martes, noviembre 18, 2008

Más allá de la culpa y la expiación

Releo Más allá de la culpa y la expiación, la colección de ensayos de Jean Améry (Hans Mayer) editada por Pre-Textos en 2004. No sé qué me ha devuelto a esta lectura. Tal vez el eco y las reflexiones posteriores al atentado en la Universidad de Navarra. Tal vez la ira.
Améry sangra resentimiento por una herida abierta mucho tiempo después de Auschwitz. Tengo un montón de anotaciones airadas insertadas entre las páginas del libro, pero me quedo con estas líneas (pp.155 y 156):

"No he olvidado nada, ni siquiera a esos pocos valientes con que me he topado. Están conmigo: Herbert Karp de Danzing, el soldado inválido que en Auschwitz-Monowitz me dio a compartir su último cigarrillo; Willy Schneider, el obrero católico de Essen, que se me dirigía con el ya olvidado nombre de pila y me ofreció pan; "Meister" Matthäus, el químico que el 6 de junio de 1944, con un suspiro atormentado, me djo: "¡por fin han desembarcado! Pero ¿lograremos aguantar hasta que hayan conquistado una victoria definitiva?". No me faltan buenos compañeros. Ahí estaba el soldado de la Wehrmacht de Munich, que tras la tortura en Breendonk me arrojó un cigarrillo encendido a través de los barrotes de la celda. Ahí estaba el caballeroso ingeniero báltico Elsner, el técnico de Graz cuyo nombre ya no recuerdo, que, en Buchenwald-Dora, me salvó de la muerte en un pelotón de tendido de cable. A veces me aflijo por su destino que tal vez no acabara bien."

Pero se impone el resentimiento, y luego habla de ellos como el rasguño con el que se hiere a otro en una pelea perdida.

P.D.: ¡Tantas veces los buenos, los guardianes de la bondad, no ganan! Pero ésa es la pelea.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido amigo “Eresfea”, a raiz del atentado en la Universidad de Navarra he intentado contactar contigo dos veces para ver qué tal estabas, una enviándote hace unos días un correo electrónico a la dirección que encontré en la Web de la universidad (jpereza@alumni.unav.es) y otra escribiéndote un mensaje, creo recordar que fue este jueves, a tu artículo titulado “La bomba” que descubrí navegando por Internet.
Como no se si los has recibido, la informática a veces te juega faenas, te envío este nuevo mensaje esperando que esta vez te llegue y lo introduzco en este apartado de tu blog porque es el más reciente.Lo hago como Anónimo porque lo he intentado con mi cuenta de google pero tampoco así aparece.
Cuando ocurren hechos tan espeluznantes como los de Pamplona (viendo las imágenes se nos heló la sangre) te das cuenta de que la vida te puede cambiar en un minuto y no es broma. Al leer tu artículo he podido comprobar que estás bien, que el atentado no te pilló en medio y eso me tranquiliza y me alegra. Pero también ha hecho falta que ocurra un hecho así para darme cuenta de que no tengo ni un teléfono tuyo de contacto (el que tengo es todavía el de cuando vivíais en la Avda. de Madrid) y ¡eso no puede ser! La vida es mucho más que prisas y trabajo. Somos amigos desde hace tiempo y como es una amistad que valoro mucho creo que necesita un empujoncito, ¿no te parece?
Espero tus noticias y aprovecho también para enviarles un cariñoso saludo a Imanol y a Patxi. Les he visto en tu blog, seguís tan aventureros como siempre. Por mi parte, recuerdo con cariño muchos buenos momentos de antaño (la Javierada, las fiestas universitarias, la playa, el Faustino…y tantos otros). Como la vida es sumar y no restar, estaría bien que quedásemos un día todos, por ejemplo, para comer. Yo dejo ahí mi propuesta…

Un abrazo fuerte,
Amelia.

Dícesede dijo...

No hay nada como retomar un antiguo libro. Mágicamente se ajusta a lo que estás viviendo. Estoy buscando "Ensayo sobre la ceguera", la curiosidad va a matar a este gato. ¿Vale la pena?
Abrazo

Eileen dijo...

Quizá por eso se suicidó, porque dejó que se impusiera el resentimiento.
La pelea por ser buenos es exigente, implica volver a empezar muchas veces y supone no estar pendiente de lo que no hay que estar pendiente. Uy, estoy densa, lo siento. Un saludo.

Sergio dijo...

Quizás haya que redefinir el verbo "ganar".

Mel dijo...

Pensaba que no te había llegado ningún mensaje y ahora he visto publicados todos. ¡Esto es libertad de expresión y lo demás son tonterias!

Un abrazo fuerte,
Amelia.

Anónimo dijo...

"cuanto mejor es el bueno, tanto más molesto es para el malo". San Agustin (354-439).
Al final venceremos.