Michel pasará a la historia por ese momento del área con Valderrama. Sólo le faltó decir: “Valderrama, diga 33”, al tiempo que sopesaba el hecho diferencial valderramaniano. En EEUU se lo hubieran llevado esposado. En España no le sacaron ni la tarjeta amarilla, porque aquí, dentro o fuera del campo de fútbol, de una manera o de otra, tocar los güevos al vecino es deporte nacional.
Y además, eso hay que reconocerlo, tiene gracia del joío Michel.
Michel protagonizó el ataque de melomerezquismo “par excellence” en partido de la selección española contra Corea (del Sur) en el mundial de Italia 90. Michel , que marcó tres goles, se sacó la camiseta roja y corrió hacia la grada para cantar gol. Vestido aún con la camiseta interior de tirantes, gritaba enardecido:
“¡Me lo merezco!”.
(Cuatro años después se lesionó en un partido contra la Real Sociedad y todo fue cuesta abajo en la rodada...)
Más casos de melomerezquismo
En la carrera ciclista de Bahamontes figura el Tour de 1959 y un récord de montaña, y por eso lo respetamos. Pero, cuando habla, se endiosa hasta las alturas de la canción del Colacao, y parece que ganó siete (Tours), y que planea volver a la carretera para dar un repasito a esta pandilla de amanerados ciclistas contemporáneos.
Ronaldo , aquel muchacho con hambre de fútbol en el Barça, desmayado en el mundial que ganó Francia, y que, quién sabe si para evitar los desfallecimientos, entró desde entonces con más furia a los bocadillos que al área rival. Él abandera una generación de futbolistas brasileños que tiene dificultades con el idioma español y llaman “cariño” al “dinero”. Ronaldo buscó y no encontró cariño en el Barça, en el Inter de Milan, en el Real Madrid… No sé por qué, pero su figura fondona me trae a la cabeza aquella sentencia de Coco Chanel: un hombre nunca es lo suficientemente rico, ni una mujer lo suficientemente flaca.
Ahora a Almudena Cid (a 39 gramos de la perfecta flacura preconizada por Chanel) se le perdonan (aún) excesos de protagonismo televisivo porque es una gimnasta con una carrera increíble. Pero convengamos que lo que hizo Televisión Española con ella en estas Olimpiadas fue deplorable, con el regustillo lacrimógeno de la escuela Nieves Herrero, ¡Llorad, llorad, malditos! Ahora sale en las revistas con posturitas de mujer fatal, y en televisión como invitada en concursos “culturales” y magazines, y como profesora de ¿estiramientos? en un concurso de promesas circenses
Atentos, al amateurismo deportivo le va a dar por besar las colchonetas después de hacer abdominales.
jueves, octubre 02, 2008
Fiesta del Partido
El Partido Nacionalista Vasco (PNV) celebra sus fiestas en domingo. El día de la Patria Vasca (Aberri Eguna) coincide con el plenilunio del domingo de Resurrección. El 31º Día del Partido, el Alderdi Eguna, fue el domingo pasado, en las campas de Foronda, cerca de Vitoria, Álava.(El domingo ya me restregaba las manos con el programa de actos. Dejo los comentarios a los demás).
10,00: Bienvenida.
10,30: Misa (delante de la tribuna de oradores).
11,15: Desfile de autoridades y organizaciones municipales.
12,00: Izada de la ikurriña. Acto político en el que intervendrán el lehendakari Juan José Ibarretxe y el presidente del PNV, Iñigo Urkulu.
13,15: Exhibición de herri kirolak.
Carpas: De 10,30 a 15,00 y de 16,00 a 18,00, “Esaidazu euskeraz”. De 10 a 14,30 y de 15,30 a 17,30, “Txikitxoko”. Y de 16,30 a 18,30, disko festa.
El lunes leí con delectación la crónica de Arantxa Aldaz en El Diario Vasco. Los optimistas hablaron de 100.000 presentes, la periodista recurrió al tópico sol “de justicia”, supe de un puesto de ropa peneuvista (la “Sabin denda”) y del casi proceso de beatificación en vida de Ibarretxe. Pero lo mejor fue leer lo de la retransmisión (fuera de programa, eso sí) del partido Athletic Getafe, con victoria del Getafe (ésos de Madrí): 0 – 1.
