
Viajo demasiado en autobús. Y controlo cierto recorrido hasta el punto de que voy leyendo y levanto la cabeza para mirar por la ventanilla en el momento preciso. ¿Preciso para qué? Para avistar una de las tres águilas ratoneras que puedo encontrar en los 89 kilómetros que separan San Sebastián de Pamplona.
Es una mirada educada. Sé dónde tienen sus posaderos.
Haya, poste de la luz, poste de alambrada.
Y pienso cuando las veo: Buteo buteo.
Esto ya es propio de esdrújulos, pero me gustan los latinajos para los animales cuando se repiten. Por ejemplo: Vulpes vulpes (zorro), Bufo bufo (sapo), Pica pica (urraca)...







"Éste es un pequeño paso para el hombre, pero..."
