martes, diciembre 30, 2008

La escuela de la montaña está abierta



Cómo expresar lo que disfrutaba yo de la montaña cuando empezaba a caminar… Mi padre no tenía coche y los fines de semana apuraba las líneas de autobús en los alrededores de San Sebastián. No importaba el mal tiempo, siempre salíamos los dos.
Eran tiempos de botas katiuskas, canguro y jersey de lana, palo y navaja. Mi padre siempre me pedía más. Y yo nunca reconocí la fatiga, el hambre o la sed (¿cantimplora?, no, gracias), el frío o el calor.
Sube por ahí, y yo subía. Baja por ahí, y yo bajaba. Tírate por ahí, y me tiraba. La tercera tentación del diablo a Jesús desde un monte muy alto no tenía sentido para mí. Mi fe era absoluta, pero no ciega: mi padre disponía el monte para nosotros, el paisaje a nuestros pies era nuestro “territorio”.
Yo era/soy un bruto. Ahora comprendo cómo disfrutaba mi padre. Ir de niño a la montaña es una escuela… Ir de mayor, con niños, un postgrado.

Ayer, Leire, Iker y Aitor (con sus cuatro añazos y el gusto por pisar barro) subieron a la escuela del Ernio, el monte de las cruces. Salimos desde Iturrioz. Iñaki, el padre, tiene un coche grande y oscuro como el de una funeraria. Un postgrado.

P.D.: Pocas veces el clic en la imagen es tan gratificante.

9 comentarios:

h dijo...

Felicitaciones por el postgrado. Eresadmirable.

Sergio dijo...

Cómo te entiendo.
Hasta mañana.

iK dijo...

Nooooo, mi hija mayor tiene 5 y aun no la he llevado... ¿será acaso por sus otros 2 hermanos, de 3 aos, alguno de los cuales es pelín "alperra"?
Hernio la recuerdo como mi primera "gran montaña", aunque como mis aitas tampoco tenían coche, subíamos desde el Hostal de Régil, utilizando el bus que subía desde Tolosa. Zorionak.

Ander Izagirre dijo...

¡Padrazo!

El otro yo dijo...

Es tan lindo ver disfrutar a los niños.
¡Feliz 2009!
Un beso,
Mariana.

Walrus dijo...

Sólo quiero decir que comenté en el post anterior y, a todas las damas (preferentemente de Uruguay), que el teléfono del galán de Hollywood de cuando Hollywood era Hollywood es....


(na, pa tanto no me da)


Abrazo nuevoañístico.

Antonio M. dijo...

De antemano pido disculpas por mi ignorancia. ¿Por qué hay tantas cruces en ese monte?

eresfea dijo...

Antonio M., a comienzos del siglo XX, el Papa animó a que se levantasen cruces en las montañas, como antenas repetidoras de la fe. Ya había cruces en algunas montañas antes, pero desde entonces se disparó lo de plantar cruces.
Al margen de esto, te recuerdo que, además, los vascos siempre hemos sido más tradicionales/testarudos que prácticos. Y puestos a plantar cruces (tradición/testarudez) se nos olvidó el porqué.
El mundo gira, la cruz permanece. En Ernio permanecen las cruces; y que sigan, por favor, que ya hay gente rompiendo buzones en las cimas de las montañas...

Un beso, Mariana.

Grandiosa excursión, IK.

Ander, ¿pa... qué?
Tienes que venir algún día, te engancharás.

Agradecido, h.

Antonio M. dijo...

Josean, muchas gracias por la explicación.

Mi imaginación almeriense ya había propuesto todo tipo de respuestas absurdas: accidentes aereos, matanzas guerrilleras, homenajes póstumos...