viernes, diciembre 30, 2005

Txindoki


Ayer, 29 de diciembre, la nieve estaba recién caída. Mi padre y yo subimos al Txindoki en medio de un paisaje en blanco y negro. El sol brillaba turbio y gris.

Al subir vimos petirrojos (txantxangorri), al bajar también.

sábado, diciembre 24, 2005

Navidad despejada

Este año tenemos en la famila dos nacimientos: el de toda la vida y otro diminuto y uruguayo, resguardado en una calabaza seca. Creo que una familia puede darse el lujo de dos y hasta tres nacimientos en un hogar, pero nunca perdonaré papanoeles ni abetos (los de plástico me repugnan hasta la náusea).
En casa, hemos preparado una Navidad despejada, porque mi papá y yo fuimos dos días antes a los Pirineos nevados para desfogarnos. Nos metimos el Annie y el Petretxema, entre pecho y mochila, en dos jornadas sin nubes.
Como no voy a poner aquí las fotos luminosas de nieve, hielo y montañeros emocionados, quiero hacer partícipes a cuantos lean esta página de esa de esa intensidad a la que se pueden acercar esta noche en su propio hogar, sin hacer el cabraloca (como necesitan los Pérez, padre e hijo). Basta una cena en familia.
Esta es una noche más que propicia para reiterar la bendición que Antonio y yo dábamos a los alimentos calientes (los fríos, excepto el buen jamón serrano, no se bendicen en nuestra tradición devoradora):

"El niño Jesús,
que nació en Belén,
bendiga estos alimentos
y a nosotros también".

Eso mismo.

sábado, diciembre 17, 2005

Semejanzas y diferencias entre las posturas de yoga



Gracias a mi amigo Imanol, ahora puedo ver los matices entre la postura de yoga india y la española. Más o menos así se coloca uno cuando regresa de los Andes y se saca la mochila de encima. (¡Qué misteriosas conexiones!)

jueves, diciembre 15, 2005

Profecía cumplida


Opciones:
-Jugoso.
-Al punto.
-Cocido.

miércoles, diciembre 14, 2005

De los Andes bajé

Hoy he vuelto al verdadero café con leche (que no se consigue disolviendo polvos en agua caliente), hoy he dejado el plumas y los cero grados del refugio en Plaza Mulas (4.370 m.s.m.) por los 35ºC de Mendoza, hoy cenaré bife de chorizo (solomillo brutal). Ayer caminé 40 kilómetros, ayer me duché después de nueve días.
Y todo esto, excepto lo de la ducha, en compañía de Lucía.

martes, noviembre 29, 2005

Deslumbramiento vegetal


De vez en cuando aparece un vegetal que me hace pensar.
¿Qué se puede pensar ante esta calabaza apepinada?
La desmesura atrapada en el alambrado y con un humilde podio.
Cenicienta hubiera llegado a la fiestita del príncipe en un camión y no en una miserable carroza.

La fotografía es de Imanol.

lunes, noviembre 28, 2005

La Boda


Ayer se casaron Milagros y Rafael en Montevideo a unos pocos metros por encima del nivel del río-mar, y por encima de los 30ºC. Eso para poner más heroísmo en una boda católica.
Para mí fue muy emotivo. Pensaba en los últimos cuatro años y medio, desde que los conozco; y en las decisiones que han tomado ante las pruebas que la vida les ha puesto en ese tiempo. No hay casualidades en esta boda, las piezas han encajado como una cremallera.
Creo que la emoción era compartida por muchos de los que celebramos con ellos el sacramento y la juerga posterior.
Cuatro apuntes para la crónica social:
1. Rafael fue quien más sudó.
2. La ensalada tenía huevos de codorniz.
3. Nadie fue arrojado a la piscina de la chacra.
4. El maratón de baile lo ganó Milagros, que apenas descansó.
5. Mi torta (tarta) favorita fue el lemon pie.

Y como hasta el sacerdote (hermano de Rafael) se permitió tomar el tupé a la pareja. Yo amago con la imagen. Algunos saben que no ando demasiado desencaminado...

sábado, noviembre 26, 2005

La estética de un héroe


No importa el tono rosado, ni la primera parte del nombre. Para ser un héroe y gustar, nadie como Corto Maltés.

viernes, noviembre 25, 2005

Ecce Homo


Es él: Manuel Casado. El inspirador, un caballero. El autor de El castellano actual: usos y normas, un libro práctico excelente para mejorar la vapuleada redacción en español.
Yo soy el otro, el perverso, el examinador que pondrá a prueba por undécima y última vez los conocimientos ortográficos de ocho alumnas de la Facultad de Comunicación en la Universidad de Montevideo.
Él es el bueno. Yo soy el malo. ¿Y el feo?
También soy yo.

