miércoles, agosto 20, 2014

Hongo de verano, Boletus aestivalis

Boletus aestivalis. Fotografía tomada el 2 de agosto de 2014.
¡Qué buen verano en los hayedos de Aralar...!

jueves, agosto 14, 2014

Regreso a casa del trabajo (árboles y arbustos)

Madroño, ciprés, olivo, secuoya, tejo, plátano (algo lejano), abedul, enebro, magnolia, ginko, laurel del Canadá, liquidámbar, roble, abeto blanco, tilo plateado, pino carrasco, falsa acacia, álamo blanco, arce menor, castaño de indias, abeto rojo, avellano, palmito, árbol de seda, arce rojo, ciruelo rojo, aligustre, almez, mostajo, acebo, laurel, ailanto, tulipero, serval, negundo, datilera, chopo, peral, melocotonero, sauce cabruno, endrino, olmo, espino blanco, tilo común, nogal, pino silvestre, aliso, haya, cerezo, manzano, higuera, níspero, saúco, pino radiata, mimbrera, fresno, falso arce, araucaria, tuya, castaño, catalpa, tamarisco, alcornoque, alerce, mimosa, aucuba del Japón, árbol del amor.

miércoles, agosto 13, 2014

Tablato Piniecho/ Serrato (2.701)

Subida a Tablato Piniecho, al fondo Brazato y Brazato Inferior. Fotografía de Álvaro.

El 23 de julio, Pilar, Ángel, Álvaro, Imanol C. y yo salimos del refugio de la Casa de Piedra en el balneario de Panticosa por la GR11 hacia el ibón embalsado de Brazato. Y llegamos con un día de luz brillante que convertía la superficie del ibón en un espejo.

Fotografía de Álvaro.
 Desde allí (2.375), subimos al Tablato Piniecho, una cima bonita, más atractiva que el vecino y visitado Baciás (2.754), cercano a la GR11. Desde el ibón de Brazato, los hitos guían los pasos por la loma de la orilla oeste, se salva una zona casi de pedrera, con rocas lo suficientemente grandes y asentadas como para no penar en la ascensión, y luego se disfruta por la arista (I) con buena adherencia de la roca seca y agarres cómodos.
Tras el almuerzo, emprendimos el descenso volviendo sobre nuestros pasos por la GR11 hasta encontrar la tubería que cruza el camino (aproximadamente 2.150 m de altitud). A partir de ahí seguimos la senda de la tubería que recomiendo a quienes estén hartos del tramo de la GR11 entre la Casa de Piedra y Bachimaña (o viceversa). Este camino es más largo, sí, pero también menos frecuentado, con preciosas perspectivas, el entretenimiento de dos túneles... Además, cuando se acaba la tubería, los hitos marcan muy bien el camino con un sube y baja llevadero hasta el refugio de Bachimaña.

Camino de la tubería. Fotografía de Pilar.

martes, agosto 12, 2014

Cristo imberbe de Azitain, Eibar

Cristo imberbe de Azitain.
Ahí tenéis la fotografía del Cristo barbilampiño de la ermita eibarresa de Azitain (Guipúzcoa, España).

Si se investiga un poco (muy poco), resulta que hay dos Cristos imberbes más: uno en Segovia y otro en Cracovia. Y otro más en la basílica del Santo Cristo de Lezo (Guipúzcoa, España), aunque no falta quien señala que, tras la restauración, en la distancia corta, descubrieron algún pelo.
El caso es que, si se busca otro poco (muy poco), se encuentran Cristos imberbes:
-en Jerez (Cádiz, España), el Santísimo Cristo del Perdón;
-en Toro (Zamora, España), en la Iglesia del Santo Sepulcro;
-en Consuegra (Toledo, España), en la ermita del Cristo de la Vera Cruz;
-en la Catedral Nueva de Salamanca (Salamanca, España), el Santo Cristo de la Agonía Redentora;
-en Almonte (Huelva, España) en el Santuario de la Virgen del Rocío.
 -y en...