P.D.: En la imagen, Sabino Arana. La fotografía es de los tiempos en que inventó la ikurriña.
martes, septiembre 30, 2008
Buzones y champiñones

El domingo, Christine, Ángel y yo recogimos champiñones por encima de la cota 1.350 (¡el maravilloso mundo de la hipsometría!) en las Malloas de Aralar, en Aldaón. Por allí se refugian las nubes algunos días de sol. Las ovejas también buscan esas cotas porque la hierba está más verde, más fresca.
Me ilusionó ver restaurados y repintados los buzones de Beoáin y Aldaón, así que las fotos van dedicadas a la clásica comparación antes/después en Aldaón.
lunes, septiembre 29, 2008
Operación cariño
Me cae bien la Reina Sofía.Oí en la radio: "En una verdadera operación cariño, el encuentro entre la Reina y los burros fue algo mágico". Y no puedo seguir con la literalidad de las comillas en el resto del mensaje, que más o menos decía así: Mandela, un burro medio sordo que recuperó el oído escuchando la música de La respuesta está en el viento, de Dylan, pero interpretada por Stevie Wonder, le rascó la espalda.
Yo lo vi en televisión: hubo besos y arrumacos reales.
La foto está tomada de hola.com
El tiempo de los cortes
¿Quién ganó el premio Nobel de literatura del año 2006? ¿Y en el 2007? No necesito la respuesta. Ya sé que éstas son preguntas complicadas, que debo contenerme, que no debo molestar. Pero me parece que las respuestas no se saben o se dejan de saber porque sean cuestiones para eruditos o tarados, no.
No se sabe responder porque no disfrutamos los “cortes”.
Contaba Franzen, allá en 1996, en “Para qué molestarse”, un ensayo luminoso de Cómo estar solo:
“en un reciente estudio publicado en USA Today sobre veinticuatro horas de la vida de la cultura norteamericana, había veintiuna referencias a la televisión, ocho a películas, siete a música popular, cuatro a radio y sólo una a narrativa (Los puentes de Madison). O que revistas como The Saturday Review, que en la época del apogeo de Joseph Heller reseñaba montones de novelas, ha desaparecido totalmente. O que el Times Book Review actualmente sólo publica dos reseñas completas sobre ficción a la semana (hace cincuenta años, la proporción de narrativa-no ficción era de uno a uno).”
Aceptemos que hoy, doce años después y más allá de Estados Unidos, nuestra vida “cultural” está dominada por la televisión. Y si no salió el premio Nobel en televisión, si no era guapo, si no hizo un chiste, si no viaja todos los años a pasar unos días con Castro en Cuba, si no se resbaló en la ceremonia y se rompió la cadera, si no se embarcó en la defensa de las focas del Ártico, si no fue a leer algo a un concierto de Bono, si no… Entonces no tendrá los segundos del corte de televisión, y si no tienes los segundos del corte adecuado, ¿de qué vale un premio Nobel en el mundo donde el rasero cultural queda nivelado con la precisión del dólar o, al cambio vigente, del euro.
Es la cultura del corte, un ejemplo “real”: “¿Por qué no te callas?”. No necesito atribuir la cita. ¿Quién podría decirme dónde se dijo esa frase, en qué contexto o qué discutían los jefes de Estado en aquel lugar?
Leía ayer en el periódico (“Obama empata en el feudo de McCain”, El Diario Vasco) el relato del debate Obama McCain. Sonreí cuando se enfrentaba el viejo rotulador de McCain con el proyecto de google de Obama para señalar los gastos frívolos de los congresistas en tiempos de crisis económica. Pero lo mejor llegó al final, en un parrafín de cierre que agradezco de corazón a la enviada especial Mercedes Gallego:
“Pero no será el grueso de este debate el que se quede en la mente de los votantes, sino los cortes de 30 segundos que repitan las televisiones en los próximos días”.
Cuántos estadounidenses decidirán su voto por esta frase: “Yo le miré a los ojos [a Putin]y leí tres letras: KGB”.
¿Cuántos minutos concedía el arcaico Warhol al derecho de fama? Es el imperio de la nueva narrativa: la del relato breve, la del microcuento, la del mensaje por móvil/celular.
P.D.: Odio Los puentes de Madison (novela o película).
No se sabe responder porque no disfrutamos los “cortes”.