jueves, noviembre 24, 2005

Dos animales odiosos



Odio los tiburones. Odio las moscas. Los sacaría sin apuros de la Creación. Noé no salvó los tiburones, y las moscas tampoco fueron invitadas al Arca, pero ya se sabe...: ningún diluvio, por muy universal que sea, es perfecto.
Me repugna la sonrisilla maléfica, criminal, del tiburón, con tres filas de dientes que crecen y caen continuamente (menos mal que los tiburones no creen en el ratoncito Pérez), esa mirada, ese desenfreno acentuado por la sangre, esas películas... En seco, los tiburones siempre tienen defensores, pero me gustaría verlos en el mar y que esa aleta se aproximara a ellos. Me imagino que experimentarían el moderno y candoroso amor por el acercamiento a los animales en el hábitat natual. Yo, ante el tiburón, apuesto por la dinamita y tres hurras por Alfred Nobel.
La mosca es el único animal que pretende compartir mi comida con absoluta desfachatez, y yo no comparto mi comida con animales. Es más, la mosca es tan estúpida que puede quedar ahogada en mi propia sopa después de haberla espantado una y otra vez. De la pesadez al odio se llega en un zumbido.
En Montevideo hay unas mosquitas muy aficionadas a morir en el aceite de la sartén donde frío los huevos. ¿Moscas suicidas? ¿Moscas apasionadas por el aceite de oliva extra virgen (extracción en frío)?

miércoles, noviembre 23, 2005

Todos los bebés no son bellos


... Y a lo mejor (o a lo peor) el tuyo es uno de ellos.
Alguien tenía que decirlo: todos los bebés no son bellos. Estoy harto de padres, tíos, abuelos... que han perdido el más elemental sentido de la belleza y me preguntan para que mienta desaforadamente.
¿Por qué me obligan a mentir?
¿Por qué está prohibido el realismo con los bebés? ¿Acaso ellos perderán el sueño por eso? No, pero no podemos decir que un bebé es feo porque se ofenden padres, tíos, abuelos...: los pelmas preguntones
Luego llega la niñez y la adolescencia, y los complejos XXL. Y la cataplasma madurativa: "es feo/a, pero simpático/a". No nos engañemos, la mayoría de los bebés feos no mejora con el tiempo, ni siquiera se convierten en simpáticos.
Mi padre siempre ha tenido una habilidad especial para distinguir los bebés feos de los bellos, es más, puede precisar a qué feo se parecen.

martes, noviembre 22, 2005

Cuatro homenajes a cuatro jóvenes

A ella, que cumple años.
A Gonzalo, que me lo recuerda.
A Víctor, que comparte afición (y devoción) por fotogramas así, detenidos para siempre.
A mi mamá, que disfruta mucho el cine.

Una docena de cosas complicadas, hoy


Y van numeradas, porque las cosas complicadas resultan difíciles de expresar.
1. Los periodistas que se creen cadenas transmisoras asépticas de los acontecimientos: "los hechos tal cual al lector"; "yo no pretendo dar sentido a las historias, me limito a mostrarlas como son".
2. El tiempo de los suicidios. Ese tiempo en el que todo puede ocurrir. Nunca sabremos por el protagonista qué ocurre en el viaje de la caída desde el puente, en la asfixia del ahorcado, en los vómitos del envenenado, en la eternidad que transcurre desde que se aprieta el gatillo hasta que salta la tapa de los sesos, en el desvanecimiento del desangrado en agua tibia...
3. Consolar a los que lloran.
4. Explicar por qué desprecio tan profundamente la obra de Saramago, y Sartre, y Kundera (excepto Los amores ridículos y La insoportable levedad del ser).
5. Exterminar una plaga de pulgas en casa.
6. Saber que cada hora hiere y que la última mata, y vivir pendiente de los sueños que se cumplirán en el futuro.
7. La primera vez que se mata un animal de sangre caliente y se derrama su sangre.
8. Trabajar amorosamente toda la vida en lo mismo, sin vacaciones, sin sueldo, sin atenciones cariñosas, y que digan que no trabajas o que eres S.L. (Sus Labores).
9. Echar las culpas a una mujer bella.
10. La violencia en el País Vasco.
11. No llevar una linterna bajando de Los Infiernos de noche.
12. Trilogía final: que un francés diga Jorge, que alguien diga no a Eileen Hudson, que una fisura de coxis se corrija con cumbia.

