viernes, diciembre 14, 2007

Aquella fe en los mapas


El mapa de Aralar de Miguel Angulo, publicado por Sua, pinta una senda para ascender desde Intza (313) hasta el collado de Arruta (1.225), acceso directo a la cima de Kurutzeaga (1.310). Sólo me faltaba esa ascensión posible en el barranco de las Malloas. Así que ayer, jueves, busqué cuesta arriba esa senda que otros mapas no marcaban.
Afortunadamente, subí solo. Tardé dos horas y media en alcanzar el collado, sudé a pesar de la temperatura bajo cero. Ahora me imagino a Angulo dibujando/inventando un camino pintando esa línea de rayitas por la derecha del arroyo Azentzio. (Legartza en otros mapas). Hoy no hago rimas fáciles con su apellido (ayer tampoco). Es facilón criticar el todo por la parte...
Menos mal que busqué cuesta arriba, si llego a buscar bajando... (Como dice mi amiga Lucía, pabernosmatau). Soy un iluso: aunque no me creo ni la mitad de lo que dicen los diarios, todavía padezco esa fe infantil en los lectura de los mapas, hasta la última curva de nivel. Sí, cuando era pequeño y miraba mapas antiguos, imaginaba que los monstruos marinos vivirían más o menos allí donde el cartógrafo los había dibujado. Prefería mirar un mapa que leer cualquier cuento de Andersen.

La parte alta de Aralar era un placer para caminar, la nieve helada se quebraba ligeramente bajo los pies.

10 comentarios:

Ander Izagirre dijo...

¡La atracción de los mapas! Un misterio. La realidad recogida y plegada en un papelico, para llevarla en un bolsillo.

Me paso horas muertas mirando mapas y atlas. Me encienden las ganas de pisar esos topónimos y esas curvas de nivel, de recorrer los valles, de subir las montañas... Y de confirmar de primera mano si donde pone "Vladivostok" existe una ciudad helada, por ejemplo. Cal cartógrafo: de la realidad a los mapas. El viajero: de los mapas a la realidad. Dos tareas apasionantes.

Por cierto, gracias por el mapa de Jaizkibel de Goikoetxea. Trece años después, no hay manera de encajar las rayitas del mapa con los senderos de la montaña, pero las curvas de nivel y la silueta de la costa no se han movido. Me ha ayudado mucho.

Coppelia dijo...

Siempre pensé que lo de los mapas es un don, o se tiene o no se tiene. Yo no lo tengo, pero cuando alguien me los lee me encanta la sensación de que los lugares se vuelven abarcables.

pelopatrás dijo...

Ji

IMANOL dijo...

Luis Peña Santiago,difunto, era otro genio en la descripción de rutas invisibles. Menos mal, como dice Ander, que las curvas de nivel no se borran tan facilmente

J. dijo...

No querrás decir que ya no viven ahí los monstruos...

pUbLiFrEaK dijo...

Hablando de mounstros, hace unos días fui a ver Beowolf. Ni fu ni fa. Demasiada computadora para una película.

Salú!

eresfea dijo...

Imanol, recuerdo algunas andanzas en Urbasa y Santiago de Lóquiz tras los pasos escritos por el buen Peña Santiago. En fin, para qué extendernos...
Haberlos haylos, J.
Publifreak, me encanta la valoración crítica del "ni fu ni fa".

EL PRESO CRÁTICO dijo...

Sólo quiero decir que hasta el día de hoy estoy convencido de que los monstruos marinos están justo donde indican los mapas. Qué miedo.

PD: Hay un temón, de Los Fatales, si mal no recuerdo, que se llama Ni fu ni fa. ¡No deben dejar de perdérselo!

mi-tacua-uy dijo...

Me entra la curiosidad, ¿hay algún mapa con alguna ascención made in by eresfea?
Y me siguen dando envidia estas andanzas tuyas.

El portavoz francés dijo...

Ten fe en Dios y no a los mapas. Aunque ahora que lo pienso, Dios es experto en mapas. Eresfea, eres muy fea.