jueves, agosto 24, 2006

Queremos tanto a jamillan.com...


Hoy he revisitado flor de farola.
La chispa ha sido un cartel que encuentro en los pasillos de la Universidad de Montevideo.
Aprenda CHINO en la Universidad
Es un chino muy chino, al menos en la elección de las mayúsculas.
Lo mejor es cómo alguien llama al aprendizaje del idioma... ¡en quince semanas! (Atención al horario).
(¿O quizá el chino no es un idioma, sino el símbolo del medio, el de ese señor con las piernas abiertas?).
Siempre que paso junto al cartel me siento interpelado, y me capturan esos símbolos donde se supone que dice "aprenda chino en la universidad". Sospecho que en realidad dice: "tonto el que lo lea", o "mi mamá me mima" o "viva la caries y la pus"; pero no podré asistir al curso para descubrirlo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Si no recuerdo mal, lo que simboliza "chino" es esa especie de pancarta de gestora proamistia (tercer garabato por la derecha). Es una pena, me viene mal por el horario, coincide con mis clases de bailes típicos congoleses, que si no...
Te daré un poco de envidia sana: iré a pescar de nuevo, y me he comprado un retel, salabardo, quisquillera o como sea. Espero dejar al menos las rocas de tximistarri para tu vuelta.

eresfea dijo...

Caca.
¿Vas a empezar a congelar las capturas?
¿Has visto bastante muxarra? Tengo que volver a la pesca con caña en el rompiente (con cangrejo machacado, un clásico...).

IMANOL dijo...

Muxarra hay, pero me dá que menos que antes y desde luego muy huidiza (pero eso para los de arpón, claro). Doncella, también creo que hay bastante menos. Durdos hay y de buen porte, y pulpos, y corcones como tiburones. En cualquier caso de los tres días de pesca que he tenido, en dos había uno con caña, lo que me hace pensar que algo sacará.

Anónimo dijo...

Cuando vi el afiche, intuí que Eresfea no dejaría pasar la oportunidad.
Saludos, NachoG

Ander Izagirre dijo...

Muxarra, salabardo, tximistarri, durdos. Muchos se preguntarán para qué os hace falta aprender chino.

Un matrimonio de Tolosa había adoptado una niña china, y fueron con ella a Madrid para asistir a una especie de gran reunión de padres con hijos chinos adoptados.
Se montaron en un taxi y empezaron a hablar, los padres y la chinita, en euskera. El taxista se giró, admirado:
-Qué suerte ha tenido la niña, con unos padres que hablan chino.

Peter dijo...

Ayer cogí dos amanitas cesáreas y emepcé a decir todos los nombres que me sabía, en plena euforia: gorringo, kuleto... Sólo me faltaba el chino. ¿Por qué no te enteras cómo se dice?

Anónimo dijo...

Me sorprende que un taxista de Madrid no diferencie el txino del euskera, cuando en el congreso y parlamento hablan perfectamente el primero y se encuentran en Madrid.