La imagen es de Luis, fue tomada en el homenaje a Aparicio Saravia el 1 de septiembre de 2004, en Uruguay.

lunes, noviembre 21, 2005

Una docena de cosas sencillas

El olor del brote tierno de nogal. La flecha amarilla pintada en el Camino de Santiago. Calcular el horario de las mareas. Jugar con buenas cartas. Comer seis albóndigas de mamá. Purgar caracoles. Caminar cuesta arriba. Encontrar nidos de mirlo. Sí, las llaves están en el bolsillo. Pensar un viaje. Observar las fases lunares. Levantarme para buscar en la olla dos o tres albóndigas más.
El hambre estira los cuellos, pero no siempre hay albóndigas.

domingo, noviembre 20, 2005

Tetracampeón

Ya sé que no le llego ni a los radios, pero me siento como un Induráin (siempre gracias, Miguelón). Ayer conseguí por cuarto año consecutivo el premio Rosino, en la categoría Guillotina de Oro (el profesor que mejor corta cabezas en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo). Está claro, para las degollinas no tengo rival. El primer año compartí laureles (en una votación que no avalaron los observadores de la ONU) con mi admirada decana, la doctora Hudson. Ayer fue otra rubia aspirante y también admirada, más joven, con hambre de victoria: Elisa Liber. Pero gané (y sé que Analía Parra lo celebrará con milanesa y puré de papas).
Ayer fue un día de celebración y despedida.
Está bien que una promoción de licenciados en Comunicación con gente tan buena salga al mundo. Eso da esperanzas de bondad al mundo. Yo me retiraré ahora cuidadosamente con mis maldades y con otro aporte curricular: el tetracampeonato. Y con la satisfacción personal, casi diría virginal, de no haber bailado nunca cumbia.
Si alguna vez alguien me necesita, que silbe.
En la foto un pariente cercano, monsieur Guillotin. Obsérvese el parecido...

sábado, noviembre 19, 2005

Adivine quién es la mala gente



Agradezco a Hugo el concepto "gente": ¡ánimo gente!, ¡vamos, gente, gente!, ¿tomamos otra cerveza, gente?... Esa gente que tan a menudo se ocupa en español con palabras tontorronas (como diría el amigo Jorge): compañeros compañeras, tíos y tías sin sobrinos, pibes, camaradas, boludos, tropa, chavales, colegas y hasta "coleguis"...
Pero basta de citas, gente. Ayer terminaron las clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo. Los chicos de cuarto celebraron el final con mucha agua, y Eresfea estuvo sediento en el asadito de la promoción 2005. Diré excelsa promoción.
Para responder a la pregunta del título, propongo un asombroso ejercicio de agudeza visual y lógica analítica apoyado en dos imágenes.
En la primera imagen tomada por Nacho Bermúdez (soltero, aseado y flaco): Guillermina rubia con lengua fuera, Paula, Sofía con mirada de astronauta, Emi, el transversal Sebastián (también conocido como Súper Motta), Nacho (aún soltero, aseado y flaco) y otro Nacho, pero con barbas; se ríen de lo mismo Lucía, Alyn y Pilar.
En la segunda imagen tomada por Nacho Bermúdez (...): Emi, Analía, Gabriela con los brazos cruzados, Alyn, Eresfea agarrado a Patricia, Pía, Florencia, Victoria y hasta el brazo de Juan Pablo ocultando sus poderosos bíceps detrás de una camisa a cuadros.
Pistas: la mala gente demuestra su perversión entregándose a la bebida, la mala gente tiene todavía pendiente de una prueba de ortografía a Emi y a Pilar, la mala gente no puso más fotos con todos los presentes porque tiene prisa (se va a otra fiesta), pero están disponibles gracias a Nacho Bermúdez (...) en http://spaces.msn.com/members/eimb/.

jueves, noviembre 17, 2005

El paisaje de la derrota

Ayer casi fuimos campeones.
La memoria uruguaya se preguntará durante semanas (como se preguntaron en Estados Unidos durante años cuando recordaban el asesinato de J. F. Kennedy): "¿Dónde estaba usted cuando erraron los penales?".
El fútbol oriental recibió ayer otro golpe herético. Ya sabíamos que los uruguayos son malos practicantes de su fe. Un dato: en la primera jornada de la última fase del torneo de este 2005 (que sólo la casta sacerdotal futbolera puede descifrar), y sin los dos "grandes" (Nacional y Peñarol), los equipos de primera división congregaron a 3.632 espectadores en las canchas. Creo que eran ocho partidos, y una tarde primaveral. ¿Deserción?
Casi fuimos campeones. Los niños dejaron de asistir al colegio, con el consentimiento de profesores y padres, para ver el partido en la televisión. Uruguay madrugó y vio en directo la derrota. Las mieles del triunfo nacional (deseo ponerme cursi tres segundos..., ¡ya está!) radicaban en clasificarse, repito, clasificarse para la fase final de un mundial de fútbol.
Yo viajaba en un colectivo cuando la debacle de los penales (¿quién podía pensar en esos instantes en la desastrosa campañana de clasificación previa?). Éramos tres hombres: el chofer, el cobrador y yo. El resto, mujeres.
Y me llama la atención que las mujeres, casi siempre la reserva espiritual, las garantes de la fe, sean las primeras que vienen absteniéndose del fútbol uruguayo. ¿Será una señal?

