martes, agosto 28, 2007

Por qué aparté de mí el comunismo II: el rascacielos de merengue

Yo tenía 11 años y el dinero suficiente en el bolsillo como para comprar un pastel de merengue entre pisos de hojaldre, aquello que llamábamos un "rascacielos de merengue". Lo que no tenía era las llaves de casa, me las había olvidado (otro día hablaré de mis olvidos y cómo "regalé" paraguas durante años). Por eso me senté en un banco de la calle cercano al portal de mi casa y ataqué el rascacielos con el método digital.
Un viejo se sentó a mi lado y observó complacido cómo devoraba mi pastel.
-¡Qué suerte tienes!
(En realidad, tenía una madre que me había dado unas monedas para algún caprichito como ése. O sea, en todo caso, tenía suerte de hijo).
-...
-Porque hay muchos que no pueden darse ese lujo.
-No es tanto lujo...
(Y sí lo era, pero no por el dinero, sino por la felicidad que experimentaba -y experimento-. Todos no disfrutan de ese don, de esa capacidad de satisfacción merengosa).
-Porque en la Guerra...
Ahí empezó con las mentiras, aunque quizá él se las creía. Yo me chupaba el dedo -de merengue- y sabía que la gente que apelaba a la guerra civil española quería vender alguna morcilla ideológica. Eso lo aprendí con los silencios de mi abuelo, que sí hizo la guerra: a él había que sacarle las historias con sacacorchos.
También sabía que en Europa del Este eran más pobres, y que los gobiernos decidían qué era lo mejor para que los ciudadanos lograran el sueño (pesadilla) de una sociedad comunista.
Así que aquel era un impostor, un bocazas. Un anciano pesado con ganas de sembrar moralejas.
-Porque yo peleé para que te pudieras comer ese pastel...
-¡No, mis padres trabajan para que yo pueda comerme este pastel! -me molesté.
(Entonces yo tenía un elevado sentido de la justicia, y cierto afán por la precisión de las palabras).
Pero ya no escuchaba: él combatió en el lado de la República y hablaba muy rápido. Él conoció las prisiones de Franco... Sus ojos turbios estaban en otra parte, lejos del pastel, y habían mirado la URSS. Ya me cantaba las maravillas del comunismo: carreteras de ocho carriles, limpieza, orden, los mejores hospitales, los mejores atletas...
-¿Pero no cambian abrigos de piel por pantalones vaqueros?
Me lo había contado un tío segundo o tercero, que trabajaba en una compañía aérea y trapicheaba con los vaqueros.
(Mi tío -II o III-: cuando se inundó el mercado de los vaqueros, se pasó a la ropa interior femenina; y cuando la URSS se sublimó -paso de sólido a gas-, al mercadeo con tampones).
-En Rusia también podrías comer un pastel así... -me tentó.
-¿Sí? ¿Y usted por qué no se quedó allí?
-¡Ay...! -sonrió medio herido, como si la suficiencia fuera su única opción-, ¡cómo os lavan el coco con la propaganda capitalista!
"Lavan el coco": eso fue definitivo. ¡Un viejo haciéndose el modernillo! "Os": y que se dirigiera a mí como a un grupo (rebaño). No había propaganda alguna de los rascacielos que me gustaban a mí. Y sí del comunismo: camisetas, banderitas, mítines, carteles...
-Todopropagandacapitalista... -repetía como un mantra ante la realidad de un niño que comía un merengue.

Ahora es momento de releer las primeras líneas de esta entrada. ¿Alguien imagina una situación semejante en la URSS de los 80?: un niño que pierde paraguas se compra un pastel de merengue en medio de una generosa oferta de pastelería, como no encuentra las llaves de "su" casa se sienta en un banco, y un viejo capitalista que volvió del gulaj le coloca su perorata acerca de las bondades del sistema en EEUU.

domingo, agosto 26, 2007

Las distancias y las miradas



Miro El Diario Vasco desde Montevideo. Me muestran el temporal en Guipúzcoa con muchas imágenes cercanas... También puedo ver cómo se extiende el humo en Grecia gracias a la fografía del satélite.
Estas cosas aún me dejan pasmado.

sábado, agosto 25, 2007

Magisterio IV: "28 de octubre: algunos boletus edulis y boletus badius, mucha lengua de vaca recién salida, algunos pie azules. A... (robles)."


