miércoles, julio 12, 2006

Caída de San Francisco de Javier


Tenía que ser en el año del V Centenario, en el aniversario de su nacimiento. El 9 de julio subí con mi padre a la cima de La Mesa de los Tres Reyes y encontramos la estatua de San Francisco de Javier (con el pañuelico rojo sanferminero), inclinada, fijada a la roca caída a punto de rodar por el barranco.
(Teoría más consistente: ha sido un mal rayo).
Los viejos montañeros me entenderán y comprenderán que no pegue la fotografía del santo caído. Ésta es del año pasado, de em.luberri.net; y está, cómo no, en google.

martes, julio 11, 2006

El gorjeo del somormujo


Sé imitar el gorjeo del somormujo y me las prometía muy felices este verano. Ya me imaginaba de gira como Miguel Ríos, Ana Manuel y Víctor Belén, Sabina y otros viejos gorjeadores estivales. Pero por culpa de un somormujo griposo (H5N1) y vasco (Rh-), y por mi alto sentido de la responsabilidad (?), he suspendido la gira gorjeadora por España. Que alguien detenga al resto de la bandada, por favor.

P.D.: ¡Ojo!, gorjeo tanto en euskera como en castellano.
P.D.2: La fotografía está pescada de google, y es la misma que han copiado muchos periódicos en España... (Ud. también puede ser periodista).

lunes, julio 10, 2006

Al borde


Esto pudo ser el 1 de julio en Aralar. Uno se asoma al borde de una sima, siente el suelo de musgo mullido, algo inestable. Tira una piedra y escucha cómo cae hacia la oscuridad, cómo choca contra las paredes..., hace un cálculo de caída libre para la piedra (y mortal para uno mismo).
A veces este tipo de bobadas nos llenan de audacia y nos hacen sentir que vivimos "peligrosamente", y recordamos el tópico: "Más vale llenar los años de vida que la vida de años". (Socorrido recurso en caso de accidente montañero).
Hoy me he enterado de la muerte de la mamá de Marcela. Un balazo en Montevideo.
Y pienso que la aventura es vivir como buenas personas. ¿Podría hacerlo yo si a mi madre la mataran de un tiro en la calle? Tengo que confiar en Marcela, y en el amor que en ella sembró su mamá.

lunes, julio 03, 2006

La forja de la memoria


Diremos: “¿Te acuerdas de aquel verano que empezó el 21 de junio de 2006?”.
Atrapamos un enorme pollo de águila ratonera en su nido, lo tocamos, lo devolvimos al nido. Luego merendamos muchos amigos juntos. Tortilla de patatas, sidra y pasteles. Y cantamos Cumpleaños feliz a Francis.
Nos acordaremos.

Ud. también puede ser periodista










Elija o proponga su titular.

Sociedad: “Príncipe chato sorprendido en correría nocturna antes del beso”.
Política: “El heredero en manos republicanas”.
Espectáculos: “Casting para la próxima superproducción de Walt Disney”.
Palíndromo: “Sapo posa”.

viernes, junio 30, 2006

Muros


Releo a Kapuscinski y me detengo cuando explica la obsesión de los chinos por levantar en cualquier situación muros de todos los tamaños. La manera de ser china, insiste, el periodista y literato polaco, está amurallada.
Los vascos, en cambio, estamos acostumbrado a saltarlos, o a caminar por el borde... Quizá porque nuestro paisaje está sembrado de muros y cortados.
La fotografía es de Imanol, allá por la sierra de Toloño.

miércoles, junio 28, 2006

Grita el VE


Grita que da gusto oírlo en el día del Silencio Español (SE). Y es tan chulo el grito del VE que sólo le contesta el eco: oé, oé...
(A por ellos, je, je).
La marea roja levanta hoy un olor algo putrefacto, como el agua de los jarrones con las flores viejas.

martes, junio 27, 2006

¿Tú defiendes las ballenas?