lunes, noviembre 14, 2005

Esto es una katiuska


Esta es una entrada explicativa y un reconocimiento de mi anacronismo. Así dice el diccionario de la lengua española, el de la Real Academia:
katiuska. (Del n. p. ruso Katjuša, hipocorístico de Katja, y este de Ekaterina, Catalina). 1. f. Bota de material impermeable, de caña alta, para proteger del agua.
Cuando se busca "katiuska" entre las imágenes de google, aparecen, sobre todo, imágenes de mujeres jóvenes ligeras de ropa. ¿Serán rusas? ¿Serán Katjas y Catalinas como avisa el paréntesis del diccionario? No haré clic para investigarlo.

Montevideo desierto


12-11-05. La selección uruguaya de fútbol, la Celeste, jugaba el "repechaje" para el próximo mundial de Alemania. Por mi experiencia como peatón en el Mundial de 2002, sé que durante esos partidos Uruguay se detiene y se pueden cruzar las calles de Montevideo sin mirar los semáforos.
El sábado, Montevideo era una ciudad primaveral y desierta, donde sólo caminaban mujeres y perros (y algún hombre sujeto como un Golden Terrier por la compañía de una mujer). Aprovechando el Festival de Cine de Montevideo, fui a ver Una vida iluminada, basada en la novela Todo está iluminado (Editorial Lumen), del joven autor estadounidense Safran Foer. Me gustó, a pesar de la mirada de tonto de Elijah Wood, condenado a ser Frodo para siempre (Dustin Hoffman, por ejemplo, pendula su tontería entre entre Tootsie y Rain man). Dentro de la sala, mientras jugaba la Celeste, conté 37 espectadores: sólo 6 eran hombres; 5 de los 6 acompañaban a una mujer; el otro abrazaba un vaso gigante de cartón con pop (palomitas) dulces. Yo era el otro.
Uruguay ganó a Australia, 1-0. Confío en las mujeres. Me gusta el pop dulce. Me suena ridículo llamar palomitas a las palomitas (¿por qué no pichones?), pop me resulta demasiado musical.
Atención a la mano hobbit de Elijah Frodo, a la impostura de ese falso gesto de fumador y a los ojos, ¿qué pretende con esas gafas de pasta?

viernes, noviembre 11, 2005

Los charcos que fueron


Las lluvias abundantes en el paisaje de mi infancia provocaron, que recuerde ahora, cuatro aficiones:
1. El gusto por los hongos, abundantes en las tierras húmedas que me vieron aprender a caminar.
2. El interés por los anfibios.
3. El odio hacia los paraguas, sobre todo hacia esas personas que invaden el refugio de los edificios con su paraguas y tienen la habilidad de metértelo en el ojo, eso sí, siempre sin querer (¿sin querer quién?).
4. Caminar entre los charcos.
Esto de caminar entre los charcos se podría catalogar como una "afición perdida". En su extinción participan mi supuesta madurez y el auge de membranas impermea-bles y transpira-bles incorporadas a los calzados. Entonces caminaba con botas de plástico, las famosas katiuskas, que hoy quedaron relegadas para los basureros y para los pescadores de trucha, salmón y tímalo.
Pocas cosas como sondear lentamente la profundidad de un charco oscuro calzado con las katiuskas. Al final, siempre terminaba con la bota desbordada, inundada de agua. Recuerdo cómo me arrancaba las botas, cómo vaciaba el líquido, cómo estrujaba el calcetín.
En la imagen el pequeño Nicolás camina entre los charcos, ¡sin katiuskas! No sabe lo que se pierde...

lunes, noviembre 07, 2005

Tobillos


Una vez me contaron que las personas sin tobillos son malas. Quizá ahí se encuentra la explicación del refrán: "No hay cojo bueno...".
Pero la maldad no se aserrucha. El problema de los tobillos se puede perfilar así: todos conocemos algún caso de pierna columna que cae hasta el pie sin relieve... ¡Ésos son los malos! Los que tienen unos tobillos indefinidos, sin huesos marcados, sin formas. Porque, claro, se conoce mucho de personalidades y narices, y de líneas en las manos y destinos..., pero qué poco de la indefinición de tobillos.
Llega el verano a Montevideo y comprendo mejor la naturaleza de las personas que calzan sandalias o chancletas, que se han librado de los calcetines. Camino más prevenido con los tobillos ajenos a la vista.
Salto internacional. Nicole Kidman, por ejemplo, no me gustaba. Me parecía mala malosa hasta que vi dos interpretaciones suyas (Las Horas y Dogville). Ahí dudé. Y, por aquel entonces, Rotciv (el consumado espía lento) me envió esta imagen. Ahora ya saben hacia dónde hay que enfocar la mirada.