viernes, agosto 08, 2014

No es caridad

-¿Tienes para comprar el pan o algo? -pregunta con voz dulce.
Estoy sentado esperando el autobús en la estación y no la he visto venir: veinteañera más bien rubia, pero bronceada, blusa blanca, vaporosa, pellizca un pliegue en el tejido con un gesto de timidez que la hace encantadora; el pantalón estampado, sandalias de tacón, uñas pintadas de azul. Y sí, tengo.
-Yo te lo compro -le propongo.
-Vale -dice y no parece muy contenta.
-Vamos, conozco un delicatessen estupendo aquí al lado.
-Vale -repite.
Entramos al comercio y resuelvo rápidamente, que el autobús no espera.
-¿Pan y jamón serrano te parece bien?
-Sí.
Yo pago, ella agarra el bocadillo. En la puerta del delicatessen, me despido:
-Te dejo, que tengo mucha prisa, ¡buen provecho!
-Adiós, gracias.
Miro la hora, voy a perder el autobús, corro inútilmente, veo cómo arranca y se va. Asumo que tengo una hora de espera hasta el próximo autobús. Vuelvo hacia el delicatessen por la otra acera, medio escondido tras un seto. Observo cómo la joven de las uñas azules saca el bocadillo de la funda de papel de diseño. Cómo abre el pan y con la delicada pinza de sus dedos toma cuidadosamente las lonchas de jamón. Parece que disfruta con los 125 gramos. Luego tira el papel y el pan a la papelera (ya sabía yo que era educada...) y se dirige de nuevo a la estación de autobuses. Entonces me entra una duda: ¿me asomo para demostrar que he visto lo que ha hecho con el bocadillo? Si me dejo ver, el bocadillo me habrá resultado muy barato para eludir a una pedigüeña, supongo que rehuirá el encuentro en días sucesivos; si no me dejo ver, sospecho que otro día volverá a pedirme, además con más familiaridad. Opto por la segunda opción. No es caridad. Tiene la voz tan dulce y los pies tan bonitos, no sé si os he dicho que es rubia y... aún no sé cómo se llama.


lunes, agosto 04, 2014

El Valle de los Sarrios (2.072)

Y al fondo se elevan, como promesas: Olibón, Ruabe de Bernera, Bozo de Bernera...
Fotografía de Pilar, 19 de julio.

P.D.: No muy lejos recolectamos los últimos (ahora sí) perrechicos de 2014.

lunes, julio 28, 2014

Asomo (lac d'Embarrat)


 Pilar, Álvaro, Ángel y yo nos asomamos al espejo el 25 de julio, en uno de los lagos de Embarrat (Marcadau, Francia). Ángel, además, lo fotografió. Recordé las palabras de Borges en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius: "Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres". Sonreí para mis adentros.

miércoles, julio 02, 2014

Jaira, la de las auras

De camino por La Ciudadela (Pamplona), me topo el 20 de junio con una conversación-encontronazo entre una señora de unos sesenta años (acompañada por un señor ¿marido?) y una mujer más joven, de unos cuarenta.
-Tú eres Jaira, sí, sí, sí... -dice, locuaz y alegre, la señora mayor.
-Eeeeeh, bueno, no, yo me llamo... -detiene el paso perpleja la supuesta Jaira.
El señor (¿marido?) se aparta dos metros. Yo refreno la marcha.
-Sí -interrumpe la señora-, me acuerdo muy bien, tú eres la que controlaba mucho de las auras -dice a la vez que estira los brazos y los mueve como un mimo dentro de una burbuja imaginaria.
-No, yo no... Yo eso no...
-¡Adiós, adiós! -exclama satisfecha la señora.
Sigo mi camino, que coincide con el del supuesto matrimonio, con el oído atento porque mi lógica espera que el señor diga a la señora: "Menudo patinazo", "Mira que confundirte con...", ¡"Anda que estás tú buena con las auras...!". Incluso aceptaría que la señora dijera algo del estilo: "No sé por qué Jaira no quiere reconocer que es Jaira", "¿Por qué le dará vergüenza reconocer en público que maneja la energía de las auras?". Pero la pareja de señores mayores camina como si nada, en silencio.

Acelero, los dejo atrás y mi lógica se rezaga; un poco más allá, un estornino saca una lombriz del césped, limpiamente. ¡Qué bien!

jueves, junio 26, 2014

Sapo estirado

El sapo se estira como un actor novel contratado para hacer de muerto; como uno de esos emocionados con  lo "extraplano" que, en vez de comprarse un televisor o un reloj, se miran el el vientre y, ¡hala!, a darle a los hipopresivos (¡junta el ombligo con los riñones...!, ¡mete tripa! y, ya de paso, papada); se estira como tantos millones de personas que conocen una buena manera de enfermar de cáncer y se despanzurran al sol en la playa.