Puede que esta entrada sea muy hermética. Pero debe ser así.
No sé a quién agradecer que rescatara los apuntes seteros de Peter. Sé que esa persona se los ha enviado a Miguel Ángel, y a él si se lo agradezco. Los apuntes en cuestión son parte del libro que Peter y yo escribíamos a cuatro manos, muy lentamente, a propósito de anécdotas y curiosidades seteras.
(Ahora no hace falta que me pregunte nadie qué escribo en mi tiempo libre. Ya lo sabéis.)
No puedo explicar la emoción que he sentido al leer entre sus escritos estas líneas descriptivas, de las que he sacado las localizaciones (para que nadie nos saquee los setales, Peter):

"9 de marzo: marzuolus (M...). Bosque de pino silvestre con algún roble. Espinos. Con GPS.
13 de mayo: perretxiko (B...) Prados, bosque de pino silvestre.
14 de mayo: perretxiko (M...). Prados, bosque de pino silvestre
27 de mayo: boletus aestivalis, pocos aereus. Amanita rubescens. (M...). Luna nueva exacta
31 de mayo: boletus aestivalis, pocos aereus, amanita rubescens, russulas (M...).
El siguiente sábado 3 de junio, apenas tres aestivalis y rubescens (M...) Fin del golpe.
25 junio: luna nueva. Abundantes lluvias. Nada.
1 de julio: comienzan a salir los aereus. Abundantes champiñones grandes. (M...)
5 de julio: abundantes aereus, menos aestivalis. Algunos cantharellus cibarius. Pocas russullas. (M...)
25 de julio: luna nueva.
31 de julio: abundantes russula virescens en E... G...
5 de agosto: abundantes cantharellus en Z...-M...
22 de septiembre: luna nueva
23 de septiembre: no hongos. Comienzan a salir clitocybe prunulus y algunas lepiotas. Abundantes lluvias diez días antes. (M...).
27 de septiembre: primeros boletus edulis en M...
30 de septiembre: gran golpe. Hongo negro sobre todo, durante varios días (M..., Z...). Durante casi todo el mes (temperaturas altas).
22 de octubre: luna nueva
28 de octubre: algunos boletus edulis y boletus badius, mucha lengua de vaca recién salida, algunos pie azules. A... (robles)."

Podría escribir una historia paralela para cada una de estas entradas... Ahora sé, por ejemplo, que la última vez que mi amigo y maestro Peter fue a buscar setas coincidió con el único día en el que yo fotografié Phalloides (la seta mortal por antonomasia) y en el que, por salvar la integridad de unos Boletus aereus, caí y me rompí una costilla.

Hace tiempo comprendí algo importante alrededor de la escritura. Gran parte de la mejor escritura es una reparación. Decía María Zambrano que se escribe desde la soledad para vencer la fugacidad de la oralidad, el correr de las palabras. Es más que eso. En muchas ocasiones se escribe para reparar los acontecimientos, para poder decir lo que no se dijo, corregir un gesto, una inflexión de voz, un acto a medias... Para reparar después no haber reconocido antes la verdad de una realidad, o simplemente para pedir perdón (hay mucho negador con el kikirikí del gallo en el oído entre los escritores).
Peter no hacía exactamente esto cuando escribía. Él trataba de resolver las cosas en tiempo real, sin necesidad de recurrir a la oportunidad de la escritura. Quizá por eso era más afilado, más despojado. No arrastraba tantos lastres como cargamos otros.

Fátima, Juan y chinos


Mi amigo Antonio me manda esta fotografía, digna de largos comentarios. Yo sólo diré que el cacareado poder amarillo ya asoma por ahí, con la comida en la boca y los niños (Fátima y Juan, los hijos de Antonio y Ester) en sus manos.
Diré, además, que soy padrino de Fátima. Y ya está. Me he quedado tan satisfecho al decirlo...

viernes, agosto 24, 2007

Duro de matar 4

(Sí, Duro de matar 4, mucho mejor que esa Jungla de cristal 4, como se hace llamar en España).
La dureza es resistencia a ser rayado. Y John McClane (Bruce Willis) es duro de espíritu, pero su cuerpo tendría una dureza 2 Mosh (yeso), y yeso/escayola habrá que ponerle al final de la película, porque lo rayan de arriba abajo hasta dejarlo hecho un guiñapo (como en toda la saga). En la cuarta, McClane (que soporta bien ese Willis de 52 años, recuerdo la edad con precisión porque comparte con Andrea Meneghetti y conmigo el día del cumpleaños) ya no tiene un pelo de tonto (ver imagen), pero en ese huevo duro "antichoc" que tiene por cabeza hay un poderoso riego de testosterona y un pensamiento diamantino: el héroe es el que hace lo que tiene que hacer cuando le toca (no hay otro que lo haga).
La película se hace corta a pesar de durar (¡130 minutos!). Los diálogos están bien ajustados a los personajes, y huyen sin descanso del sentimentalismo barato (¡gracias!). El personaje es duro (no jungla, ni cristal) y actúa como duro: raya todo lo que se le acerca. El heroísmo es una cuestión personal, no suenan himnos ni ondean banderas. McClane, en un cuerpo a cuerpo, da una paliza a una mujer estupenda de rasgos asiáticos (¡vivan la igualdad de género y de oportunidades!). La producción de la película revienta coches, tráiler, helicóptero…
Una joya del género.

