viernes, julio 20, 2007

El último DFW

Al estadounidense David Foster Wallace (Ithaca, Nueva York, 1962) –desde ahora DFW- siempre le sobran palabras: en su mejor cuento “Encarnación de una generación quemada”, en su propósito de novelón final La broma infinita y en sus textos a mitad de camino entre el ensayo y el reportaje, como en Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer.
Con Hablemos de langostas no ha cambiado, y es terrible que el lector descubra su vocación de editor para retirar palabras de sobra a medida que lee, y es más terrible aún cuando empiezan a descubrirse los mecanismos de escritura de DFW entre descripciones que le sirven para hacer palanca en sus pensamientos y abrumadoras notas al pie de página. Me referiré sólo a tres de los diez textos que integran este Hablemos de langostas de 423 páginas que ha editado Mondadori en mayo.

1. “Gran hijo rojo” abre el libro y supongo que DFW (o su amigos que aparecen citados en los agradecimientos) saben el porqué. La cuestión es el cine porno actual en EEUU. Y ahí duele. Todo lo que tiene que contar a propósito de la pornografía está a la altura de la abundancia descriptiva del autor y las declaraciones de los personajes-personas impactan por sí solas.
(Hay un momento, en una nota al pie de página, en el que DFW se acerca a algo sublime, pero pronto lo agota con más descripciones efectistas, con anecdotario, con sus reflexiones en gravedad cero. Aquí dejo el acercamiento:
“A veces, y nunca sabes cuándo, es lo que tiene… a veces de golpe se revelan a sí mismas”, fue la explicación del detective. “Su… cómo se llama eso… humanidad.” Resultaba que al detective de la policía de Los Ángeles las películas para adultos le resultaban conmovedoras, de hecho mucho más que la mayoría de las películas convencionales de Hollywood, en las cuales los actores –a veces actores con mucho talento- se dedican a fingir una humanidad genuina, es decir: “en las películas normales, todo es intencionado. Supongo que lo que me gusta del porno es que ahí pasa de forma accidental”).
2. “Ciertamente el final de alguna cosa, o por lo menos eso es lo que a uno le da por pensar” es una crítica feroz de una novela reciente de Updike. La destroza, lo destroza.
3. “Hablemos de las langostas” tiene el runrún del título del libro. El mediocre reportaje que parecía dedicado a las langostas, por obra y gracia de la verbosidad esdrújula de DFW, se aleja del reporterismo y de las langostas.

12 comentarios:

mr. shy dijo...

Leer tu post ha sido trabajoso. No conozco a DFW, pero ya me da pereza encontrarme con uno de sus libros. ¿Viva la economía del lenguaje?

J. dijo...

Curioso lo que dice del porno. Hace un par de años, pensé en trabajar el tema en pintura. Hay algo de patetismo melancólico bajo la sordidez y el desequilibrio. Un nosequé descarnado y conmovedor. Ciertas inperfecciones.

Abandoné el tema. No sabía si el espectador iba a entenderlo.

mi-tacua-uy dijo...

Ok. Evitar DFW.
J: ¿"conmovedor"??????? Lo único que puede conmover es ver como el ser humano se degrada tanto. ¿Pintar la degradación humana? ¿Eso te puede servir de inspiración? No puedo creer lo que estoy leyendo, honestamente estoy en shock, no enojada, simplemente en shock.

J. dijo...

Quizá no me haya explicado bien, mi-tacua-uy. Aunque ya he dicho que no sabía si el espectador iba a entenderlo. Jamás pintaría una escena pornográfica. Pero si haría un retrato, por ejemplo, de una actriz porno. Me parecen vulnerables, como muñecas rotas.

Desde luego que la pornografía es degradante. Pero la primera palabra que me viene a la cabeza es soledad y luego patetismo y melancolía.

Hay otros problemas que envuelven el tema: el desequilibrio emocional, la falta de afecto, la enfermedad... pero ahí ya ni siquiera me atrevo a entrar.

Al Nonino dijo...

De acuerdo con J.
Eresfea, El hijo del acordeonista, de Bernardo Atxaga, ¿qué tal?
Abrazo.

eresfea dijo...