Contaba Franzen, allá en 1996, en “Para qué molestarse”, un ensayo luminoso de Cómo estar solo:
“en un reciente estudio publicado en USA Today sobre veinticuatro horas de la vida de la cultura norteamericana, había veintiuna referencias a la televisión, ocho a películas, siete a música popular, cuatro a radio y sólo una a narrativa (Los puentes de Madison). O que revistas como The Saturday Review, que en la época del apogeo de Joseph Heller reseñaba montones de novelas, ha desaparecido totalmente. O que el Times Book Review actualmente sólo publica dos reseñas completas sobre ficción a la semana (hace cincuenta años, la proporción de narrativa-no ficción era de uno a uno).”
Aceptemos que hoy, doce años después y más allá de Estados Unidos, nuestra vida “cultural” está dominada por la televisión. Y si no salió el premio Nobel en televisión, si no era guapo, si no hizo un chiste, si no viaja todos los años a pasar unos días con Castro en Cuba, si no se resbaló en la ceremonia y se rompió la cadera, si no se embarcó en la defensa de las focas del Ártico, si no fue a leer algo a un concierto de Bono, si no… Entonces no tendrá los segundos del corte de televisión, y si no tienes los segundos del corte adecuado, ¿de qué vale un premio Nobel en el mundo donde el rasero cultural queda nivelado con la precisión del dólar o, al cambio vigente, del euro.
Es la cultura del corte, un ejemplo “real”: “¿Por qué no te callas?”. No necesito atribuir la cita. ¿Quién podría decirme dónde se dijo esa frase, en qué contexto o qué discutían los jefes de Estado en aquel lugar?
Leía ayer en el periódico (“Obama empata en el feudo de McCain”, El Diario Vasco) el relato del debate Obama McCain. Sonreí cuando se enfrentaba el viejo rotulador de McCain con el proyecto de google de Obama para señalar los gastos frívolos de los congresistas en tiempos de crisis económica. Pero lo mejor llegó al final, en un parrafín de cierre que agradezco de corazón a la enviada especial Mercedes Gallego:
“Pero no será el grueso de este debate el que se quede en la mente de los votantes, sino los cortes de 30 segundos que repitan las televisiones en los próximos días”.
Cuántos estadounidenses decidirán su voto por esta frase: “Yo le miré a los ojos [a Putin]y leí tres letras: KGB”.
¿Cuántos minutos concedía el arcaico Warhol al derecho de fama? Es el imperio de la nueva narrativa: la del relato breve, la del microcuento, la del mensaje por móvil/celular.
P.D.: Odio Los puentes de Madison (novela o película).
sábado, septiembre 27, 2008
La serena felicidad de algunos detalles

El miércoles 24, Antonio M. nos escribe por correo electrónico a varios amigos una cita cita:
"Vicente, ven mañana temprano porque haremos cosas muy bonitas"
Antonio Gaudí
Ayer, viernes 26. Mientras tanta gente trabaja, doy por inaugurada la Temporada Micológica Otoño 2008. Mi punto de partida es ese cementerio pequeño y moderno de Latasa-Urritza, en el que aguantó mi pintada favorita durante años: “LLOROS KAMPORA”. Camino solo por un hayedo en dirección a Baráibar (donde espero tomar un café dentro de cuatro horas).
El suelo del bosque está demasiado seco, pero empieza la recolección con unas galampernas (Lepiota procera). Les hago una fotografía y me acuerdo de Peter. Me acuerdo de la foto de Peter del colegio que colgó en el blog. Y se encadenan las palabras: la-serena-felicidad-de-algunos-detalles. Me acuerdo de Hannane. Y las palabras siguen encadenadas.
Tomo el café, y pincho de chorizo a la sidra, en el Ostatu de Baráibar y me vuelvo a encontrar con un montañero de Gaintza, experto de las Malloas. Sí, somos vascos, así que en este tercer encuentro decido ir más allá de una indicación geográfico-montañera o un ¡epa! con levantadita de barbilla. Los dos sabemos de los encuentros pasados, pero nos cuesta un poco reconocer que nos conocemos. Estamos solos en el bar, así que…
-Hablamos por primera vez hace tres años en el collado de Elkomuts. Tú ibas con tu perra –digo yo.
-Sí, tú ibas con más gente –dice él.
El segundo encuentro fue ese mismo año, después de una buena travesía por Aralar, en el “bar de la gasolinera de Atallo”.