Otros datos: En la escala de Mosh, el 1 (lo más blandito), se raya con la uña, y el diamante, el 10 (el más duro), raya a todos los demás.

jueves, agosto 23, 2007

Por qué aparté de mí el comunismo

1: Hojaldre de merengue.
2. Ana Belén y Víctor Manuel.
3. La momia de Lenin.
4. Yo leí El capital.
5. Los asesinos más eficaces del siglo XX nacieron en la URSS y en China. ¿Conoce sus nombres?
6. ¿Queremos vivir en Cuba o Corea del Norte?
7. Las chicas de derechas son más guapas.
8.¿Los comunistas usan VISA o Master Card?

Hoy explicaré el 3 (últimamente apuesto mucho al 3).
Llegué hasta la Plaza Roja, la de Moscú. Entonces aún estaba allí Lenin disecado, en un edificio con pinta de caja búnquer, una apendicitis en el muro del Kremlin. Muchos viajeros formaban cola para contemplar la urna que contenía el exterior seco y embalsamado de un ser humano, el mascarón de proa de unos tiempos terribles que la nueva Rusia trataba de dejar atrás. Nunca he sido muy amigo de la taxidermia humana, ni siquiera de la de los asesinos.
Así que me fui a dar un paseo y encontré la llama al soldado desconocido. La memoria me puede fallar, por ejemplo, en la roca pulida del monumento (¿era un granito rojo?). No me falla en la guardia hierática de un soldado, y en el montón de moneditas desparramadas. Los turistas, rusos y otros, tiraban allí la calderilla de los rublos a falta de una Fontanadetrevi. Nunca he sido gran cosa como ladrón (más allá de los higos), pero allí quería comprobar algo diferente: ¿qué haría el soldado si yo me llevaba las moneditas? Algo me decía que no movería un músculo, obedecería las órdenes; y en las órdenes no estaría previsto que un turista barbudo, disfrazado con abrigo y sombrero de piel negra, retirara las moneditas.
Acerté. Luego le miré a los ojos y calibré mis opciones: devolver las monedas o retirarme a paso ligero (pero digno). Decidí que no debía dejar más tiempo al libre albedrío del soldado, y apreté el paso.
Di limosna, y tomé cerveza y vodka a la salud del soldado desconocido.

martes, agosto 21, 2007

Cuando fuimos leones


Subimos por el pinar zigzagueando, barriendo con la mirada la mayor superficie posible. El cerebro tiene capacidades extraordinarias, pero hay que educarlas, ponerlas a prueba… Los colores, los brillos y las sombras despistan mucho. Pero un setero es un depredador seguro (sabe que sus presas no pueden huir), armado (navaja) y eficiente (recoge en la cesta y en el cubo, camuflado en la mochila de inocente montañero).
Para la recolección fuimos tres, o como mucho cuatro; ¿para comer? Seis, siete, ocho... Cocinamos la mitad de los boletos en la parte alta del pinar, al límite de los riscos, como tantas otras veces (y unas morcillas de arroz, y unas chuletillas, para qué negarlo). Luego nos tumbamos en el césped enano, cortado como un campo de golf por los extremos de la montaña. Nos tumbamos desordenadamente, con posturas propias de un desmayo súbito. Con el vientre hinchado y la pesadez de la digestión adormilando el cerebro.
-Peter, parecemos leones tirados en la llanura del Serengeti después de comerse la cebra–le dije.
A él le hizo gracia.
Muchas veces fuimos leones en otoño.

(Después llegó la pantera)
P.D.: Patxi, El Puma, en el borde rocoso del risco.

lunes, agosto 20, 2007

Eboluzión


Hacia delante: El universo está suspendido como un telón ante la Tierra. La Tierra es plana. La Tierra es redonda. La Tierra gira alrededor del Sol.
Hacia atrás: El universo está suspendido como un telón ante la Tele. La Tele es plana. La Tele es redonda. La Tele "giraba" alrededor de la gente...

P.D.: La imagen es de Kukuxumusu. Qué expresividad en los ojos del pollo, qué efecto aroma en el asado...

sábado, agosto 18, 2007

Ratatouille

Muy bien hecha, aunque yo no la enfrentaría con niños ni con el estómago vacío.
¡Bien por Ratatouille!:
-cuando en la historia hay sólo ratas;
-cuando alguien persigue a las ratas;
-cuando Lingüini -el intento de doble pelirrojo y flexible del gran director de cine Víctor Iriarte…- fraterniza con la rata protagonista azul;
-cuando se condensan o aceleran las historias, por ejemplo en los perfiles de los distintos cocineros del restaurante.
Muy flojo en Ratatouille:
-Que me riera (sí, ahí me reí) con la rata musculosa que machaca una chuleta como un boxeador un saco de arena, o con que la misma rata saque el bíceps al final de la película… En fin, que eso me hiciera más gracia que los supuestos momentos cómicos de la película.
-Nunca me convenció ver a los humanos y las ratas compartiendo planos de amistad. El realismo de las imágenes, cuando ratas y humanos se relacionan, no estimuló mi imaginación. El detallismo, paradójicamente, acentuó mi incredulidad y me obligó a un esfuerzo inadecuado para una película de dibujos animados.

