ II...) a la izquierda de la empinada canal de acceso (aún con nieve bastante dura). Salí a las Frondellas, que son varias, y en la cima más alta miré mi altímetro deseoso de llegara a una conclusión en el misterio del sube y baja de la altitud de esta cima. Alpina da (Panticosa Formigal, 1991) 3 069 metros; Angulo, tres años después, la eleva hasta los 3 071 (Pirineos II, 1994); Alpina la vuelve a encoger (Valle de Tena 2008-2009): 3 049. Mendikat da 3 060; y la conclusión es que mi altímetro tiene la fiabilidad de una patata.
Bajé después a los Arrieles (ibones) y, por la ruta de la tubería que "mantiene" la altura, volví al refugio.

Buzón pioletero de Frondella.
Y ésta era la panorámica de un jueves desde la cima:




domingo, julio 19, 2015

Peña de Xuans (2 838)

Vista del Serrato y de la Peña de Xuans (el obús de la derecha), cuando el sarrio nos chistó. 
Cambio de perpectivas. El 5 de julio miramos desde la ladera del Garmo Negro hacia la Peña de Xuans. El 6 de julio alcanzamos la cima de la Peña Xuans. Tiene un par de pasos I o I+, hay que apoyar mano(s), con algo de roca descompuesta. Pero es una montaña secundaria preciosa.

Vistas casi desde la cima de Xuans, ante Labazas, Baciás, Tablato Piniecho...

Aguja de Pondiellos (3 011) y Garmo Negro (3 051) desde Bachimaña

Subida final al Garmo. Se trepa (aunque parezca inverosímil) con facilidad por la izquierda del estrato marrón alineado verticalmente con el montañero.
En plena trepada, con la Aguja de Pondiellos cercana.
La mayor parte de la gente sube a Garmo Negro por la normal, desde los Baños de Panticosa; algunos, desde el mismo punto de partida, llegan al collado de Pondiellos, desde donde, tan rampantes, acceden a la Aguja de Pondiellos y al Garmo. Esta segunda opción es una ruta preciosa, que mejora si se parte desde el refugio de Bachimaña (se ahorran unos cientos de metros de desnivel). Los guardeses del refugio marcaron con hitos el recorrido y merece la pena seguir ese intento de senda, que, pasando por el ibón de Arnales, enlaza con la subida normal a Garmo por encima de la Mallata Alta.
El domingo 5 de julio de 2015 disfrutamos de muy buen tiempo.
Y, en la bajada, nos chistó un sarrio provocador.

 P.D.: Qué recuerdos.

sábado, julio 18, 2015

El momento de las flores

Las Malloas de Aralar en flor, el 7 de junio de 2015.
Asun, Lourdes y Patxi bajan entre los Chaerophyllum hirsutum (¡hala!). A veces el cuándo y el dónde encajan maravillosamente. Durante una semana al año, al final de la primavera, se puede bajar (o subir) entre las flores a Hirumugarrieta, por Larremear.
Y ahora, desde el verano y por obra y gracia de Wikipedia, conozco un montón de nombres para el latinajo de las flores: cañavera, cañuelas, cerofolio salvaje, gibláncano, gilbotes, perejil, perejil bravo, perejil de burro, perejil loco, perejil silvestre, perifollo, picos ásperos, silbatos. Me quedo con cerofolio.

viernes, julio 17, 2015

La Virgen y los Infiernos: cima de la Facha (3 005)


Sábado 4 de julio de 2015. Este verano, la figura de la Virgen de Lourdes de la hornacina de la Facha es de plástico (antaño era de escayola).

P.D.: Para el ascenso por el sur sobraban los crampones.

jueves, julio 16, 2015

Alondras (en el suelo)

Polluelos de alondra hambrientos.
Viajo vertiginosamente por la memoria hacia los orígenes del entusiasmo micológico, hacia las primeras setas. Estoy llegando al comienzo... Recuerdo rovellones (Lactarius deliciosus) a espuertas en pinares talados hace tiempo, y los Suillus luteus (que yo, ¡ay los latinajos!, llamaba esponjodium); recuerdo gigantescos Agaricus macrosporus de junio asados a la parrilla; Boletus edulis y Amanitas caesareas en abundancia; las Armillaria mellea en un jardín del colegio; Cantharellus cibarius entre hayas; recuerdo las setas de chopo (cuando eran Pholiota y no Agrocybe aegerita) de un tocón cercano a una huerta, que un buen hombre regaba para mí; y, al principio, setas de cardo (Pleurotus eryngii). No, ni siquiera setas, una seta de cardo chuchurrida. Entonces recuerdo que antes, en verano, también buscaba por ese mismo suelo de la seta de cardo. Nidos de calandrias y totovías. Y pienso en que mi padre optó por el suelo porque era más fácil enseñar al niño los nidos que en los árboles o los arbustos.
Y por eso, el 30 de mayo de 2015, más de cuarenta años después, es tan fácil encontrar los nidos de alondra en Aralar, también en el suelo, cuando se buscan perrechicos o senderuelas.

miércoles, julio 15, 2015

Punta Escarra (2 751)

Desde la punta Escarra, con la mirada puesta en el ibón de Bucuesa.
El último día de la primavera, Ángel, Patxi y yo ascendimos a la Punta Escarra desde Canfranc Estación. Después fuimos al refugio de Ip a dormir. Esperábamos estar solos y nos juntamos diez montañeros.

