martes, mayo 30, 2006

Cambios y permanencias


Porque Dogbert Jr. (experto en artes marciales) me provoca...

Las estaciones pasan, las estalactitas crecen, a mí me salen canas, y hasta las serpientes mudan de camisa..., pero el pesado de Calamaro
(me lo imagino diciéndose con babero puesto: "Qué artista soy". Y cae esa baba lenta...)
aún es capaz de embaucar con prosillas rimadas como esa de "el comandante de tu parte de adelante". Aaaaaah, el eco revolucionario nos colapsa (somos tan revolucionarios, tan alegres y combativos...), nos olvidamos de nuestro odio progrepacifista al verde militar, y los machitos nos identificamos con el desarraigo calamarense, y repartimos la parte de adelante femenina (unos tiran para arriba, otros para abajo).
En España se asumió hace tiempo el verdadero cambio, no fue una cosa de sillones en en el Gobierno. Costó años, pero hemos progresado: ya no vamos a abortar a Londres; algunos, incluso, clasifican la basura; consumimos con el entusiasmo estadounidense, Bush es muy malo y nuestro héroe es Michael Moore; miramos mal a los emigrantes africanos oscuros, a los violentos del este de Europa, a los bajitos andinos, a los moros de toda la vida, a los chinos porque tienen muchos restaurantes y nadie ha visto un entierro chino..., pero nos gusta la "alianza de civilizaciones"; la publicidad nos vende parches adelgazantes, operaciones estéticas, alimentos que te bajan el colesterol y te dejan como un pincel; todo quisque tiene un coche de menos de tres o cuatro años; para tener sexo viajamos a Cuba; las estadísticas indican que más del 98% de la población tiene un teléfono móvil y que el promedio de hijos es de 1,2 por pareja (el más bajo del mundo), que estamos entre lo mejorcito del ránking mundial de juegos de azar o de consumo de cocaína per cápita; hipotecamos nuestras vidas para comprar un piso en propiedad (adoramos la seguridad); las angustias, ansiedades, depresiones y ese tipo de enfermedades son el pan (integral) nuestro de cada día; en cualquier chalé que roban esos malosos del este hay como poco 50 ó 60.000 euros de calderilla; pasamos del bocadillo al bollicao, de los amantes a los compañeros sentimentales, de los profetas menores como Jonás a los mayores como Jiménez Losantos o Iñaki Gabilondo; de héroes como Spiderman o Superman a Bob Esponja o a ese chico sin cuello (¿o con la cabeza muy grande?) que gana en Fórmula 1; decíamos que leíamos a Kundera o a Sartre , decimos que leemos el premio Planeta de turno o El Código Da Vinci. Maradona nos explica la política internacional.

Podría seguir como un discípulo de Heráclito, yéndome por las ramas bajeras del cambio. Pero sólo por recordar a Parménides: permanecen los calamaros como Sabina, Victor Belén y Ana Manuel.
¿Alguien quiere, además, hablar de la voz de Calamaro?

13 comentarios:

Miguel dijo...

¿También viste Maracaná ayer? No me explico por qué Maradona admira a Gadafi, si ya ha pasado a la lista de los buenos de Bush. Y luego eso de Chaves, Fidel, Evo... En fin, e Iñaki diciendo: "No te pregunto entonces a qué partido pertenecerías si te metieras en política", sonrisa demoscópica en pantalla.

eresfea dijo...

Miguel..., ¿y te fijaste cuando Iñaki salió de ese encuentro con la Verdad, dando un saltito, absolutamente emocionado, con la sonrisa delicuescente?
Yo disfruto mucho con esos momentos de televisión.

Ander Izagirre dijo...

Ayer vi la tele por primera vez en 20 días, en una pensión de Almendralejo. Y vi el patético chou maradona.

Josean, vente con la vespa unos días y verás cosicas para sentirte un poco más optimista (y eso que te has dejado a los coleccionistas de sellos)

mi-tacua-uy dijo...

Para ponerle un poquito de color a desesperanza, si quieren visiten mi blog. Eresfea, en la vida es hay cosas maravillosas. Vuelve a escribir sobre tus montañas, sobre el "coon", es mucho más positivo. Lo malo existe, sí, pero para que gastar tiempo -además de publicidad- el tan valioso tiempo, en cosas estériles... no da.

Miguel dijo...

Sí, sí. Me fijé. Se iba con cara del deber cumplido: "Fijaos: yo, el dios de la radio, pregunto al dios del fútbol y escudriño su alma en busca del veneno que le infectó". ¡Le daría una dosis de Almendralejo!

PD: He tenido que ir al drae por 'delicuescente'. Se pega a demoscópica, y la enriquece. Gracias.

gusiluz75 dijo...

Maradona daba muuuuuuuuucho miedo, parecía un muñeco de cera de ésos del "Museo de cera" que hay en la salida del metro de Madrid que da a la BNE, de hecho se parece a su propio muñeco.
Un verano con la tesis hace unos tres años, me decidí y entré, uf todavía tengo pesadillas...

Pescaito frito dijo...

Enorme el recital del Pelusa. Ni en el Club de la comedia...
Gran post, Eresfea.

bastadepuntocom dijo...

Buenísimas descripción del (post)modernismo en el que nos sumergimos cada día!

PD: La magia de Maradona está en sus pies, no en su cabeza! Pero... ¿dónde está la magia en Calamaro?

Caravinagre dijo...

Creo que hay una canción que empieza así: "Maradona no es una persona...". Pues, eso. La magia del 'Pelusa' está hoy en una cuenta del banco suizo, aun por mucho que se junte con los señores del gas, del petróleo o el de los puros.

Me ha encantado esta entrada. Tenía muchas ganas de ver a Eresfea así, y ha sido simplemente magnífico.

Fue placer compadre, buen viaje.

eresfea dijo...

Mi-tacua-uy, no leas desesperanza en la furia.

Dogbert Jr. (maldito invierno del 2006) dijo...

En fin, en mi opinión, si bien Calamaro tiene una rima por momentos bastaaaaaaante (con acento uruguayo) fácil, no puedo dejar de reconocer que algunas de sus letras me pegaron en su momento.

Eso no quita que el disco de tango sea una bosta. Me sumo a la morta. Hay cosas que no se pueden hacer, y punto.

Qué pena no poder conseguirte el disco nuevo del Cuarteto de Nos. Creo que ese sí te gustaría.

Peter dijo...

Un día de furia. Eso ha sido este post en el que se citan juntos a Jonás y Sabina.
Pero Calamaro me gusta. No puedo evitarlo. Esas rimas chirriantes me enloquecen. Y esa voz, sí.

Ander Izagirre dijo...

Ah, y a mí también me gusta Calamaro. Y mucho. Como esos que casi hablan en vez de cantar.