viernes, noviembre 04, 2005

Fechas de cumpleaños


¡Un mundo complejo el de las fechas de los cumpleaños! Y tan propicio para las desmemorias... ¿Está usted satisfecho con el día en que apareció en el mundo? ¿Cambiaría esa fecha por otra? ¿Por qué?
Yo no cambiaría ese día, a pesar de que digan que soy un conservador, un retrógrado que se niega a asumir el progreso de los tiempos. Nací el día del Padre, el día que mi padre fue padre. Obviamente, mi madre también se estrenó ese día. En mi nombre de pila se introdujo el José y en el campo siempre encontré los primeros nidos de mirlo en esa fecha. (Mi hermano, con muy buen gusto, nació dos días después -y tres años-: él estrena todos los años la primavera).
Hoy, por ejemplo, cumple Susana. Felicidades. A ella le gusta el azul.

jueves, noviembre 03, 2005

Buenos Aires barato, Montevideo rojo

Ayer, 2 de noviembre y día de los muertos en Uruguay, me fui a Buenos Aires, que celebró Todos los Santos el 1 de noviembre.

(Una entresaca para gente que no conoce la vocación laicizante uruguaya:
Día de la Inmaculada=Día de las Playas -100%-;
Semana Santa=Semana de Turismo -50%-;
Día de Navidad= Día de la Familia -0%-).

Buenos Aires está barato y mi vicio no es caro: se puede tomar café con la misma confianza que en España, Portugal o Italia; aunque no resulta de buen gusto mojar las medialunas (cruasanes). Se escucha a los españoles hablando con todas las ces y zetas dentro de zapaterías y tiendas de ropa. No sólo hablan, compran desmesuradamente, a juzgar por las bolsas que cargan.
De regreso en barco a Montevideo sentí que viajaba en el tiempo, que retrocedía cuarenta años: los coches, las calles, la apariencia de la gente... Caminé por la rambla con el crepúsculo veraniego. Impresionaba el filtro rojo de la última luz del día. Montevideo era una ciudad añeja y roja, volcada hacia la línea de la costa. Miles de personas miraron al unísono la puesta de sol. Algunos en grupo y con cámara de fotos; otros en pareja con postura de postal; los menos solos.
Tanta gente disfrutando la belleza simultaneamente me brindó la serenidad de una comunión: miré el sol, y..., y comprendí que a ellos les pasaba lo mismo.
Ese sol de ayer merecía la primera página de todos los periódicos montevideanos de hoy, día después de los muertos, pero...
Un nervio instintivo se me tensó, en cambio, cuando vi la legión de pescadores con cañas apostados en la rambla. El pescador rocoso y marítimo que llevo dentro (una de las facetas de mi naturaleza depredadora) los envidió, y se preguntó qué harían esos carnívoros con las corvinas.

Otro día pegaré la foto roja, cuando la revele.

martes, noviembre 01, 2005

El Estrecho


Hoy he comido con Simón y Pato en El Estrecho. Un restaurante pasillo donde un grupo de mujeres jóvenes trabajan la cocina francesa con mucha diligencia y delante de tus narices. Se come sentado en un taburete y acodado en la barra. Calculo que hay sitio para unos quince comensales, ¡y siempre hay algún taburete reservado! Conviene ser tempranero, a las doce y media ya están en acción.
Las ensaladas son de antología, y todos los días cocinan un menú especial. El de hoy era "coq au vin". O sea, pollo al vino; al vino Tannat, la uva de la que están tan orgullosos los enólogos uruguayos.
El lugar es recomendable desde el principio hasta los postres y el café. Está en Ciudad Vieja (Montevideo), en la calle Sarandí, según se baja desde la catedral hacia el Registro Civil.
Sí, soy un estómago agradecido. Hoy agradezco, entre otras cosas, por el coq en cuestión.
El plato se parecía mucho al de la fotografía. Le faltan champiñones cortados por la mitad, le sobra esa especie de perejil rizado.