-Tú me explicaste lo de Almizti –le digo yo.
-Sí.
-Desde entonces he subido cuatro veces por ahí al Oakorri. Una con nieve.
Me cuenta la historia de un accidente con avalancha y muertos en aquella zona hace unos años.
Cuando nos volvamos a encontrar, recuperaremos estas conversaciones y añadiremos alguna otra: la de los hongos, la de las becadas…
Lo más importante es que esta vez nos presentamos.
(Ander, le hablé de ti y le pedí su teléfono para pasártelo. Creo que de esa manera me adelanté seis o siete encuentros -unos nueve años- en el proceso de conocimiento vasco. Estoy desbocado).
miércoles, septiembre 24, 2008
Toubkaliana
CLIC. Imanol posa poco después de la aldea y morabito de Chamharouch, en un manantial hábilmente explotado por un vendedor. El refresco cuesta 10 dinares. Tambien tiene minerales, fósiles y otras gangas: "Solo ver, sólo ver; no comprar".
CLIC. Paisaje cercano a la cima, una mirada al penúltimo tramo de ascensión. En ese camino polvoriento derraparemos de bajada.

CLIC. Eresfea sonríe moderadamente al pajarito (Imanol) en la cumbre.
La ascensión veraniega al Toubkal suele ocupar dos días. Imanol y yo dedicamos el lunes 15 de septiembre al acercamiento, primero a Imlil (1.740) y, desde allí, en cuatro horas al desorganizado refugio de Neltner(3.200) -que rebautizaré como la Casa de Tócame Roque-. El martes 16, temprano, la ascensión corta (dos horas y cuarto) hasta la cima. Aliñada, eso sí, con un error de partida que nos hizo sudar la gota gorda por la pedriza inestable.
Fiesta de fotografías en la babel montañera de la cumbre.
Luego viene lo más ingrato: una bajada larga. Hasta el refugio, con resbalones por la senda polvorienta en algunos tramos empinados; después, hasta Imlil. En total, un descenso que ronda las cinco horas.
Después del programa televisivo y montañero de Calleja con Zapatero , recomiendo al presidente de España/Estado español la cima del Toubkal (4.167). Es una fiesta de la alianza de civilizaciones: los montañeros (polacos, británicos, franceses, españoles, lituanos…) y los guías marroquíes, que han conseguido engañar a alguien para guiarle en una ascensión que no precisa guía, con cara de qué-dátiles-hago-yo-aquí-arriba.
P.D.: Donde escribo "dátiles" debería aparecer otra palabra, pero resulta que ya he tenido problemas con mi blog, porque, al parecer, es de dudosa reputación y conoce acusaciones de pronogáfrico. De nuevo recurro a eludir las palabras clave…
lunes, septiembre 22, 2008
Lluvia en el desierto
La noche del 18 de septiembre llovió en el desierto. Por eso Imanol y yo dejamos (tras una vasca resistencia) la terraza de la kasba y bajamos a dormir al patio cubierto. El día siguiente, a las seis de la mañana, caminábamos por las dunas de Erg Chebí. Vi una gran araña blanca. Pensé en que magia de las dunas del desierto es cuestión de luz y de cambio constante: movimiento y quietud; como un fuego, como el rompiente de las olas... Me acordé de muchos amigos, pero especialmente de uno.
Después de la marcha por la arena, desayunamos opíparamente mientras Hannane, Ahmed y Yusuf -nuestros bereberes de la kasba- cumplían con el ayuno del Ramadán.
P.D.: Clic sobre la imagen.
El día que murió DFW
David Foster Wallace (escritor estadounidense de relumbrón) apareció ahorcado el 12 de septiembre. Lo encontró su mujer. Murió el 11 S. Así que temo dar nombres de escritores estadounidenses, no sea que...
Tuve un amigo que en cuando leía a un escritor viejito, ¡zas!, necrológica al canto.
-Será una casualidad -le dije.
-Sí, pero van tres seguidos.
Aunque, pensándolo bien, voy a releer a García Márquez (sus últimas obras), a Vargas Llosa (últimas y penúltimas) y pondré una dedicación entusiasta con Coelho, obra completa of course.
