miércoles, noviembre 05, 2008

Ya está

Ahora lo puedo decir:
Obama no es negro, porque sus padres (biológicos) no son negros.
Me revienta que alguien diga o escriba afroamericano. ¿Hay "moroamericanos", o "afrikaneramericanos"?
(Sólo me fastidia más la palabra latinomericano).
Obama es presidente y mulato. Y su nueva frontera ha sido "el cambio", una reconquista interna.

P.D.: Racismo y desequilibrio. El 95% de los negros ha votado a Obama. Todo bien, no hay problema. ¿Qué hubiera pasado si el 95% de los blancos hubiera votado a McCain? Ya imagino las acusaciones racistas...

lunes, noviembre 03, 2008

La figura ausente


Hay barbaries grandes y pequeñas. También la pequeñas duelen.
La cumbre del Txindoki ha sufrido el vandalismo de algún imbécil. Se han llevado la figura que veis en la fotografía.
(La noticia se publicó ayer en El Diario Vasco).
No es algo casual, hace poco más de una semana vi el buzón de Artzanburu arrancado de su cima. Es una casita de hormigón con una rana de hierro atornillada en su interior. Había que esforrrrrzarse para arrancarla y tirarla a un par de metros. También nos costó a Christine, a María y a mí recolocarla.

P.D.: Patxi llega a la cima de Txindoki (diciembre de 2006).


viernes, octubre 31, 2008

Jálogüin

Si hay una fiesta que me toca los bebes (digo bebes por no decir cojones), ésa es el puñetero Jálogüin. ¿Qué fue del día de Todos los Santos (que no Muertos)? El 1 pintado de rojo que estrenaba noviembre y buscábamos con la esperanza de un fin de semana largo; también día de floristerías (hasta que nos vendieron el Sanvalentín-tín y díselo con flores, otra fiesta que me toca los bebes, por no decir cojones); en fin, Todos los Santos: esa fecha con el recuerdo casi sólido de los que murieron, y la esperanza de su permanencia.

El Jálogüin es otro triunfo de la televisión y el cine. Comprendieron que el prime time era la noche, la víspera, y ¡zaca!, dieron salida a esa industria cultural que nos alimenta con una panoplia de monstruitos: vampiros y vampiresas, hombres lobo y lobezno (que las mujeres loba son otra cosa), zombis, momias, jovencitas poseídas (que se pasan la noche vomitando blandiblú y diciendo miraloquehacelazorradetuhija), Yeisons, Fredikrugers rasgadores...

Mi amiga María D.me invitó hace un par de semanas a la fiesta jalogüinera que ella organiza hoy. Y yo por María D. soy capaz hasta de llamar por teléfono móvil/celular (que ya es decir). Incluso se animó a proponerme el disfraz de Don Juan (Tenorio), aunque ésa era la excusa para ver a nuestro buen amigo Patxi de Doña Inés, la monja. En fin, lo de Don Juan Tenorio me convenció de que María D. (proponedora) y yo (oyente de la propuesta) somos un par de anacronismos con piernas. El teatro quedó atrás en Jálogüin.
Pasaron los días.
Pensé en un disfraz de miedo. En ir de ingeniero social, o sea, de asesino en serie tipo Lenin, Hitler, Stalin o Mao; de milico feroz con gafas glamourosas, al estilo Pinochet (¡ay!, tenía que dejarme el bigotillo un par de semanas antes). ¿No se trataba de dar miedo?
No, no tanto miedo.
Entonces, ¡eureka!, pensé en el disfraz de sindicalista español (funcionario mudito) en este otoño caliente. Reúne todos los requisitos de los típicos personajes de Jálogüin: es de mentiras, espeluznante, sale en la tele, se puede reciclar (chaquetero) para los carnavales... Pero no me apetecía pasarme toda la noche con camisa y chaqueta sport (o jersey de lana) diciendo que sí a las propuestas de cualquier monstruito de pega.
La fecha jalogüinera se acercaba.
Llegué a pensar hasta en disfrazarme de Olentzero de Areso. No, mejor no. ¿Y pastor vasco del siglo XXI? Esos tipos tienen mucho cuento: van en cuatro por cuatro a todas partes por pistas abiertas en medio de Reservas Naturales (las pistas, además, las pagamos todos y ellos les dan uso privado), reconvierten bordas (cabañas) en chalés, privatizan los manantiales públicos y condenan las fuentes antes de que llegue el cambio climático… Pero este disfraz no iba a ser comprendido.
Entonces, María D. me invitó a disfrazarme de batasuni: botas gore tex, pantalón de montaña de dos colores, camiseta de rayas horizontales, pendientes de arito y el pañuelo palestino. Aunque mi pelo no encajaba con el corte del flequillo hacha, o con el rapado por delante y las crines de pottoka (caballo) por detrás.