lunes, octubre 31, 2005

La dichosa X


¡Las matemáticas son tan útiles...! He olvidado cómo se resolvía una raíz cuadrada, ¿qué será de mi vida?; he olvidado cuál era la derivada del seno, o de la tangente de x (¡ah, la Equis!); he olvidado para qué aprendí qué era una relación inyectiva, o suprayectiva (por ejemplo); he olvidado la seguridad que da en la vida la noción de grupo conmutativo. ¿Derivar e integrar? ¡Qué verbos!
Y seguro que no me llega con saber freír huevos, o con que las manchas de tinta (gracias, Milagros) se quitan con alcohol, o con que las palomas siempre ponen dos huevos, o con cómo se ata un anzuelo (correctamente); o incluso conceptos más teóricos como saber qué es una metáfora, las características del realismo sucio estadounidense, las leyes de la genética a golpe de guisante, que los que lloran serán consolados, la tectónica de placas, el juego del tute en todas sus variantes...
Sé dividir 7 entre 11, me quedé en las ecuaciones con tres incógnitas, en las reglas de tres y en aquel juego de hipotenusas y catetos al cuadrado. La ignorancia se cierne sobre mí.
Apunte nostálgico. ¿Qué nota del colegio miraban en primer lugar los padres? No era Lenguaje, no era la Lengua Extranjera ni la Historia, tampoco el dibujo (disfrazado de Artes Plásticas), la Música o la Educación física. Quedaban cerca las Ciencias Naturales, la Física, la Química. Pero la nota que se miraba con lupa eran esas Matemáticas que tampoco entendían los padres, el martillo golpeador de generaciones tontainas.
Fin del apunte nostálgico. Se hizo, se hace, de la herramienta un todo absoluto. ¡Cuántas horas desperdiciadas! Sí, ya es hora de que alguien lo diga: desperdiciadas. (Resulta que la humanidad no está hecha solamente de ingenieros, físicos, químicos...). A veces pienso que en ese tiempo podría haber aprendido a tocar el violín, a hablar en ruso, alemán y chino. Pero ése es un cálculo matemático, dirán.
Y sí, la equis está donde la señaló el alumno, ¿para qué preguntan algo tan evidente en un examen? Son ganas de enredar.

viernes, octubre 28, 2005

Haya lo que haya


Vivo una larga despedida en Montevideo: termina el curso en la facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo, termina la licenciatura para la primera promoción; terminará pronto mi trabajo aquí.
El término me huele a otoño, a hayedos lejanos y a roales de ilarrakas (Clytocibe nebularis) agusanadas.
En estos días caen las hojas en los grandes hayedos de Quinto Real, de Irati, de Urbasa, del Realengo, también en esa subida al Aizkorri por la cueva de San Adrián... Es el tiempo preciso de las hayas.
Me agrada saber que mi amiga María lo sabe. Eso tranquiliza. Eso mantiene el orden del mundo con más naturalidad que los Lamed Wufnicks (ya no sé si se escribía así) que reseñó Borges en El libro de los seres imaginarios: doce hombres justos que no saben que lo son y mantienen viva la humanidad.

miércoles, octubre 26, 2005

La gripe aviar


Ya llegó.
La prueba fotográfica me la envía Jorge desde España.
Poco más que decir. Sólo una duda: ¿afectará al foie? Tiemblo.

lunes, octubre 24, 2005

La mentira de la milanesa


El tópico montevideano dice "la verdad de la milanesa". Renunciaré a las consideraciones sobre la verdad. ¿Alguien preguntó si en Milán saben algo de semejante atribución? En Rusia, por ejemplo, siguen sin noticia de la ensaladilla rusa, a la que llaman olivié (con regusto francés).
En otros lugares a esta milanesa se llama rebozado o empanado.
Es uno de esos elementos constantes del menú uruguayo y, quizá por empacho, muchos creen invento nacional, como el dulce de leche o el arroz con leche... (Sí, es cierto, he escuchado a más de un uruguayo apropiarse del arroz con leche).
Las milanesas pueden ser de carne, de pollo (¿y qué tienen los pollos sino carne?) y de pescado.
La mayor parte de las milanesas suministradas al público en cualquier boliche, restaurante o hasta cantina universitaria entran en dos categorías básicas:
MILANESA ORNI: Objeto Raro No Identificado; bajo la apariencia aceitosa y de pan rallado yace un pedazo de ¿carne? o un misterioso triturado (mejor no saber la procedencia). Generalmente se engaña el paladar y se consuma el castigo del estómago con una ración compañera de fritas (patatas fritas).
MILANESA JAMES BOND: duras, frías y con nervios de acero (como el mítico 007). Y con licencia para matar de indigestión.

Vinculada a la milanesa aparece una de las manifestaciones más recurrentes del amor filial uruguayo: "¡Las milanesas de mi mamá...!".
Y también lleva aparejada la milanesa una de las costumbres más asquerosas que he visto en una cocina: una mujer pasa la milanesa frita por el agua de la canilla (grifo), para que escurra el aceite y engorde menos. ¡Como si el agua disolviera el aceite! Luego se entibia (calienta) en el microondas y todo queda pronto (preparado) para el consumo humano (generalmente masculino).

