lunes, septiembre 29, 2008

Operación cariño

Me cae bien la Reina Sofía.
Oí en la radio: "En una verdadera operación cariño, el encuentro entre la Reina y los burros fue algo mágico". Y no puedo seguir con la literalidad de las comillas en el resto del mensaje, que más o menos decía así: Mandela, un burro medio sordo que recuperó el oído escuchando la música de La respuesta está en el viento, de Dylan, pero interpretada por Stevie Wonder, le rascó la espalda.

Yo lo vi en televisión: hubo besos y arrumacos reales.
La foto está tomada de hola.com

9 comentarios:

Sergio dijo...

Pero, ¿por qué pones me haces ir a leer la noticia original?

¿Qué mal te he hecho yo?

¿Por qué no me di cuenta antes de que estaba en hola.com, sección Realeza?

Sergio dijo...

Bueno, tras la ironía de mi comentario anterior, comentar que HOLA es una de las revistas que recomendamos hojear a los alumnos del curso de fotografía para que aprendan lo que es una buena foto.

Al César lo que es del César.

J. dijo...

Jo, ues el titular tampoco está nada mal:

'MANDELA', EL BURRO QUE LA REINA QUIERE 'PRESENTAR' A SUS NIETOS

(Mandela, el burro blanco. Tiene huevos)

Sergio dijo...

Rectificación:

¿Porqué pones EL LINK Y me haces ir a leer la noticia original?

(se me había cortado la respuesta)

Bloody dijo...

Eso necesita el mundo. Si todos fueran como Sofía...

Hipolipo dijo...

¡Qué campechana que es la reina!

eresfea dijo...

¿Y qué os parecen las españolísimas cinchas de Mandela?

Caravinagre dijo...

Gracias, Eresfea. Me has recordado una palabra que usa amenudo mi aita. Él llama cinchas a todo tipo de correas, especialmente las que sujetan las diferentes partes de una mochila de montaña. Ya sabes, son parecidas esas cinchas que lleva Mandela, se ajustan y aflojan de la misma manera. Gracias por recordarme esa palabra y a mi padre.

Respecto a la noticia... buf, me quedo con el titular yo también.

Ander Izagirre dijo...

Me quedo con el grito del borracho de la calle Matía, medio noqueado sobre la barra, con fuerzas suficientes para levantar el brazo y gritar: "¡Juan Carlos y Sofía, venid por aquí un día!".