viernes, agosto 17, 2007

Magisterio III: Verlas venir

Peter eligió “Cosas de viajes” como título para la sección de crónicas viajeras en la revista Nuestro Tiempo. Carlos y yo nos turnábamos con las "cosas" en cuestión, un mes para ti el otro para mí. Recuerdo especialmente una de las tres interrupciones en ese tuya-mía.
-Este mes sacaremos una de Gonzalo –me dijo Peter.
-Ah, muy bien –dije yo.
Y publicó una crónica titulada “El Jefe”.
Cuando llegó la revista impresa, Peter la abrió por la página de la crónica, me la mostró de nuevo y me dijo:
-Es muy bueno.
Hubo algo raro y definitivo en su afirmación, como un escobazo en la cara. Como un escobazo en la cara de otro. Comprendí que aquello era un lema.
Efectivamente. Al día siguiente una persona me dijo que no le había gustado el texto (siempre hay topillos que van royendo con esos cuentos a todos menos al autor accesible). Y yo, con la lección aprendida, le dije:
-Es muy bueno.

P.D.: Me gustan los bonsáis gigantes de los Pirineos, con las raíces afirmadas sobre el granito.

jueves, agosto 16, 2007

Los Simpson (la película)

Un episodio largo y bueno de la serie televisiva, con efecto sombrita en el perfil de los personajes. Lo mejor: el puerco araña y su canción. Como oí la traducción al español en Uruguay, me queda la duda del doblaje en España (¿Cerdo, guarro, marrano?).
¡Ah! ¿Para qué buscar más versos? Deberían proponer esa letra para el himno español, me encantaría ver y oír a los futbolistas de la selección nacional de fútbol: "Puer-coa ra-ña, pu-pu-pu-pu-pu puercoaraña ña-ñañá ñañañarañañá…".

miércoles, agosto 15, 2007

Algunas líneas de investigación y desarrollo para una facultad de Comunicación del siglo XXI


1. Cálculo estadístico I: lunes soleados después de un fin de semana lluvioso.
2. Cálculo estadístico II: enfermedades (epidemias) de lunes y viernes.
3. Cálculo estadístico III: sordera y MP3.
4. Cálculo aritmético (introducción): Periódicos no gratuitos leídos en un año.
5. Cálculo aritmético: libros leídos en un año de facultad.
6. Cálculo aritmético (avanzado): películas vistas (anteriores a 1980).
7. Seguimiento de competiciones deportivas por televisión en tiempo de exámenes.
8. Seguimiento (fervoroso) de las fiestas universitarias de acoso al hígado y al sistema nervioso central.
9. Seguimiento de realitys.
10. Análisis de contenido (y desarrollo) de la expresión: “Educar en valores”. (Bibliografía de autores: Stalin, Hitler, Mao).
11. Perfeccionamiento troncal: sangúguel, Wikipedia, el rincón del vago, corrector ortográfico Word, copiar-pegar, la ausencia de cita o atribución.
12. Evolución del concepto de futuro: sarao, fin de semana, vacaciones.
13. Edición: folletos promocionales con fotografías de gente joven, feliz y guapa bajo buena luz y colores cálidos.
14. Programas en el exterior I: destino cultural de los viajes de "paso del ecuador" y "fin de carrera".
15. Programas en el exterior II: intercambio con otras facultades (preferentemente extranjeras), donde proseguir y desarrollar con más intensidad la línea 8.

martes, agosto 14, 2007

Magisterio II

Dice un aforismo: "El idiota que presta libros se queda sin libros".
Y Peter no prestaba libros, los regalaba. Pero, además, antes los leía (los domesticaba), y cuando ya estaban mansos elegía a los lectores que mejor disfrutarían esas obras.
A mí me dio con mucho cuidado El vaso de plata, de Antoni Marí. Mi cuento favorito es el XIII, con la cita que hace de título: "Sufrir con paciencia los errores del prójimo".
También me regaló libros de Flannery O'Connor, de Cormac McCarthy, de Capek... Nunca se equivocó, venían domesticados.

Quien regala libros..., ejem..., regala libros. (Y ahora comprendo mejor: es la leche que lean los libros que regalas).

lunes, agosto 13, 2007

Magisterio


Recibo tranquilo y agradecido la muerte de Peter, mi maestro y amigo.
Hoy me sumo a los recuerdos con una lección (que fue) de su saber estar y dejar hacer, y una cita "malvada" (que no será).

