jueves, julio 18, 2013

Peña Otal o Arañonera (2.701)

Peña Otal y, a la derecha, Tendenera nevada, desde el collado de Mondarruego.
El montañero es, en general, un creyente que lee los mapas como las sagradas escrituras, las sagradas escrituras cartográficas, una fuente de fe: donde está dibujado un camino, tiene que haber un camino; el montañero ve el dibujito de una línea punteada como senda y cree en lo que aún no ve, el camino que realmente se dibuja sobre el terreno. Esta fe se cuestiona ante el descubrimiento de un error. Lo más tranquilizador es aceptar que los equivocados somos nosotros, malos lectores de las sagradas escrituras cartográficas (¡cómo se va a equivocar el mapa?) o que se manejan mapas apócrifos. No criticaré editoriales de mapas mediocres y alabaré los buenos, como los de Editorial Alpina. Pero algunos detalles se levantan como peñas y cuestionan la confianza. En la edición Alpina 3000 de Monte Perdido (et. al.) se dibuja con una línea punteada imposible de distinguir  entre "senda" o "rastro de senda, ascensión".
La realidad: la vía de ascenso a la Peña Otal o Arañonera al principio es senda, luego rastro de senda y, al final, ascensión con méritos para la calificación con un número romano y rojo (II). Subí el 3 de julio medio avisado por Ester, del refugio de Bujaruelo: "Merece la pena subir hasta el collado del Pico Rojo sólo por la vista. Luego la cima es de roca descompuesta..., tú verás...".
Cerca del Puente de los Abetos, un poste de alta tensión cruza la pista de Bujaruelo (hay una señal de peligro de incendios) y los hitos marcan desde una pequeña pradera la primera parte boscosa e inverosímil. Apenas hay zigzags, se suben sin perdón unos 300 m de desnivel. Sufrí el calor y, sobre todo, la humedad. Agradecí la sombra de las hayas y los pinos, y haber dejado el mochilón en San Nicolás de Bujaruelo. Se salva el arroyo del Turbón, ya sin árboles, y un poco más arriba se puede uno asomar a la sima de la Grallera del Turbón. Allí  sentí la corriente de aire frío y reparador, las pareces de la sima estaban cubiertas de nieve. Me arrimé hacia la ladera del pico Turbón para subir, hay varias opciones por el barranco calizo. Llegué al cuello de Otal (2.351) y enfrenté el final de la ascensión. Encontré hitos por el nordeste y tres chimeneas sucesivas: la primera, facilísima; la segunda, fácil; la tercera casi dibuja desde la lejanía (la vería al día siguiente) un corte en la cima y tenía su intríngulis con la lengua de nieve blanda que evité.
La cima tiene dos hitos y vistas preciosas. Las nubes se levantaban a mi alrededor. Allí almorcé un bocadillo de chorizo de Salamanca y me prometí volver sólo ante la insistencia de algún pejiguera con poca fe.

P.D.: Existe la posibilidad de bajar desde el cuello de Otal al valle homónimo por una senda que se dibuja en el mapa, pero bajé por donde había subido.

P.D.2: ANGULO, MIGUEL, Pirineos II, de Somport a Vignemale (Vías normales y escaladas fáciles), ELKAR, Donostia/Baiona, 1994: "Otal (2.709) desde Santa Helena: Excursión Difícil, Escalada PD inf. exp., desniv. 1450 m, 10h IV.
Magnífica ascensión "directísima" de esta punta calcárea de temible aspecto, desde el campamento de Santa Helena. El itinerario, uno de los más bellos del macizo, remonta los 1450 m de desnivel prácticamente en línea recta hasta la cima. La escalada terminal es menos difícil de lo que parece (algunos pasos de II), pero el paso no es por ello menos impresionante, a causa de la inclinación de la pendiente y de la austeridad del terreno que hay que atravesar. Para montañeros experimentados y bien equipados (cuerda auxiliar)."

2 comentarios:

Iñaki Munain dijo...

Grande. La mención a Angulo y su Biblia sube el nivel de la entrada. Echo en falta, empero, alusiones a "derrubios inestables" que sin duda formaban parte del menú en el Otal. Y lo de "Arañonera" lo tomo por aquello del pertinaz instinto recolector que Ud. tanto cultiva.
SS (Sudorosos Saludos),
I.

eresfea dijo...

Iñaki, sí, ¡derrubios, derrubios!, y brechas. Y en cuanto a lo de Arañonera..., sólo puedo cantar: ¡Pacharán más de mil años, muchos maaaaaás...!