viernes, diciembre 21, 2012

Doce meses, once propuestas (de caballerosidad)

1. El gesto
El gesto se impone a la musculatura o a las lorzas, el gesto (la postura) brinda la apostura. El caballero entroncará en la postura que las apariencias son lo que importa. Recuerda: no importa lo bueno que seas, importa lo bien que des a conocer lo bueno que eres. Así que, de momento, camina erguido, hombros hacia atrás, vientre hundido, no arrastres los pies, mirada al frente, sonrisa incipiente (sin excipientes), mira a los ojos de las damas cuando hablas (despacio). Acepta cualquier interpretación que haga la dama de tu apostura o impostura concentrado en pegar tu ombligo a los riñones. Agradece para tus adentros no tener que llevar faja. Ya te relajarás cuando duermas. El gesto es un continuo Pilates vital.

2. Las puertas
Los caballeros abren las puertas a las damas y dejan que ellas pasen primero. Pero, ¡cuidado!, para esto se tienen que dar dos condiciones básicas:
-Que el caballero sepa qué hay detrás de la puerta. Nunca dejará que la dama pase primero si no sabe qué peligro puede acechar más allá.
-Que la dama sea, efectivamente, una dama.

3. El trato de usted
Antaño se reservaba el "usted" a los mayores (no confundir con los jubilados, ni siquiera con los jubilados discotequeros de Benidorm) y se añadió a los mayores "en dignidad y gobierno" (lo mismo un obispo que un general). Caballero, reserva hoy la dignidad (y el gobierno), en primer lugar, para las damas.
(Hay una corriente libérrima y democrática en el trato, a la que el moderno caballero se suma, que trata de usted a quienes están trabajando y que, al mismo tiempo, reconoce como mayores en dignidad a los gobernados desempleados y desacredita a quienes gobiernan a esos desempleados. Esto significa que el usted queda para los mayores (no confundir con jubilados), para los que están trabajando, para los desempleados que sufren, para el gobernante que evita el sufrimiento de los gobernados...).

4. Conducción de automóvil
Ya no hay que arrear a los caballos ni soportar las ventosidad de las bestias de tiro. Así que siempre se cederá a la mujer el puesto de piloto del vehículo. Y se dejará que sea ella quien elija la música o la radio para amenizar el viaje, a sabiendas de que la condición de dama no va unida a la del buen oído. Ofrécete solícito para ordenar el maletero, limpiar de vaho los cristales o reparar lo que haya que reparar.

5. En la mesa
La dama elige la bebida. (Lambrusco, Fanta, Heineken y Coronita no entran en la categoría de bebida, pero, si es preciso, tomarás impertérrito productos "lácteos" derivados de la soja o incluso Coca Cola). Siempre se ofrece la posibilidad de que la dama elija el postre, jamás se comparte postre con ella. El principio del fin de la caballerosidad son los postres con cucharitas compartidas.

6. Piel
Antaño la piel de un caballero era pálida, y la de la dama, porcelana. En el siglo XXI, el caballero prudente jamás estará más bronceado que la dama. Pero esta propuesta es tan fácil de llevar adelante que no necesitas mayor esfuerzo ni explicación.

7. Abrigo

Si la dama tiene frío, el caballero ofrecerá su prenda de abrigo. Si la prenda de abrigo del caballero no es de la talla ni de la calidad requerida para la dama, igualmente el caballero se desprenderá de ella para llevarla al hombro o en el brazo. Eso se puede llamar, burdamente, solidaridad; con más precisión: empatía; con exactitud: disciplina. Nunca un caballero estará más abrigado que una dama.
Recuerda: en los espacios cerrados, tu sonrisa será refrescante con el aire acondicionado a 27ºC en invierno o en verano. Mentalmente, puedes repetir el mantra: "El frío/calor es un estado de ánimo". O con un arranque físico: "El frío es quietud; el calor, movimiento".

8. Cine
Se acepta ver la película que ella desea, excepto si es la anual promoción de Woody Allen.

9. Redes sociales y móvil/celular
No se atiende a las redes sociales cuando se conversa con una dama, tampoco se responde a las llamadas telefónicas. Un caballero puede renunciar a la conexión en la Red.

10. Flores y chocolates; pañuelos 
Sólo del tiempo: chocolates y flores.
De papel, los pañuelos (en plural). No guardes en el bolsillo mocos y escupitajos pegados en un pañuelo de hilo, por más primorosamente que lo dobles. El pañuelo (en singular) de hilo es para prestar a la dama si hay sudor o sangre, a sabiendas de que es un préstamo de por vida. El caballero da al pañuelo de hilo la condición de "desechable" no porque prescinda de él, sino porque no tiene parangón con una gota de sudor o sangre de la dama.

11. La condición de la dama marca la condición y las posibilidades del caballero
Mrozek se refería así en el relato "El socio"a la relación entre el alma en venta y el diablo comprador.

"Decidí vender mi alma al diablo. El alma es lo más valioso que tiene el hombre, de modo que esperaba hacer un negocio colosal.
El diablo que se presentó a la cita me decepcionó. Las pezuñas de plástico, la cola arrancada y atada con una cuerda, el pellejo descolorido y como roído por las polillas, los cuernos pequeñitos, poco desarrollados. ¿Cuánto podía dar un desgraciado así por mi inapreciable alma?
-¿Seguro que es usted el diablo? -pregunté.
- Sí, ¿por que lo duda?
- Me esperaba al Príncipe de las Tinieblas y usted es, no sé, algo así como una chapuza.
- A tal alma tal diablo -contestó-. Vayamos al negocio."

Mutatis mutandis: A tal dama, tal caballero.

P.D.: Entroncará, apostura, libérrima, impertérrito, burdamente, primorosamente, parangón... mutatis mutandis.






3 comentarios:

Anónimo dijo...

Para propuesta del 2013 una que se puede cumplir:
dejaré de ir al gimnasio y me pondré a fumar.
Imanol.
p.d. la moderación de comentarios cada día la ponen más difícil, no adivino casí las letras...

Natilla dijo...

Estimado Eresfea: espero q estés muy bien, intentaré seguir (o mejor aún, hacer seguir) alguna de las caballerosidades que proponés.
Qué bueno que seguís escribiendo. Tenes un mail para contactarte?

Un abrazo
Natilla

Anónimo dijo...

Es muy claro que Usted no es un caballero...