Escribí una crítica dórica de un libro de Daniel Penac, Como una novela. Eran sólo cuatro líneas. No me avergonzaba, en esas cuatro líneas yo creía haber concentrado la esencia del libro, lo que podía decirse de él: una referencia al autor, al género de la obra, a la novedad de su contenido, al estilo… todo redondeado con un veredicto. Cuatro líneas con el tamaño de la letra 10.
Entonces yo era una de las tres mejores expresiones de lo que Peter cafificaba como "ciberpaleto". Afortunadamente, un compañero me mostró cómo se movían los márgenes en la pantalla.
-Primero el izquierdo, después del derecho... Y la letra más grande, tamaño 12.
Ya tenía una crítica con formato de columna y doce líneas. La firma abajo, otra línea, trece. A mi columna le precedía el título original de la crítica y una especie de capitel de la columna con la ficha técnica del libro. Quedé más que satisfecho y se la entregué al profesor.
Era la primera práctica de la materia de escritura periodística del último curso de Ciencias de la Información. Peter decidió que no puntuaría la primera práctica (¡mi obra arquitectónica!), a cambio nos regaló unos comentarios al pie de cada texto. A mí me decía:
“La próxima vez estírate un poco más, hombre”.
Y me estiré para la segunda práctica, claro. Llegué a la clase dispuesto a pasar al ordenador la crítica oculta en mis papeles de borrador con tachones y flechas.
-¿Primero las escribes en papel y luego las pasas al ordenador? -me preguntó Peter.
-Sí.
Sé que le gustó que dijera sí. Sé que le gustó que las escribiera primero en papel. Aún lo hago.

La cita es de Paul Johnson. Me hubiera gustado soltársela a Peter apoyado en la barra de la cafetería del Faustino. Así, como que no, después de largar algún comentario a propósito de la moda New Age, de Coelho, de la traducción al español de las instrucciones de uso de un electrodoméstico made in Taiwán, de Soledad Puértolas, de... Pequeños juegos de cortado y café con leche. Pólvora sin bala.
"La primera pregunta de Gandhi al levantarse, dirigida a las mujeres que lo atendían todas las mañanas era: 'Hermanas, ¿esta mañana han tenido un buen movimiento intestinal?'".

¡Ah..., me hubiera encantado escuchar su réplica!

P.D.: También le hubiera gustado ver las "bovejas" de la fotografía en aquel hayedo en el que recogimos aestivalis.

domingo, agosto 12, 2007

Ya está

(Terminaron mis letras tortuosas, porque terminó una agonía).
Tres mensajes me anuncian la muerte de un amigo, después de más de un año de enfermedad.
No necesitaba que me anunciaran lo que sabía dentro de mí esta mañana. Leí Tiempos modernos, dupliqué la dosis de café, amaneció, fui a misa como quien asiste a un funeral y luego caminé mucho con una meta. Me acerqué hasta un prado de la costa montevideana. La marea del río estaba muy baja, soplaba un viento frío, 7ºC.

Le llamé hace un mes por teléfono para pedirle permiso de visita (nosotros éramos/somos/seremos así). Hablé con lo que quedaba de su voz.
-P., ¿estás visitable?
(Había viajado a Pamplona por si me decía que sí, para aparecer al momento).
-No..., mejor no...
(Había que esforzarse para encontrar al hombre detrás de aquella voz).
-¿Estás hecho puré?
(Mi paradigmática torpeza para hablar con los enfermos).
-Sí..., muy puré, muy puré.
(Estas palabras hay que oírlas, no leerlas. Si le hubiera llegado el aliento, hubiera añadido al segundo puré el jeje de una sonrisilla. Sé que le gustaba mi tosquedad vasca).

Quien pierde a alguien que quiere se convierte de alguna manera en un guardián, en la memoria viva de la memoria. Y en el fondo sabe que no está dicha la última palabra. A él, a Pedro Luis de Miguel, lo llamábamos Peter. Hoy, sentado en el pasto, yo guardaba el setal de perrechicos uruguayos, la especie de hongo favorita de Peter. Yo nunca sospeché que creciera en estas latitudes. Pero en mayo encontré la documentación y el lugar.
Hace un mes esperaba darle esa sorpresa boba, que era una manera de hablar entre nosotros.
Pensaba, también, en la última ocasión que fuimos juntos a Pirineos para recolectar perrechicos, un hermoso día de mayo de 2006. Aquel día encontré un nuevo setal de perrechicos, un corrillo que crecía en un lugar donde antes nunca habíamos recolectado las setas. Peter, muy contento, me dijo:
-A estos corros que no conoce nadie en mi pueblo los llamábamos callanderos, porque el que los conocía no decía ni mu.
Y pensaba en su muerte tempranera, en el gran hueco que ha dejado en este mundo, en la tentación del Bien, y en que nunca lo entenderé todotodotodo, pero hay algo completo en todo esto: una vida plena y muchos guardianes de la memoria. (Y esa especie de guardia pretoriana de los hombres buenos que se fueron también sería una forma extravagante de hablar de la Comunión de los Santos).
He pasado un buen rato junto al setal callandero montevideano. Sentado en la hierba quemada por el frío. Espero la última semana de septiembre. La primavera de este hemisferio puede darnos una sorpresa.

sábado, agosto 11, 2007

Libro de cabecera

Todos los días en Montevideo, mientras desayuno el cuenco de café solo, leo Tiempos Modernos, de Paul Johnson. Nunca consigo leer menos de una hora.
Después pienso en un libro de hongos que debo escribir.
Luego amanece.