Para mí, la muerte de DFW estará unida a una sensación de sencillez. Porque el 12, Imanol y yo desconectamos del mundo en un viaje a Marruecos. Un día estábamos en la cima del Toubkal (4.167), otro con el agua al cuello en la garganta de Sidi-Boubkar. (Vimos muchas ranas, y nos reímos pensando en un amigo, Ángel, que podía haber estado allí, buceando). Una noche de luna casi llena vimos el desierto bajo las nubes, y sapos en las dunas de arena de Merzouga: Erg Chebí.
Algunas cosas son sencillas.
La prosa de DFW era complicada.
D.E.P.
P.D.: En la fotografía, Imanol.
jueves, septiembre 11, 2008
Un devaneo de elecciones y cuentos estadounidenses
En buena parte de Europa y Sudamérica no quieren aceptar que en las elecciones estadounidenses no vota el mundo con opinión, sino los ciudadanos estadounidenses. Quizá por eso en los medios de comunicación de estos países nunca comprendieron las dos últimas elecciones presidenciales.
Creo, además, que tampoco se comprende quiénes son los estadounidenses, ésos que eligen a su presidente. NY, Los Ángeles, San Francisco y Hollywood forman una hamburguesa salteada con unos negros (perdón, afroamericanos) del Bronx y el puntito picante de las chicas en el Mardi Gras de Nueva Orleans (no cito revistas con chicas neumáticas para evitar la censura del blog), la cosa acre de unos chicanos cruzando la frontera sur, estabilizantes, conservadores, emulgentes y qué sé yo de esos hormonados gladiadores de la TV, de los saltimbanquis de la NBA, de los estresados de la Bolsa de NY. Y la indigestión de Guantánamo. O sea, la empanada de toda la vida que nos llega por el cine y por nuestros clarividentes medios de comunicación.
Yo, para no ser menos, también tengo una imagen parcial de EEUU. Además la cultivo. Mi ventaja, si cabe, es que mi imagen yanqui es rara. Tal vez por eso, y no por la suerte, gané ocho cenas gracias a las dos victorias de Bush hijo (dos cenas no me las pagaron, pero ésa es otra historia, Georges no tomemos represalias con los Marines, ¡por Dios!).
Pienso en EEUU con tres claves simplificadoras:
-“EEUU es un país de frontera” (con todo lo que eso significa en su historia y en la nuestra).
-La religión. “Jesús te quiere”. “Dios salve América”.
-La literatura presente.
Como las dos primeras ideas ya están bastante sobadas, explico la tercera, la más peregrina. Intento acercarme a la realidad estadounidense a través de la mirada de sus guionistas de cine y televisión (como todo pichichi), pero, además, tengo obsesión por sus cuentistas (realistas en el sentido más amplio del concepto Realidad).
Así aposté públicamente por B. Obama cuando era el rival negro de H. Clinton. Aunque estoy aburrido de leer en el ajedrez “juegan blancas y ganan”, la victoria de Obama en el ala demócrata era “narrativamente” clara. ¿Por qué? Ganaron los cuentistas contemporáneos. H. Clinton era una cuentista de la Granta 96. Y eso es vender el SXX a los progresistas.
Un detalle narrativo
En 2005 la editorial Siruela sacó una antología de cuentistas estadounidenses contemporáneos con el nada casual título de “Generación quemada”. Ahí estaban Budnitz, Eugenides, Foster Wallace, Eggers, Homes, Lethem, Moody, Safran Foer…: estadounidenses. En la primavera de 2007 apareció la revista Granta en español con el título Los mejores jóvenes novelistas estadounidenses. El modelo era el éxito de la revista con las hornadas de escritores británicos en 1983, 1993 y 2003. Granta se ha convertido en el mejor trampolín de los escritores británicos que están por venir. Ser un “grantado” es tener un pie en el éxito. No me extenderé mucho más en esto, sólo diré que en la selección de los estadounidenses Granta de 1996 asomaban: Canin, Eugenides, Franzen, Moore (Lorrie)… Los escritores de ayer. En la Granta 2007, los escritores de mañana, descubrí algo sorprendente: la literatura estadounidense, que tenía una conciencia de crisis espantosa (otro día hablaré de esto si alguien lo pide), encontraba un horizonte nuevo en “extranjeros”. Escribo el entrecomillado porque esa palabra se refiere a los padres de los escritores, o a la infancia o juventud en el extranjero de los escritores. Entre los 21 nombres seleccionados: Alarcón (origen peruano), Grushin (Rusia), Iweala (origen nigeriano), Lapcharoensap (criado en Bagkok), Yiyun Li (China), Sharma (India), Shteyngart (Rusia), Wray (doble nacionalidad: EEUU y Austria). Éste es el futuro narrativo de EEUU.