Qué bonita causa...
Confieso, de antemano: desde que leí Moby Dick, siempre quise arponear una ballena (sí, ya sé que Moby Dick era un cachalote). Me imaginaba erguido en una barca en medio de la mar océana, balanceando el arpón antes de clavarlo en el lomo de la ballena. Y la lucha posterior, la marejadilla de sangre, el peligro de muerte.... ¡Ah! Luego llegaron los cañonazos para matar ballenas y arruinar mi sueño.
Confieso, también, que he pasado lustros sin ilusiones hasta hoy.
I have a dream, que dijo Martin Luther King.
Y mi sueño no es el fútbol.
Hoy inicio la defensa del Vencejo Español (VE), que tiene múltiples ventajas comparativas ante las ballenas.
1. El VE come moscas y mosquitos; la ballena, plancton. Yo siempre defenderé a un animal que me libra de esos insectos asquerosos.
2. La ballena bucea haciendo gárgaras extrañas o quejándose con gemidos hacia dentro; cualquiera puede imitar esos cantos acomplejados de ballena (se me ocurren varios cantantes británicos). El VE grita de lo lindo, es el ruido de la España profunda y veraniega. El Aserejé o el Opá pasan, el grito del VE permanece.
3. La ballena es como Nicole Kidman para mi amigo Simón G., un sueño cada vez más lejano. La ballena más grande es azul, como Nicole Kidman para mi amiga Amaya M. El VE corta el aire a navaja delante de mis narices. ¿Azul?, el cielo (mi amor).
4. La ballena es políticamente correcta. ¡Qué cómodo no arriesgar en el amor, o demostrarlo en gestos de heroísmo televisado con grimpis para que te aplauda gente con camisetas a rayas y sandalias incómodas! El VE, en cambio, te caga en las aceras (e inopinadamente en la camisa) y tiene todos los boletos para convertirse en un portador de la gripe aviar en un par de migraciones más. Ahí se demostrará el amor VErdadero.
5. Y lo mejor: el VE no existe como especie, pero es clavadito al Apus apus, o sea, al vencejo.

P.D.: En la imagen, comida de ballena.

lunes, junio 26, 2006

¿Qué regalar a una pareja que se casa?


Porque se regalan cuberterías de plata que no se usarán nunca, floreros para los alérgicos al polen, figuras de elefantes con la trompa alzada que "dan muy buena suerte", pinchahuevos o cortahuevos (sí, existen), cuadros con un payaso llorón, o con la imagen de una cacería añeja y muchos galgos, la caja con todos los CD de Los Beatles...
Eresfea soluciona ese problema práctico con el regalo perfecto e igualmente inútil para los contrayentes. No importa que sean jóvenes o viejos, hetero u homosexuales, hinchas del Real Madrid o lectores de Dovlátov...; no importa, incluso, que escuchen a Calamaro con delectación. (Ahora se casa cualquiera).
El regalo perfecto es una tortuga carey enorme disecada. Cuanto más grande, mejor. Además de ser original, se matan dos pájaros de un tiro porque se hiere la sensibilidad de las posibles visitas al hogar de los hipócritas ecologistas (son legión).
¡Visualizad el amor de la pareja madurando alrededor de la tortuga seca! ¡Visualizad el espanto de algunas visitas ante la tortuga!
Ya he regalado tres, y dos de ellas aguantan mirando con sus ojos de cristal en un lugar de preferencia del salón. Ni sus propietarios lo comprenden, pero es así. Y que nadie diga que la sacan cuando voy de visita, porque rara vez aparezco en las casas de los recién casados, y, eso sí, cuando lo hago caigo por sorpresa, como Bush Jr. en Irak, dispuesto a comer cualquier pavo de plástico.
¿Y la tercera tortuga? Es ahora un motivo de disputa en la separación de bienes (y males) entre los nones de esta ex pareja. (Porque ahora, también, se descasa cualquiera).

Así empezó la telecaca de los realiti en España

nievesherrero (concepto que no merece mayúsculas ni al comienzo de un texto) posa la mano en la rodilla del padre de una de las víctimas de Alcásser (buscad, buscad en internet...) y pregunta con cara de estatua mortuoria de reina navarra:

"¿qué sientesssss?"

Imagino esa cinta de vídeo en una caja de pino, al lado del Arca de la Alianza de Indiana Jones.
El canibalismo, aunque sea emocional, no está bien visto en las escuelas de periodismo.
Pero también puede ser que me lo imagine, que haya compuesto esa imagen con fragmentos sueltos de mi frágil memoria, que sea un maldito resentido contra el concepto nievesherrero... (nunca contra la persona que hay detrás) y que deba abrir mi mente hacia nuevas formas de periodismo que hacen gozar a las audiencias.
(Imagino esas audiencias algo informes, como las babosas).
Y cuando subo por la montaña con alguien que agoniza, que jadea, que vocaliza (¡aaaaaaaa!) intentando silabear cuando no le ancanza el aire ni para las consonantes, entonces pregunto en memoria del concepto nievesherrero:

"¿qué sientesssss?"

Sin mano en la rodilla ajena.
Suelen escupir sapos y culebras (metafóricamente hablando, se entiende).
Y aún no me han llamado para la televisión.