Pero los monstruos de Jálogüin tienen que ser de mentiras.

jueves, octubre 30, 2008

La bomba

Es jueves, once de la mañana, estoy en clase de CIE2 Ficción, en el edificio de Comunicación de la Universidad de Navarra. ¡Brommm!
"No ha sido un rayo, ha sido una bomba", digo a los alumnos.
Empiezan los nervios.
"Este edificio es un búnquer, tranquilos". El edificio de Comunicación de la Universidad de Navarra tiene paredes de hormigón. Siempre he dicho, medio en broma medio en serio, que aguantaría un bombardeo.
Las opiniones vuelan contradictorias: que desalojamos, que nos quedamos, que me quiero ir a mi casa, que... Les digo que nosotros aguantaremos trabajando en la práctica, como los músicos del Titánic. Que escribiremos hasta morir. Pero la gente no quiere morir, al menos no quiere morir hoy, ¡qué cosas! La mayoría deja el edificio.
Poco a poco reconstruimos los acontecimientos. La bomba ha reventado junto al Edificio Central. Un coche bomba. Es el día de los teléfonos móviles. Hoy se agotan las baterías. Me muestran en la pantalla del teléfono la fotografía de una fachada lateral del Edificio Central, la que da al aparcamiento de Bibliotecas, con tres coches ardiendo. La explosión se ha encadenado en otros coches aparcados en batería.
Voy a la cafetería, aún abierta. Charlo con Julio y con Nieves, los camareros. Pincho de tortilla y café con leche en vaso. Sólo hay dos clientes y testigos "privilegiados". Dos chicas que lo han visto desde unos cincuenta metros de distancia. Una de ellas está bastante tranquila, la otra toma tila. No diré su nombre ni de dónde es. Su padre es militar y mira los bajos de su coche todos los días; su novio también es militar, y cuando viajan juntos él le dice que se sienten al fondo del autobús, o del tren, o del... porque así controla el pasaje.
Llega don Eduardo , charla con la chica.
Alfonso V., tranquilo, manda mensajes por correo explicando la precisa ubicación del coche bomba: en el cuerno izquierdo, por el exterior, del cruasán que forma el Edificio Central.
El coche debía de estar aparcado desde primera hora de la mañana, y no ha habido aviso previo. Quiero pensar que alguien esperó en este día frío y lluvioso a que no pasara nadie para detonar la bomba a distancia.
También quisiera dar una patada en la entrepierna al gudari, luchador/liberador del pueblo vasco o como quiera que se llame el descerebrado.
No hay noticias de heridos. Y me duele que nos contentemos con eso. "Por suerte", se oye una y otra vez, "no hay muertos ni heridos". Siguen sonando los móviles.

P.D.: Desde las 11,30 a las 14. Cada vez que llaman al bedel "de guardia" al móvil, le suena la cancioncilla: "¡pin, pan, pun...!, que trabaje la Guardia Civil" (y chumpa, chumpa). Sonsoles S. se pone a disposición de la chica nerviosa, Ramón S. sigue pegado a una computadora dentro de un aula, Inma pasea su malestar, Paco S. manda mensajes sin parar, atiende llamadas...