P.D.: Voy por la tercera vuelta del libro. No me canso.

viernes, agosto 10, 2007

Tiralíneas


Esto es lo que hay, hoy: un título, una seguridad metálica y una fotografía comentada contra los estilistas del Diablo:

LO QUE SIGNIFICA QUE UNA MUCHEDUMBRE DE UN PAÍS LEJANO ATRAPE A UN SOLDADO QUE REPRESENTA A TU PAÍS, LE DISPARE, LO SAQUE A RASTRAS DE SU VEHÍCULO Y LUEGO LO MUTILE ENTRE EL POLVO, título de un cuento de Guardianes de la intimidad (Mondadori, 2005), un libro de cuentos tortuoso en su redacción, que me gustó hace meses y hoy me gusta más (¿me gustará dentro de dos o tres meses? Veremos). Conviene recordar el nombre de su joven y estadounidense autor: Dave Eggers.

“Va a quedar niquelao”, me dijo.
Y yo me quedé tan tranquilo...

La Cresta del Diablo. Seguro que alguno imaginaba una maraña peluda, grasienta, con granzones, piojos saltimbanquis, algún vampiro chupasangres y garrapatas del tamaño de castañas pilongas. Pero no, es rocosa, es ésa de la imagen.

P.D.: ¿Qué sería de la termodinámica mental sin la entropía? (Oro, incienso y mirra...: dije que no leyeran los paréntesis).

jueves, agosto 09, 2007

El misterio


Conocerlo todo, comprenderlo todotodotodo: es una tentación de la razón, no necesariamente del bien.
(Y la tentación de la razón se conforma con simplificaciones: fórmulas valiosas -podio para E=mc2-; porcentajes -oye, el 65% de tu cuerpo es agua, ¡ah, qué bien, ya me quedo más tranquilo!-; la divulgación periodística -los radicales libres son malísimos-...).
Recomiendo Ortodoxia, el lector encontrará ahí, repetida, una obsesión de Chesterton: la necesidad del misterio.
¡Me gustan tanto las cosas que no comprendo del todo...! Eso me da la oportunidad de intentar conocerlas en otra ocasión, o de reconocer mi insignificancia, o de que alguien intente explicármelas, o... de jugar. Y en muchas ocasiones las acepto así, como un niño, con lo que tienen de indescifrables. Aceptar el misterio, como diría mi admirado Chesterton, hace del realismo algo mágico.
(Otra idea del paradójico Chesterton: los locos son enfermos de razón, no de la fantasía o de la imaginación).

Los cuentos son un buen lugar para el misterio, como las estaciones de tren, las oraciones, el fuego del hogar, los espacios rocosos que abandona el mar con la marea baja... Ahí va uno, un cuento:

Soledad
Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando.
No sé que me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.

P.D.: Por favor, quien no me entienda, que lo disfrute. Seguiré tortuoso durante un tiempo, me temo, de momento sólo aliviaré la lectura recomendando que no lean lo que escribo entre paréntesis.

miércoles, agosto 08, 2007

La tentacion del bien

Lo confieso. Algunos días me levantaba con unas ganas irreprimibles de hacer el bien.
Algunos días…, no sólo eso, además tenía la certeza de que eso les pasaba a muchos. Simultáneamente. Una Comunión de los Santos a la que no tenía derecho. Entonces me tomaba un tazón de café solo, o dos. Sin azúcar.

(Lo explicaré desde puntos de vista dispares, extravagantes.
-Musicales. Algo así como cantar a dúo con Elvis, poner cara de pillo y no desentonar.
-Seteros. Algo así como edulis y perrechicos en el mismo setal.
-Nomeacuerdo. Algo así como que a Scarlett Johansson se le caiga la cucharilla del café que toma frente a ti cada vez que te mira. Sí, te mira y no puede cerrar la boca.
-Borgianos. Algo así como ser un Lamed Wufnik. -No-borgianos: hay que leer El libro de los seres imaginarios-.
-Carverianos. Decir lo mismo que Carver, pero con una palabra menos. Algo así.
Españoles. Algo así como que la selección española de fútbol campeone en el Mundial; ¡piso, televisión por cable, sangría, percebes y tortilla de patatas gratis para todos!
-Bilbaínos. Algo así como que la ONU declare el océano Atlántico desembocadura de la Ría del Nervión, el Athletic sea campeón de algo y los mapamundis desplegables de Bilbao se repartan gratuitamente en National Geographic y en el Elle especial bikinis de todos los veranos.
-Uruguayos. Algo así como un PANES, asado del PEPE, entrada de Defensor en partido internacional, agasajo al energético goriChávez, sensación térmica de 24ºC y Desafío al corazón –todo rejuntado y regado con grapamiel Vesubio-.
-Cinéfilos. Algo así como la presencia de la Fuerza cuando Luke era un tontolaba -con perdón- instruido por el reumático Yoda.
-Boy scouts. Algo así como hacer fuego con dos palitos y asar un chorizo. ¡Jo, qué fiesta!
¡Basta!).