A veces es mejor ir a comer a un chino.

viernes, octubre 21, 2005

Camino a la boda con paréntesis


El título no se refiere a la novela de Berger (que no está mal).
Esta mañana se han casado Milagros y Rafael (dos amigos).
Una ceremonia civil oficiada por un muñeco diabólico que perora como si cantara gregoriano. Mi mamá llamaría a esa mujer sinsustancia o pánfila. La hora prevista eran las ocho y media, los han casado ("por la ley") a las nueve.
Para llegar a la boda (la Boda será en noviembre) he caminado por la conocidísima (en Uruguay) rambla montevideana. Han sido cuatro kilómetros a paso ligero fijándome en las lisas, esos peces que tienen días saltarines. Hoy una lisa ha saltado cinco veces cinco fuera del agua, como un pez volador.
En fin, sé que cualquiera esperaría una crónica social de la boda, pero para mí todo se reduce (cronológicamente) al paseo, las lisas, el calor matinal que rondaba los 27ºC, el cumpleaños de Rafael, y la felicidad de Milagros y Rafael.
Ahora caminan hacia su Boda.
La ilustración es limpia, con carpas (no lisas) japonesas que burbujean pero no saltan.

jueves, octubre 20, 2005

Termina el tiempo del lapacho en flor



El presente en Montevideo es caluroso. Y las flores de lapacho ya caen de los árboles.
No deja de sorprenderme una flor amarilla que brota antes que las hojas con flor de campanilla, y no cinco pétalos como los endrinos o los almendros tempraneros de mi tierra.
(La foto lenta y nocturna es de Rotciv, un espía amante del chorizo asado).

viernes, octubre 14, 2005

No ha llovido en estos días

Hace días que una familia estaba instalada con una carpa, contra un terraplén de césped, al borde del Bulevard Artigas, cerca del cruce de Sarmiento (todo esto en Montevideo).
Los vi en tres ocasiones.
La primera me sorprendieron cuando paseaba y me comía el último de los bizcochos que había comprado de camino a casa, un kilómetro antes, en El Ombú. El dulce de membrillo me dejó mal sabor de boca cuando vi a los niños...
En la segunda ocasión caminaba sin un peso en el bolsillo, y me sentí más incómodo aún. Me hubiera gustado ayudarles, decirles que me parecía ejemplar cómo tenían de limpio el entorno de su carpa de plástico, que... Mejor no decir nada.
En la tercera ocasión caminaba con mucha prisa, llevaba el dinero justo para pagar a la señora Marta el alquiler de mi piso. Ésa fue la peor pasada, con el fajo de billetes en el bolsillo.

Hoy no estaban. En la farola donde ataban la mayor parte del toldo hay un cartel donde se puede leer:
GRACIAS A TODOS POR AYUDARNOS
CONSEGUIMOS CASA
LURDES WINSTON
STEFANE. PAPO. ALE. LUCAS.
Winston es un negro joven con cierto aire de Denzel Washington, y deja que Lurdes, la mujer, firme delante. Stefane, Papo, Ale y Lucas son sus hijos, los niños felices y educados que han vivido una semana entre plásticos, en la calle.
No puedo sacarme de la cabeza el afán de la mujer por mantener el aire de un hogar en plena calle. No puedo sacarme de la cabeza la estampa de Winston, sentado con la mirada ausente y las palmas de la manos juntas como si rezara.

Ahora sé sus nombres, y ahora también sé por qué no ha llovido en estos días.

Tiempo de remera (camiseta)

Montevideo fue tomada por la primavera. Tiempo de remeras y pájaros gritones en la alborada. Ya he pensado qué remera me pondré.
Porque todo no es sí.

P.S.: Esto es lo que le falta a la remera: ¿ ´.

martes, octubre 11, 2005


Setas de cardo
Estoy a miles de kilómetros de donde pasearía en busca de esas setas marrones de la España seca; las hay claras, casi rubias..., pero mi padre y yo preferimos las negras y gruesas.
La seta de cardo, Pleurotus eryngii. Tiene un apellido que recuerda una palabra que sacaron del último diccionario: eringe. El eringe era el cardo.
La seta de cardo nace de la raíz del cardo corredor, que ya en otoño muchas veces no se ve, voló reseco.

El domingo 9 de octubre, sabedor del ciclo lunar y de la posibilidad del comienzo de la temporada, me comí un bote de setas de cardo con ajos tiernos que conservaba para una ocasión memorable. Me acompañaron Gonzalo y Sebastián, y tres huevos para cuajar el revuelto. Un placer.

lunes, octubre 03, 2005

¡Que vienen los suecos!