Pala de Ip (2 779) y la tentación del descubridor con cámara de fotos

Tramo final de la Pala de Ip.
INTRODUCCIÓN
Seguro que conocéis a alguien con el gustillo del descubridor. Es algo natural en los niños, quizá porque forma parte del juego del aprendizaje de la vida. Cuando uno descubre algo, no importa que todos lo conozcan a su alrededor. (Recuerdo mis electrizantes descubrimientos del enchufe o de las tripas de la nevera). Al niño que fui (que sigo siendo) no se le pasó por la cabeza que otros ya supieran que no convenía meter los dos dedos en esos agujeros o que la comparación entre el arpa y el entramado de la trasera de una nevera terminara con un improvisado pelo punk. El caso es que ese egoísmo descubridor se extiende a lo largo de la vida: descubre uno el amor, la muerte, la paternidad o la maternidad, el desodorante..., como si nadie antes hubiera pasado por esos trances.
Abundan los descubridores espaciales (en la Tierra) y pedestres. A mí me pasa. En cuanto creo que tengo más o menos dominado ese egoísmo del descubridor viajero, encuentro una montaña, un rincón, una senda... y brota la tentación descubridora (con tanta facilidad) y necesito dar la buena nueva. Todos habéis conocido la emoción de alguien que os cuenta no sé qué de París, o de Moscú, o  de Río de Janeiro, como si fuera Colón o el doctor Livingston (supongo). Y esto me hace pensar en la cara que pusieron los indígenas cuando vieron a ese tipo en la playa descubriendo su isla y, por extensión, un continente. Recreo esa imagen del cuadro o de película con un Colón y un grupito de elegidos de la tripulación (para el cuadro, para la película). Colón arrodillado en la playa, un fraile (el único cuyos hábitos no pasaron de moda), unos soldados con casco, el pendón de Castilla... Y los indígenas, fuera del plano, preguntando: "¿A ver, piltrafilla, que tú has descubierto qué? Anda, aséate un poco, que hueles a pince".
O cuando se descubrieron las cataratas Victoria. (Siempre he imaginado a unos pescadores recelosos mirando a de soslayo a Livingston: "¿Qué se le habrá perdido a ese pálido por aquí?").
Así que trato de dominarme con los escenarios, los paisajes, las rutas. Pero entiendo que ahora el descubrimiento, en parte, es como antes: no tanto encontrar algo nuevo, sino encontrar algo nuevo para muchos que no lo conocían. O sea: mostrárselo a los demás. Y ponerle un nombre nuevo. Colón fue descubridor cuando volvió al reino de Castilla y se fue a Barcelona para celebrarlo. Livingston, cuando salió en la prensa. O cuando (este tipo de cosas que se aprenden en las películas) se lo reconoció la academia de turno británica de Su Majestad Imperial y pimpampún.
Resumiendo: el descubrimiento geográfico es algo íntimo (como el descubrimiento infantil), algo que se hace público a mucha gente que no lo conocía (¡tan fácil hoy gracias a la popularidad de la ignorancia y a los medios digitales...!), y algo a lo que se pone un nombre nuevo.
(Confesión. En una escala infinitesimal, he padecido ese triple regusto descubridor en las Malloas de Aralar. Afortunadamente, vino el señor Juan Mari Ansa a ponerme en mi sitio con la publicación de Las Malloas de Aralar).

EL ASUNTO
El domingo 21 de junio, Ángel, Patxi y yo estuvimos en pala de Ip, y en Tronqueras, y en Moleta.
Ya tienen nombre, me dije para mis adentros. Domina ese impulso romántico que te lleva a sumar el momento (el momentazo) y el lugar, para caer en la tentación del descubrimiento egoísta. Y, ya de paso, recuerda que estuviste aquí otras veces, en otro tiempo, y sin cámara de fotos.

martes, junio 30, 2015

Hongos de verano (Boletus aestivalis) navarros adoptados por un guipuzcoano

Fue el jueves 23 de junio de 2015, fue en... (Navarra).
Zizas (Cantharellus cibarius) infiltradas en el golpecillo veraniego.


P.D.: EGR (El Guipuchi Robasetas), feliz.

viernes, junio 05, 2015

Gesto de verano, gesto de invierno

Calor, calor, calor..., con bochorno. Y la gente camina pesadamente, chancleteando, con las gafas de sol.
Frío, frío, frío..., con nieve. Y la gente camina pesadamente, con las raquetas en los pies, con las gafas de sol.
Caminan..., pesadamente..., con las gafas de sol.
Nihil novum sub sole.