miércoles, octubre 29, 2008

El escudo



(Primer homenaje aplazado desde hace meses a caravinagre)
¿Quién no conoce el escudo de Navarra? Todos los navarros lo conocen, y muchos nonavarros, también. Esas cadenas sobre fondo rojo... Muchos saben, además, que esas cadenas recuerdan las que, en 1212, el rey Sancho VII, El Fuerte (entiéndase El Bruto), y sus mesnadas rompieron a lo bestia (entiéndase a lo navarro) en la batalla de las Navas de Tolosa: el círculo de esclavos encadenados que protegían a Miramamolín. Un episodio de Cruzada en la Península. Aquellas cadenas, estas cadenas: eso es una continuidad de carácter, ¡la ostiviri! Luego no cazaron a Miramamolín, pero a quién le interesaba eso después de dar por riau a los ejércitos aragoneses y castellanos demostrando quién los tenía bien puestos, ¿eh? No cabe duda, lo navarro era romper la cadena humana, no capturar al jefe.
Eso es un escudo como Dios manda.
¿Quién conoce, en cambio, el escudo de Guipúzcoa? Y más: ¿quién entre los guipuzcoanos conoce el escudo que tenía Guipúzcoa hasta 1979, cuando, por arte de birlibirloque y tirurí que te vi, nos lo cambiaron? Sí, nos lo cambiaron, y no pasó nada. Nos dejaron esos tres árboles en peligro de extinción. Tejos. Dicen que buena madera para los arcos, mira por dónde. No se me ocurre nada más que respalde el escudo. Antes, desde 1513, el escudo guipuzcoano tenía historia, pero no era una historia conveniente. Así que sacaron el rey sentado en un trono, sacaron los doce cañones que recuerdan la traición guipuzcoana a Navarra en Velate, en 1512. Todo por la hermandad vascosa. Ahora se habla de Navarra como la madre de los vascos, del regreso a Navarra como si esto fuera el anuncio de los turrones Almendro.


Sonrío cuando en verano los navarros colocan la bandera Navarra en el monte Urgull (San Sebastián) y se arma un alborotito en los periódicos. A ver. Que son navarros, joderjoderjoder, que sólo les importa colocar la bandera, con un par, que no van a recuperar San Sebastián...
Quizá algún día iré con ellos.

martes, octubre 28, 2008

Eboluzion educativa


Antes te enseñaban a ser bueno o lo intentaban, al menos. Yo oí: “Tienes que ser bueno”. En algún momento se empezó a dudar de la bondad. No sé cuándo sucedió esto. En el cine, por ejemplo, John Wayne dejó de enfrentar la muerte de frente, con una causa justa y en inferioridad numérica, para dar paso a Clint Eastwood y la eficacia del tiro por la espalda, con el desprecio del silencio o con un comentario sarcástico.

Ahora te enseñan: “Tienes que ser”. Desplazada la bondad, surge la autenticidad. Donde antes se decía que alguien era bueno, ahora se dice que es auténtico. (Lástima que la autenticidad cambie como la opinión de un borracho).
La frase educativa en fase menguante culminará con un: “Tienes”. Bastará con que tengas algo, aunque sea el apartamento de ¡Torreviejalicante! que tu abuela ganó en el Un dos tres. Yo, por ejemplo, ¡estoy tan orgulloso de mis botas Raichle!

Después del tienes (reconvertido rápidamente en el egoísta desposesivo no tengo) se instala el conformismo del hay (es lo que hay*).
“La muerte en directo”, dijeron el sábado en el informativo de noche de A3. Y colocaron unas imágenes de un atentado en Georgia (la patria chica de Stalin): ¡pimpampún!, asesinaban a un hombre, gritos, el hombre asesinado tendido, gritos. No hubo explicaciones de los bustos informativos de A3, y, sin más, pasaron a otro asunto. La consagración de la asquerosa trilogía del tópico: pura, cruda y fría (¿realidad?).

Además del hay (purocrudofrío), está el acostumbramiento indolente del siempre hubo. Y ya está: siempre hubo violaciones, siempre hubo asesinatos, siempre hubo niños negros con moscas en la boca por Navidad, siempre hubo pornografía infantil…
Fuera del siempre hubo, algunos sólo te concederán dos salidas: serás una oveja más de alguna campaña orquestada, o un egoísta con el papel de pastorcillo para tontainas (quizá uno de aquellos que escucharon lo de tienes que ser bueno), que aspira a dinero fácil o fama (al tienes).