El martes recibí en el apartamento (deslizadas bajo la puerta, como es habitual) las facturas de la luz, el gas, el teléfono, el gas mercurio y la madre que los trajo. Justo en ese momento, cuando noté que decrecía en mí el afán por la práctica del bien, descubrí un sobre inmaculado. Dentro, una nota anónima con un collage de letras recortadas de revistas me reclamaba que dirigiera un grupo bienhechor en la Calle Edil Hugo Pratto.
¿Alguien conocía mi secreta tentación? ¿Sería sólo un juego de escuela o de liceo? ¿Tal vez una broma de una vecina del portal? (Hace días que se sonríe en el ascensor cuando le doy los buenos díastardesnoches, lo que sea, con cara bondadosa). ¿Qué "grupo" es ese?
Sí, ahora tengo una misión en Edil Hugo Pratto. Vigilo a la muchachada del cíber de la esquina, a los perros cagones de la vereda, a la portera que me dice buendía cuando saludo con buenosdías y buenosdías cuando digo buendía, a la vecinita...

Pero persiste la tentación del bien.

P.D.: La fotografía, gracias, y la vespa son de Ander, el de la fotografía un ejemplo.

Bobadas

Quince bobadas menores que nunca haré.
1. Citar a Oscar Wilde.
2. Hablar de “optimizar sinergias” (más en concreto: “sinergias comunicativas”).
3. Añadir Cocacola al whisky.
4. Cantar rancheras o Dire Straits en euskera.
5. Comprar un CD de U2, Phil Collins, Sabina o Ramoncín (por cuatro motivos diferentes).
6. Renegar de la Pantera Rosa.
7. Cazar con escopeta.
8. Bailar cumbia o Torero de Chayanne.
9. Resolver integrales compuestas.
10. Rizarme el cabello.
11. Orinar en las piscinas.
12. Vestir de color anaranjado.
13. Llamar a un perro guauguau delante de un niño.
14. Culpar a la globalización.
15. Confundir hojaldre y torta frita.

martes, agosto 07, 2007

Sinceridad

Steinbeck reportero. He leído Los vagabundos de la cosecha (El Asteroide, 2007), los siete reportajes de Steinbeck ambientados en la California de los años 30, cuando allí se concentraban en la miseria los trabajadores estadounidenses expulsados, primero, por la crisis económica de 1929, y luego por la sequía y el polvo, de sus granjas en Texas, Arizona, Nuevo México...
En el prólogo de Eduardo Jordá aparece la frase de El hombre que mató a Liberty Valance (sí, Sintomático, qué gran película): "Si tienes que elegir entre la historia real y la leyenda, publica siempre la leyenda". Esa frase con todas sus variantes y mariachis ha engangrenado a muchos periodistas. Pero que nadie se preocupe, la prosa de este Steinbeck aspira a la claridad del mensaje, sin alardes ni desvíos fuera de lo que se quiere contar; las historias contundentes sacuden con la mirada puesta en los que sufren. Steinbeck convence porque no brilla sobre su historia, como diría algún kultureta: apesta a sinceridad. (Sí, Steinbeck dejó que la realidad le arruinara algún que otro reportaje efectista).

He aquí las líneas que he elegido en este librito:
Veamos el siguiente ejemplo. Madre de familia con tres hijos. Tiene treinta y ocho años; la cara, delgada y llena de arrugas; la mirada vidriosa y endurecida. Los tres hijos que lograron sobrevivir nacieron antes de 1929, cuando la familia arrendaba una granja en Utah. En 1930 esta mujer tuvo a un hijo que sólo vivió cuatro meses y murió de "un cólico".
En 1931 tuvo otro niño, que nació muerto porque "una carretilla llena de cajas se me echó encima dos días antes de que naciera el bebé". En 1932 sufrió un aborto espontáneo. "Perdí el bebé porque estaba enferma." Se siente avergonzada. En 1933 su bebé vivió una semana. "Se murió, tal cual... No sé de qué." En 1934 no quedó embarazada. Esto también la avergüenza un poco. En 1935 su bebé vivió un poco más, nueve meses.
"Durante un tiempo pareció que iba a vivir. Se veía grande y fuerte." Ahora está embarazada de nuevo. Si pudiéramos conseguir leche, la cosa iría mejor." Este caso tan extremo no es infrecuente, ni mucho menos.