¿Obama o McCain?
Permitidme que siga especulando “narrativamente”.
McCain era un regalo como rival, representaba sólo al héroe que ya está en derrota (véase si no: No es país para viejos y En el valle de Elah). El héroe del que Chuck Norris y Silvester Stallone ya sacaron lo mejor (me ahorro los títulos de éxito en tu videoclub). ¿Fue el regreso del último Rambo parte de la precampaña de McCain? Quizá. Pero para eso ya estuvo Reagan. Vietnam fue una guerra del siglo XX, y terminó el ciclo de sus películas.
McCain (que puede ser un tipo estupendo) no es viejo, es peor que eso: representa el pasado. Y digo "peor” porque Estados Unidos, país de frontera, está atrapado en su pasado. Arriesgo un poco más mi discurso con otra teoría fácil de refutar. ¿Aceptaríais que el 11 S frenó la llegada del SXXI a EEUU? Yo creo que no asumieron el empuje del cambio de siglo. Ahí había una guerra, y sí, cuando hay guerra los estadounidenses están siempre con su comandante en jefe (ahí gané más cenas con Bush). ¿Pero aceptan hoy los estadounidenses que están en guerra o creen que eso ya no es una guerra, que tienen que salir de ahí? Y McCain es aceptar la guerra, el pasado. A cambio, Obama es futuro. Y eso destiñe cualquier consideración racial. Además (vuelvo a la narrativa): ¿No vimos ya a Morgan Freeman de presidente?
Futuro. Espero que no se haga el chiste con el color del futuro y el candidato. En cuanto Obama ofrezca algo más que futuro (el futuro es la promesa más fácil de cumplir), ganará las elecciones. ¿Qué puede ofrecer?
El ejemplo de Palin me parece claro. Reverdece la apuesta del carácter religioso y ofrece combate de una nueva frontera: una frontera de moral.
Obama tiene que encontrar una nueva frontera, la meta por la que puedan luchar e ilusionarse los estadounidenses, esos tipos que sabemos identificar con seguridad paseando por cualquier calle de nuestra ciudad. ¿O no? ¿Quién no es capaz de reconocer a un estadounidense paseando por su ciudad? Sí es ése que camina confiado y con sonrisa de idiota. Un idealista muy pragmático.
Espero que Obama me dé de cenar.
Creo, además, que tampoco se comprende quiénes son los estadounidenses, ésos que eligen a su presidente. NY, Los Ángeles, San Francisco y Hollywood forman una hamburguesa salteada con unos negros (perdón, afroamericanos) del Bronx y el puntito picante de las chicas en el Mardi Gras de Nueva Orleans (no cito revistas con chicas neumáticas para evitar la censura del blog), la cosa acre de unos chicanos cruzando la frontera sur, estabilizantes, conservadores, emulgentes y qué sé yo de esos hormonados gladiadores de la TV, de los saltimbanquis de la NBA, de los estresados de la Bolsa de NY. Y la indigestión de Guantánamo. O sea, la empanada de toda la vida que nos llega por el cine y por nuestros clarividentes medios de comunicación.
Yo, para no ser menos, también tengo una imagen parcial de EEUU. Además la cultivo. Mi ventaja, si cabe, es que mi imagen yanqui es rara. Tal vez por eso, y no por la suerte, gané ocho cenas gracias a las dos victorias de Bush hijo (dos cenas no me las pagaron, pero ésa es otra historia, Georges no tomemos represalias con los Marines, ¡por Dios!).
Pienso en EEUU con tres claves simplificadoras:
-“EEUU es un país de frontera” (con todo lo que eso significa en su historia y en la nuestra).
-La religión. “Jesús te quiere”. “Dios salve América”.
-La literatura presente.
Como las dos primeras ideas ya están bastante sobadas, explico la tercera, la más peregrina. Intento acercarme a la realidad estadounidense a través de la mirada de sus guionistas de cine y televisión (como todo pichichi), pero, además, tengo obsesión por sus cuentistas (realistas en el sentido más amplio del concepto Realidad).