* Alberto Kesman, periodista deportivo uruguayo, ha elevado a rango de dicho el “Es lo que hay, valor”

lunes, octubre 27, 2008

Luz de otoño sin vosotros



Me acordé de vosotros, los ausentes el sábado 25 de octubre. Todo estaba iluminado (como en el título de la algo recargada novela de Safran Foer).
Dos imágenes.
Líneas de montes, desde Amavirginaren aulkia (la silla de la Virgen), en el collado de Biozkornia, al pie del monte Artzamburu (1.368). El picacho orgulloso del horizonte, a la derecha, es el San Donato.
Salida de la ermita de Urbía, por el cauce de los fresnos, hacia Aránzazu.
La luz (y, tal vez, la sidra compartida en las campas de Urbía) me llevó a una especie de ruptura temporal. Otro día intentaré explicarlo.

Cuando estoy a hongos, estoy a hongos


Viernes, 24 de octubre, en un bosque de pinos viejos con algunos robles y castaños.
Su majestad, Hongo (Boletus edulis).

miércoles, octubre 22, 2008

Tiempo de galampernas




El viernes rastreo la zona de Santiagomendi Urdaburu. Me permito el lujo del sotto foto a una enorme galamperna (Macrolepiota procera).
El sábado, en el rastreo desde Gorriti hasta Berástegui, recojo dos kilos de coprinos y fotografío las galampernas ante el paisaje de las Malloas y la proa del Balerdi.
El domingo ya había aceptado que vivía un tiempo de galampernas. En las inmediaciones de Errazkin también recogimos galampernas. Pero me divierte más la fotografía pre-galamperna del equipo montañero (CLIC) en la cima del Uarrain.



(Lo que no se ve es que las mochilas van bien cargadas de castañas).

viernes, octubre 17, 2008

De eso se trata

Ayer leí De eso se trata, de Juan Villoro (Anagrama, 2008). Es un libro de ensayos brillante, con visitas literarias: Shakespeare y Bloom; El Quijote; Hemingway; Chéjov; Onetti… Pensaba escribir una crítica con unos 1.400 caracteres, pero (perdona, Sonsoles) sería una lástima y prefiero dedicarme a reducir cabezas como un jíbaro, y anoto algunas citas del libro. Villoro es un artista en el manejo de la cita:

“De acuerdo con Hemingway, la literatura norteamericana comienza cuando Mark Twain escribe: ‘Es hora de irnos a aquellas tierras.’ Una invitación al viaje.”
-¡La frontera! ¡La frontera! Me encantó. Me recuerda la frase que traía García Noblejas como la más repetida del cine: “¡Vámonos de aquí!”.

“Cuando a Barry Gifford le preguntaron acerca de la evidente influencia de En el camino, de Jack Keruac, en su obra Corazón salvaje, respondió que todas las road novels provenían del Quijote.”
-Esta cita se la dedico a Antonio M., mi amigo.

“A propósito de Poe escribe Piglia: ‘En Dupin, en la figura nueva del detective privado, aparece condensada y ficcionalizada la historia del paso del hombre de letras al intelectual comprometido. (…) Para decirlo mejor, el detective plantea la tensión y el pasaje entre el hombre de letras y el hombre de acción.’”
-Entonces… ¿Hubo intelectuales comprometidos al margen del marxismo?

“‘El hombre acorralado se vuelve elocuente’, afirma George Steiner.”
-Me encanta la cita, pero yo enmudezco cuando estoy acorralado, aprieto las mandíbulas y me siento más próximo a Hulk que a Steiner. La ira.

“Al respecto apunta Savater: “Quien no crea en su propia libertad no puede perder el tiempo escribiendo memorias, porque nadie se cuenta a sí mismo su propia vida como un proceso mecánico ni debe engañar a los demás relatándola como un cúmulo de fatalidades. Para comenzar a narrar su vida, Casanova debe creerse libre; en un sentido muy semejante, Sartre señaló que estamos condenados a la libertad; sin libertad, no hay género autobiográfico… Éste es un respetable argumento literario a favor del libre albedrío.”
-A esto en mi pueblo lo llaman “marear la perdiz”. No es por fastidiar, pero leo y pienso en esos cocineros que se limitan a colocar una guinda sobre la tarta comprada en la pastelería. Que alguien lea a Gusdorf (“Condiciones y límites de la autobiografía”, de 1948). Que alguien me diga dónde y cuándo empieza el género autobiográfico.

P.D.: Cangrejo señal en el Irati.