martes, mayo 24, 2011

Para qué hablar de los resultados electorales

Vi en televisión los especiales dedicados al descenso del Deportivo a segunda división. ¡Cuánta épica! Casi me hago del Dépor (la confusión de los colores me animaba). Al día siguiente vi la derrota electoral del PSOE en muchos municipios y autonomías de España, y el triunfo de Bildu.
Hay algo pasional en el fútbol y en la política que impide aceptar la realidad. A ver, Almería, Hércules y Deportivo han descendido a segunda; eso significa que han sido los peores esta temporada. ¿Se entiende? No, no se quiere aceptar. La culpa es de..., dicen.
Tengo la sensación de que cuando se señalan culpables en estos casos nunca se aciertan con las razones verdaderas. Sigo con el fútbol porque no quiero que nadie piense que esta entrada está dedicada a la política.
Culpables:
-el Valencia, por no dejarse ganar el partido cuando no se jugaba nada;
-el árbitro, por no marcar algún penalti a favor del Dépor;
-Lotina.
¿Lendoiro? En la televisión lo vimos como un moái de Pascua, el último mohicano, como aquel Guzmán el Bueno en Tarifa.
¿Los jugadores? No pueden ser mejores, y merecen aplausos hasta los llamados delanteros. Míralos cómo lloran.
Por eso el lunes, cuando me preguntaban por los resultados electorales, decía que estaba contentísimo, que habíamos ganado, que la democracia había vuelto a triunfar. Para qué hablar, si la culpa de todo la tiene...

3 comentarios:

iK dijo...

fffectivamente.

Uruastur dijo...

¡Yoko Ono! La culpa de todo la tiene Yoko Ono. Y los bancos, también los bancos -los de los parques-.

Sergio dijo...

Esa querencia por los colores es la que nos lleva a animar a la Real, al Dépor e incluso al Español, según las circunstancias. Y esa misma querencia es la que intentan aprovechar los partidos políticos. En estas elecciones, el PNV olvidó el "rojo athletic" de su logotipo, para quedarse únicamente con el "verde ecologista". Curiosamente, Bildu compartió color, aunque de un tono ligeramente distinto (¿verde por inmaduro? Ya se verá). El PP siguió con su azul, aunque no olvidamos aquellos coqueteos con el color naranja de hace unos años en un intento por atraer a sus filas a los socios del Euskaltel Euskadi. El PSOE se mantuvo fiel al rojo. Rojo maduro-madurísimo, tanto que parece que se han caído del árbol.