P.D.: Por favor, releed ese: "se siente avergonzada"; ese "Esto también la avergüenza un poco". Eso es ser escritor, y periodista.
P.D.:2. Las fotografías de Dorothea Lange (buscad, buscad en google) de aquel entonces redondean una edición para guardar en casa.

lunes, agosto 06, 2007

La risa resuena mejor con la panza llena



Cabe pensar que con las tripas vacías la risa suena mejor. Pero nada de eso, la risa no es un simple instrumento. Con la panza llena resuena incansable, plena. No falla. Por ejemplo, el pasado jueves 2 de agosto:
-ensalada;
-los divinos pimientos del padre de Jesus (no Jesús, y el padre -recalco- no es José...);
-paleta ibérica;
-cabrito al horno, adornado con patatas con nata;
-y la mejor tarta de hojaldre que se pueda imaginar.
El bebercio gradual, intensivo: Txakolí, vino blanco (Chardonay de Monjardín), vino tinto riojano (crianza).
Nos juntamos los amigos en la sociedad gastronómica de los ingenieros (uno licenciado y colegiado, Iñaki; los demás, agradecidos) y todos (Ángel, Imanol, Iñaki, Javier, Patxi, Jesus, Richard, Eresfea y María) fuimos divertidos, sanos e ingeniosos antes de llegar al postre. (¡Bendito hojaldre!). Y después también.
En las imágenes: el "antes de" (Imanol cocinator y Ángel expectante/hambriento) y el "mientras" de la cena con las risotadas (Iñaki rotundo y Richard secuaz).

sábado, agosto 04, 2007

El chiste de ayer: encuentro de dos amigos, el optimista y el pesimista

-¡Qué alegría verte!, ¿Qué tal estás, qué es de tu vida? -dice el optimista, gesticulando.
-Jo..., no sabes... -voz maltrecha, compungido-, no me puede ir peor en la vida... -dice el pesimista.
-¡Sí, sí! -contentísimo, desbordante- ¡Claro que te puede ir peor! -replica el optimista con fervor.

P.D: La imagen es de Endi Poskovic, pescada en google.

viernes, agosto 03, 2007

Perspectiva

El manco vestía camisa de manga larga. Había pasado la última quincena de julio en San Sebastián, la mitad de cada uno de esos días (cuando no llovía) sentado en un banco de la plaza Armerías, mirando. Parecía que se le daba bien el clásico “pase de paloma” cerca del supermercado y de los contenedores de basura. También leía, equilibradamente, El Diario Vasco (sobre todo los reportajes de Ander Izagirre). Al cabo de una semana, entre sol y sombra, ya lucía un tono de moreno envidiable en el rostro. Pero no se bronceaba el brazo. Insistía en la manga larga. Y me sorprendía que todos los días se prendiera con un imperdible la manga del brazo ausente de la camisa, doblada, a la altura del pecho.
El pasado fin de semana, en una de las operaciones salida, o retorno, o retosalida, o salitorno…, el manco se fue; seguramente terminaron sus vacaciones.
Y sólo ahora comprendo que no las pasó mirando, sino dejándose ver.

P.D.: La fotografía es de los ibones de la Facha, del pasado lunes. No tiene nada que ver, pero me gusta tanto...

jueves, agosto 02, 2007

Elemental, querido Chabon

El estadounidense Chabon es mejor cuentista que novelista, y, sobre todo, mejor escritor que novelista. La solución final (Mondadori, 2007) tiene demasiadas ventajas para la lectura: la brevedad (115 páginas), impecable caracterización de personajes, el misterio de una novela detectivesca con una muerte que resolver y un loro perdido/secuestrado que encontrar/liberar/devolver... El detalle del loro en esta enumeración no es casual o una salida de tono juguetona por mi parte, no. Chabon brilla más en los párrafos, o en algunos capítulos, que en el todo. Los detalles se imponen excesivamente y he marcado tres páginas para copiar, pero ahora no me dan los dedos ni el tiempo para ejemplificar con las citas entrecomilladas. Así que sólo apuntaré lo mejor de la novelita para mi gusto: la silenciosa recolección de miel del anciano investigador (héroe) y del niño (mudo, judío y víctima de la desaparición de su loro), y el regreso del anciano a Londres.
Hay, además, otro detalle glorioso para la lectura: la vuelta de tuerca de la novela policiaca tradicional con la "resurrección" de un investigador clásico. El anciano (como se le denomina en La solución final) es la versión octogenaria (a un paso de los noventa años en 1944) del mismísimo Sherlock Holmes, apicultor y retirado en los británicos South Downs.

Vistas para compartir




En los Pirineos me trabajan algo más que las piernas. Y me acuerdo de algunos ausentes en jornadas perfectas. Por ejemplo: junto a la imagen de la Virgen de Lourdes, en la cima de la Facha (3.005) el lunes pasado, tendrían que haber estado Lucía y Simón; también sé que la imagen del descenso de Cristales (2.889), el domingo, con luz de tarde y cerco de montañas, sería perfecta para Mariana (sin mosquitos), para María y para el pequeño Julián.