lunes, febrero 18, 2008

No es país para viejos

El sábado volví al cine. Fue No Country for Old Men, la última de los hermanísimos Coen, traducida en España como No es país para viejos (en Uruguay alguien tuvo la escurrencia de titular: Sin lugar para los débiles (?).
Disfruté. Y esta entrada será oscura, aviso.
Cormac McCarthy (mi permanente favorito al Nobel, de Literatura) estaba ahí, nada que ver con la irritante traición perpretada por Pecruz, Matt Damon y Cía en Todos los caballos bellos.
Vi ese paisaje de vaqueros desnortados en un presente incierto, donde las cosas perdieron su solidez, donde el egoísmo se impuso. Leed el argumento en otros blogs o en páginas de cine. Yo sólo me referiré a la definición de los tres personajes principales.
Llewelyn Moss (Josh Brolin), el que parece personaje principal, un joven veterano de Vietnam, cazador y presa que comete dos "errores":
1. Volver al lugar de un crimen para dar de beber a un moribundo sediento. Un error de viejo, de alguien aferrado a un viejo principio: dar de beber al sediento.
2. Detenerse a conversar con una mujer que disfruta de cerveza y piscina. Otro error de un hombre de otro tiempo.
Y los personajes con valores de otro tiempo sólo tienen dos opciones: morir o hacerse a un lado.
Como personaje dentro de una trama, Llewelyn Moss me pareció perfecto.
Javier Bardem, el asesino Anton Chighur, tiene un personaje provechoso para llenar la saca de premios: lo del peinado (Vicky el Vikingo) y el arma de aire resulta muy efectista, y lo acepto... pero al servicio del gran Tommy Lee Jones, el sheriff Ed Tom Bell.
Me inclino ante el final de la película, porque, como bien observaba mi amigo Simón, el título correcto es No es país para viejos, no el invento Sin lugar para los débiles. Y Ed Tom Bell se hace a un lado. Eso no parece un final en una película, ¡aunque puede que sea tan frecuente en la vida...!

10 comentarios:

J. dijo...

Me estoy leyendo el libro. No quiero que se acabe.

mòmo dijo...

Yo quiero empezarlo ya.

Merelo dijo...

¿Estamos hablando de En la frontera?

eresfea dijo...

¡Ah, En la frontera...! No, no, hablamos de No es país para viejos, en la editorial Debate.

Ander Izagirre dijo...

La mejor película que he visto en mucho tiempo.

Hace poco leí En la frontera, la semana pasada terminé La carretera. ¿A por cuál voy ahora?

eresfea dijo...

Ander, Ciudades de la llanura, que cierra la trilogía de la frontera.

J. dijo...

Ahora, la obra de McCarthy la edita Mondadori.

pUbLiFrEaK dijo...

Y cuándo vamos al cine?

Salú!

ramiro dijo...

NAVEGANDO HACIA BIZANCIO
W B Yeats

I
Aquel no es un país para hombres viejos.
Los jóvenes
Tomados del brazo, las aves en los árboles
- Las generaciones que mueren - cantando,
Las cascadas de salmón, los mares repletos de atún,
Peces, animales, aves, encomian todo el verano
Todo aquello que se produce, nace, y muere.
Atrapado en esa música sensual todo ignora
Monumentos de intelecto que no envejece.

II
Un hombre viejo no es más que una cosa miserable,
Un abrigo andrajoso sobre un bastón, a menos
Que el alma aplauda y cante, y cante más fuerte
Por cada arruga en su traje mortal.
Ni hay otra escuela de canto que el estudio
De monumentos de magnificencia única;
Y por eso he navegado los mares y he venido
A la santa ciudad de Bizancio.

III
Oh sabios que estais en el fuego sagrado de Dios
Y en el dorado mosaico de un muro,
Venid del fuego sacro, girad hasta mí,
Y sed los maestros de canto de mi alma.
Consumid mi corazón; enfermo de deseo
Y atado a un animal agonizante
No sabe ya lo que es; y llevadme
A la ilusión de la eternidad.

IV

Una vez fuera de la naturaleza, no he de tomar
Mi forma de ninguna cosa natural,
Sino una forma como la que los herreros griegos hacen
De oro repujado y esmalte dorado
Para mantener despierto a un somnoliento Emperador;
O ponen en una rama dorada para que cante
A los señores y las damas de Bizancio
Sobre lo pasado, lo presente, o lo por venir.

Nahum dijo...

Para mí, una de las mejores películas del año. Y de veras que es una pena no poder disfrutar aquí de la V.O. (supongo que sí en Uruguay).

Y ese aliento moral siempre presente en McCarthy...

Yo estoy con Meridiano de Sangre, Ander. ¡Brutal! (en todos los sentidos de la palabra).