martes, agosto 02, 2011

Temas pendientes

La felicidad de los pececillos, de Simon Leys.
Una recopilación de ensayos, crónicas, artículos (difícil catalogación) que son un disparador constante para pensar. Empecé tomando notas del libro hasta que comprendí que mis notas ocuparían lo que ocupa el libro. Así que desistí, regalé el libro a una persona mucho más inteligente que yo (que no necesitará tomar notas) y me he comprado otro ejemplar en el que escribiré en los márgenes (algo que no había hecho nunca).
Lo mejor que he leído en 2011.

Una victoria: la de Uruguay en la Copa América.
Grité gol en una cervecería de San Sebastián. "¡Ha sido Suárez!". Era el único loco pendiente del televisor (con pasión contenida). Dos segundos después comprendí que no, que no era el único. El camarero argentino de la cervecería apagó el televisor.
Lo miré. Me miró.
(Una expresión fija de la película La locura del rey Jorge: el tener a alguien en la mirada.)
Sostuve esa mirada pensando en varios amigos.

Proyectos teóricos.
Caminando por la montaña con los amigos se reflexiona a propósito de asuntos tan profundos como como la relación neuronas espejo con el negocio del porno y los jueguetes eróticos, se cierra la teoría de la "U invertida" con citas de Richard Gere en El último caballero, se comprende que cinco es el número en el que el grupo de personas se convierte en una banda de estorninos (por el ruido, el jaleo), se confirma, al fin, la perniciosa influencia de los gasificantes en las galletas para las digestiones con pedorreta. Y muchas más disquisiciones de carácter teórico que no sé si servirán para la investigación docente. Quién sabe...

La imagen de una tormenta perfecta de verano en San Sebastián. La fotografía es de Asun.

3 comentarios:

edp dijo...

¿Has leído Verano y amor? Es lo último que ha caído en mis manos y me ha parecido muy bueno.

Ander dijo...

Ayer comentaba conmigo mismo y con mis neuronas espejo que echaba en falta tus recomendaciones literarias. Dale, dale.

eresfea dijo...

Edp, no, no he leído Verano y amor... Miraré, miraré.