Así aposté públicamente por B. Obama cuando era el rival negro de H. Clinton. Aunque estoy aburrido de leer en el ajedrez “juegan blancas y ganan”, la victoria de Obama en el ala demócrata era “narrativamente” clara. ¿Por qué? Ganaron los cuentistas contemporáneos. H. Clinton era una cuentista de la Granta 96. Y eso es vender el SXX a los progresistas.
Un detalle narrativo
En 2005 la editorial Siruela sacó una antología de cuentistas estadounidenses contemporáneos con el nada casual título de “Generación quemada”. Ahí estaban Budnitz, Eugenides, Foster Wallace, Eggers, Homes, Lethem, Moody, Safran Foer…: estadounidenses. En la primavera de 2007 apareció la revista Granta en español con el título Los mejores jóvenes novelistas estadounidenses. El modelo era el éxito de la revista con las hornadas de escritores británicos en 1983, 1993 y 2003. Granta se ha convertido en el mejor trampolín de los escritores británicos que están por venir. Ser un “grantado” es tener un pie en el éxito. No me extenderé mucho más en esto, sólo diré que en la selección de los estadounidenses Granta de 1996 asomaban: Canin, Eugenides, Franzen, Moore (Lorrie)… Los escritores de ayer. En la Granta 2007, los escritores de mañana, descubrí algo sorprendente: la literatura estadounidense, que tenía una conciencia de crisis espantosa (otro día hablaré de esto si alguien lo pide), encontraba un horizonte nuevo en “extranjeros”. Escribo el entrecomillado porque esa palabra se refiere a los padres de los escritores, o a la infancia o juventud en el extranjero de los escritores. Entre los 21 nombres seleccionados: Alarcón (origen peruano), Grushin (Rusia), Iweala (origen nigeriano), Lapcharoensap (criado en Bagkok), Yiyun Li (China), Sharma (India), Shteyngart (Rusia), Wray (doble nacionalidad: EEUU y Austria). Éste es el futuro narrativo de EEUU.
¿Obama o McCain?
Permitidme que siga especulando “narrativamente”.
McCain era un regalo como rival, representaba sólo al héroe que ya está en derrota (véase si no: No es país para viejos y En el valle de Elah). El héroe del que Chuck Norris y Silvester Stallone ya sacaron lo mejor (me ahorro los títulos de éxito en tu videoclub). ¿Fue el regreso del último Rambo parte de la precampaña de McCain? Quizá. Pero para eso ya estuvo Reagan. Vietnam fue una guerra del siglo XX, y terminó el ciclo de sus películas.
McCain (que puede ser un tipo estupendo) no es viejo, es peor que eso: representa el pasado. Y digo "peor” porque Estados Unidos, país de frontera, está atrapado en su pasado. Arriesgo un poco más mi discurso con otra teoría fácil de refutar. ¿Aceptaríais que el 11 S frenó la llegada del SXXI a EEUU? Yo creo que no asumieron el empuje del cambio de siglo. Ahí había una guerra, y sí, cuando hay guerra los estadounidenses están siempre con su comandante en jefe (ahí gané más cenas con Bush). ¿Pero aceptan hoy los estadounidenses que están en guerra o creen que eso ya no es una guerra, que tienen que salir de ahí? Y McCain es aceptar la guerra, el pasado. A cambio, Obama es futuro. Y eso destiñe cualquier consideración racial. Además (vuelvo a la narrativa): ¿No vimos ya a Morgan Freeman de presidente?
Futuro. Espero que no se haga el chiste con el color del futuro y el candidato. En cuanto Obama ofrezca algo más que futuro (el futuro es la promesa más fácil de cumplir), ganará las elecciones. ¿Qué puede ofrecer?
El ejemplo de Palin me parece claro. Reverdece la apuesta del carácter religioso y ofrece combate de una nueva frontera: una frontera de moral.
Obama tiene que encontrar una nueva frontera, la meta por la que puedan luchar e ilusionarse los estadounidenses, esos tipos que sabemos identificar con seguridad paseando por cualquier calle de nuestra ciudad. ¿O no? ¿Quién no es capaz de reconocer a un estadounidense paseando por su ciudad? Sí es ése que camina confiado y con sonrisa de idiota. Un idealista muy pragmático.
Espero que Obama me dé de cenar.
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