miércoles, febrero 11, 2009

Camino


Soy un hombre transportable. No tengo bicicleta, moto, coche, camión, tractor… Sé que somos pocos, sé que piensan que somos unos tarados, sé que tienen bastante razón. Dicho de otra forma: soy un tipo que no se conduce/maneja a sí mismo, alguien que depende de los demás para viajar.
Mi amigo Simón G., en una situación parecida, se ha hecho experto en taxistas.
A mí me saludan algunos chóferes de autobús.
Coincidimos en que el jefe no es el que conduce/maneja un coche, ni siquiera quien pilota el avión; aunque algunos conducen manejan coches como si pilotaran aviones. El lujo es que te lleven. Sentarte en la parte de atrás, elegir la música (últimamente Pink Martini) y el destino, poder dormir en viaje, si se tercia… Así que cuando el domingo 18 de enero vi aquel cerdo de la fotografía, como podéis imaginar, me sentí muy identificado.
Que me lleven en tractor es un lujazo, pero me gusta es caminar...
Llegué a León el 31 de enero y reconozco que también me llevaron, yo no conduje/manejé el tren. Sin la opción de que me llevaran, sin música, solo, empecé a caminar. Disfruté dos temporales de nieve; encontré peregrinos coreanos y japoneses (para mí, una especie nueva de peregrino invernal); abusé, como siempre, del caldo y del pan gallego; padecí/padezco una tendinitis desde el segundo día… Peregriné a Santiago de Compostela. Llegué el 9 de febrero.



P.D.: Las imágenes son del puente de Hospital de Órbigo, en León (día 2) y del amanecer (no sé si zulú) en el alto de Cebreiro, en Lugo (día 6). El perro mira la puerta abierta del restaurante. ¡Oh!

10 comentarios:

iK dijo...

Enhorabuena. Yo cuando pienso en mi Camino, pienso en hacerlo en invierno. Y tú has elegido "el invierno" para hacerlo, desde luego.

eresfea dijo...

Gracias, IK. Creo que el invierno es el momento propicio para peregrinar a Santiago. Es el tercer año consecutivo que hago el Camino en invierno, y en éste la nieve ha sido una ventaja. Amortiguó los pasos en muchos tramos de asfalto.

IMANOL dijo...

El frío y el exfuerzo, los mejores aliados de las tendinitis.
Pink Martini...voy para el emule...

Jose M. Aranda dijo...

Creo que ya sólo me falta un pequeño empujoncito para que me decida de una vez hacer el Camino de Santiago. Por cierto, supongo que se refiere a que llegó a León el 31 de enero, no de febrero.

eresfea dijo...

Gracias, José M. Corregido.

Anónimo dijo...

Una pregunta y una recomendación:
¿Dónde duermes?
Cuando tengas tiempo, mira The Wrestler.

J. dijo...

Nosotros los transportables.

Guardo muy buen recuerdo de Hospital de Órbigo y Cebreiro. Una vez tuve bici y fui a Santiago. Hice noche en ambos lugares. En Hospital de Órbigo tuve mi primera conversación coherente con una chica, una noche de tormenta, en el albergue-campamento. Un descubrimiento.

Ander dijo...

Procuro caminar a menudo pero debería hacerlo más. Por muchas razones. También para compensar mi abundante y vetusto parque móvil: dos bicis, una vespa, una furgoneta melonera... y desde hace unos días soy copropietario de un viejo autobús de dos pisos. ¡Tachán!

"Qué bien hablan los que andan", me acaba de escribir un amigo, a propósito del difunto trotamundos Agustín Egurrola. Y aquella chatwinada brillante: "Las drogas son para quienes han olvidado caminar".

Lu dlF dijo...

¡Muy bueno Pink Martini! Sympathique me trae muchos recuerdos. Irónicamente, je ne veux pas travailler, me acompaño todo el verano en mi primer trabajo... Ponía los compilados de Hotel Costes todas las noches en el restorán y justo esa frase era la única que yo podía entender...

Un fuerte abrazo desde Uruguay,
(con adjetivo a la izquierda y todo)
Lucía de la Fuente

eresfea dijo...

Qué gran alegría leerte (con gran a la izquierda), Lucía.

Ander, chatwinando, chatwinando eso del andar y las drogas no está tan desencaminado.

Anónimo, se suele dormir en refugios habilitados para los peregrinos (es preciso llevar una credencial que te acredita como peregrino). El los refugios, lo normal es que haya cama, calefacción y ducha de agua caliente. En muchos casos tienes también una cocina a tu disposición. Antes cobraban la voluntad, ahora como mínimo 3 euros por noche. Hay muchos refugios a lo largo del Camino (en todas sus variantes o ramales) y no es un problema encontrar dónde pasar la noche, excepto en verano cuando la masifificación del Camino empieza a complicar las cosas.