Bien, Al Nonino, bien. Aunque no fue bien tratada por parte de la crítica en España. Bernardo Atxaga siempre es bueno.

mi-tacua-uy dijo...

J: Es decir que sí te atreves a entrar en lo superficial, pero evitas lo escencial? ¿Es eso lo que quieres trasmitir cuando pintas algo?
Aclaración: creo que te entiendo. Pero una cosa es comprender y otra aceptar. Lo que está mal, mal está. ¿Vas a cambiar algo haciendo esa pintura? ¿te hará sentir mejor persona? ¿ayudarás a la modelo?
Te pido perdón por lo que puede parecer una agresión, pero es que este blog lo lee mucha gente, especialmente personas jóvenes que están formando o deformando su conciencia. Si no digo nada es como si me aliara a lo que dices y no puedo.

javi muñoz dijo...

Hay cosas que se denuncian mejor con la palabra, y está bien que distingamos el bien y el mal. La pornografía es reprobable. Se podría escribir mucho sobre todos los desórdenes ocultos tras ella y el tristísimo negocio de la carne con datos, estadística y testimonios.

Toulouse Lautrec no hacía apología de la prostitución. No creo que nadie al ver sus pinturas se viese tentado a visitar un club de alterne. En cambio, sí que reflejaba la humanidad de las prostitutas. Con su pincel las re-dignificaba, las llamaba por su nombre. Y esos cuadros conmueven.

mi-tacua-uy dijo...

Javi: te sigo entendiendo, pero me parece que no me explico bien. Ok, esos cuadros te conmueven, pero, ¿hacen algo más? ¿has hecho algo al respecto? ¿conoces a alguien que haya hecho algo al respecto sólo porque vio esos cuadros? No son necesarios cuadros, incluso las palabras están a veces de más, cualquiera que tenga los pies en la tierra sabe sobre el tema, se necesita gente que se involucre en el tema no como mero espectador sino como alguien que quiera cambiar esa situación. Cambíar leyes, dar verdaderas ayudas a esas mujeres, oportunidades para mejorar y salir de algo que es muy difícil salir.
Te diría un montón de cosas más, pero no quiero que esto se convierta en un ping-pong. Lo último que te diré es que no te estoy atacando, menos a la pintura que es un arte maravilloso. Es el tema el que está en discusión y es lamentable que este intercambio de opiniones que debería darse entre amigos y en un ámbito privado sea público, pero la pelota está en la cancha y quiero terminar este partido.
Eresfea: ¿existe la posibilidad de que borres este post? ¿o de que suprimas mis comentarios y los de Javi (si él está de acuerdo, obvio)?

J. dijo...

mi-tacua-uy.

De verdad, no estoy discutiendo, ni me siento molesto. Todo lo contrario. Tampoco quiero que puedas sentirte violenta, o herir tu sensibilidad porque entiendo que el tema es complicado. Al respecto, zanjo diciendo que la pornografía es denigrante y un asunto turbio y tristísimo. Ojalá no existiese. Ojalá no existiese el mal en el mundo.

La pintura, por desgracia, es un arte minoritario, elitista, por desgracia. Toulouse Lautrec era un hombre desgraciado, enano por accidente, escasamente agraciado de rostro, alcohólico y triste. ¿Qué podía hacer él? Él malsobrevivía y pintaba y, sin embargo, era capaz de ver lo que otros personajes que acudían al Mouline Rouge jamas verían en aquellas prostitutas: Seres humanos con nombre y una historia.

mi-tacua-uy, nosotros somos privilegiados porque podemos discernir entre el bien y el mal.

Otros muchos, sin embargo, no.

Cada uno tiene una misión y una responsabilidad, en su trabajo -que es, además el espacio donde, por suerte o desgracia, mas tiempo pasamos. Ahí está su campo de batalla.


Si no me he explicado y lo que te he dicho sigue sin convencerte, no tengo ningún inconveniente en que eresfea elimine los comentarios.

besos,

J.

eresfea dijo...

Aquí no hay nada soez que suprimir. Y tengo una confianza enorme en el buen criterio de los lectores de vuestros comentarios.

mi-tacua-uy dijo...

¡Gracias J!