Desde hace años apuesto por unos favoritos para obtener el Nobel de Literatura (mis candidatos, no los de la Academia) y así me va...
Apuesto de nuevo (y con tiempo) para el 2005.
Por fidelidad, elegiré a (1) McCarthy para volver a perder.
Además, y con la corriente a favor:
2. Tranströmer. Su poesía es de lo mejor entre los vivos, y me gustan sus jerséis. Muy sueco.
3. Kapuscinski. El rarito: con un pie en la literatura y otro en el periodismo. Y si no se dan prisa tendrá los dos pies en el cajón, porque ya es viejito. Satisfacción para las oenegés.
4. Roth. El serio, el que habla de cosas importantes. Me gustó mucho Patrimonio.

Prometo un duelo terrible si le conceden el galardón al ínclito Vargas Llosa. Una semana sin comer huevos, por ejemplo. Mi hígado no lo soportaría.

Además de las apuestas y de la promesa, pregunto: ¿a qué autor ya difunto concedería usted un Nobel? Puede elaborar una lista. Ahí van mis cinco opciones: Capek, Bulgákov, Cheever, Dovlátov y Cortázar.

lunes, septiembre 26, 2005

Fea fiereza
Kiko es un perro pequeño, con ojos locos de canica y mandíbula tenaz. Su presa, una pluma remera de buitre leonado. El escenario, los alrededores de la foz de Lumbier, Navarra, España.
El fotógrafo, mi amigo Imanol.

miércoles, septiembre 21, 2005


Septiembre es tiempo de higos abiertos
Como los higos con piel, a veces con hormigas dentro. ¡Más proteína! Me encantan los secados por el sol, los que cuelgan medio pasos y picoteados por los pájaros. Desprecio el picor -como un pellizco de insecto- de esa gotita de leche en la parte más blanda del antebrazo, jamás pasaré la mano por los ojos con un gesto descuidado cuando devoro higos bajo la higuera.
El cuentito de Milton con la manzana me parece ridículo. (Adán-Eva-Manzana). La fruta del árbol del bien y del mal es un higo algo seco, con la piel cuarteada, picado por un estornino. (Adán-Eva-Higo).
Lo peor es que ya casi nadie recoge los higos en el árbol, se los comen los pájaros, caen y se secan, o se pudren. Algunos se abren como rosas con las primeras lluvias de otoño.

Hoy es el día de la primavera desde donde escribo esto (Montevideo), por más que los expertos digan que "entramos" mañana, 22 de septiembre. Pero en mi fuero interno arranca el otoño, mi tiempo de higos. Otro día escribiré de castañas. Y otro de setas.

sábado, septiembre 17, 2005

Padre buenísimo
Sucedido real, en Uruguay. Hablan dos primos de seis o siete años.
-Mi mamá se va a casar con X -dice uno de ellos.
-¡Qué suerte!, ese papá yo ya lo tuve, ¡es buenísimo!-responde con cierta envidia el otro.

Y madre que no queda atrás. (Versión ilustrada).

viernes, septiembre 16, 2005

Los Reyes Magos no son los padres

Lo digo con unos meses de adelanto, para prevenir: los Reyes Magos no son los padres. (Que siempre hay algún metomentodo cizañero). Parte de la culpa del lío está en el caos de regaladores.
¿Quién trae los regalos?
1. Papá Noel (San Nicolás, Santacláus, Santa...: ya está bien de gordos barbudos apostados en cualquier esquina (¡vestidos de rojo satén y pieles blancas!). ¡Qué susto cada vez que gritan eso del jo-jo-jo!
2. El niño Jesús. (Harto inverosímil, pues está preocupado en que lo adoren, y en traer paz).
3. Cualquier folclórico elemento de cada terruño. Por ejemplo: ese gordo sucio (normal, era carbonero) que en el País Vasco conocen como Olentzero.
4. Los Reyes Magos (Gaspar, Melchor y Baltasar).

¿Está claro, no?
Confesión final: siempre he sido partidario de Baltasar, sobre todo después de decapitarlo sin querer en el nacimiento que armábamos en mi familia. Y si eres de Baltasar, tienes que ser de los Reyes Magos...


Sí, las lechuzas son tan feas como hermosas
Casi todos los fines de semana salía a caminar por el campo con mi padre. Una vez, con siete años, no fui con él. Estaba cansado, llovía. Me quedé en casa.
Y él regresó con una lechuza.

lunes, septiembre 12, 2005

Sí, eres fea

El niño tiene el pelo encrespado, indómito. Al niño le burbujea un moco verdoso en la nariz. El pantalón corto delata las rodillas heridas. ¡Angelito! El niño aún no ha aprendido a mirar de refilón, a mirar como si nada...
La mujer es joven y da mucha importancia a su apariencia física. El niño es un librepensador y cuando ella le pregunta:
-Y tú qué miras.
Él responde saltándose la pregunta:
-Sí, eres fea.
Él sigue mirando como si todo. Ella enmudece, y carga con una nueva certeza. Cualquier otra cosa hubiera sido menos hiriente.