sábado, septiembre 08, 2007

Magisterio V: Dar de comer al hambriento

Creo que fue en 1995 y 1996. Peter organizó un seminario de narrativa contemporánea. Gracias a esa iniciativa, un selecto grupo de alumnos de la Universidad de Navarra recibían cada dos semanas a un "famoso" escritor del momento. Por allí pasaron Casavella (muy simpático), Vila-Matas (un fenómeno que decía no ser Vila-Matas e iba disfrazado de espía), Pombo (aquel Pombo de La aparición del eterno femenino...), Miñana (que me deslumbró con La playa de Pekín), y unos cuantos más.
Los alumnos leían la última o penúltima obra del escritor en cuestión, Peter avisaba con tiempo. El escritor dedicaba la mañana a dar una conferencia, a su aire, y la tarde a responder las preguntas de los alumnos que habían leído cuidadosamente el libro. Quizá era al revés y por la mañana se comentaba el libro y por la tarde se dictaba la conferencia. Ahora no sé... Porque yo estaba centrado en las comidas.
Peter comía en Faustino con el escritor, y acostumbraba a invitar a alguien más para amenizar el rancho y, sobre todo, así daba una oportunidad a un alumno para que se arrimara al famoso.
A mí me invitaba con los malos escritores. Me decía: "Éste es de los flojos...". (Esos flojos firmaron las obras que tovavía encuentro en los supermercados de Montevideo, a precio de risa). Y yo aceptaba encantado.
Recuerdo el caso de un escritor y periodista (EP) muy pedante, que, antes de los entremeses de picoteo, nos largó que él había visto 5.000 películas y que había que sacar las ganas de ser crítico de cine a cualquier alumno, porque no podían enfrentar una labor así sin haber visto, al menos, 1.500 películas.
Juan trajo unas croquetitas y chistorra, el EP comió una chistorra. Hablaba de la novela que estaba escribiendo. (Otra que he visto de saldo en los supermercados uruguayos).
Alubias. Juan llegó con el perolo. El EP tuvo suficiente con un cazo. Peter dos cazos. Juan me llenó el plato hasta el borde. Me conocía.
El segundo plato era solomillo con pimientitos del Piquillo.
El EP dijo que estaba lleno, que prefería reservarse para el postre.
-Josean, ¿no te quieres comer tú su solomillo? -me preguntó Juan.
Y me comí dos solomillos.
Peter me miraba y apretaba los labios, para evitar la risa.

Cuando el escritor era un pesado, Peter me invitaba a comer. Así, al menos, uno se daba un banquete. Y dos, al menos, eran felices.

P.D. Con un recuerdo especial para V.

14 comentarios:

EL PRESO CRÁTICO dijo...

¿Y qué estas esperando? Es hora de que hagas eso acá. Ya me veo comienzo unos choripanes en EL ÁGUILA BLANCA con Rosencoff.

desaparecido dijo...

Creo que ya no invitan a escritores a venir a la Uni, o será que los profesores se lo callan demasiado...

Ander Izagirre dijo...

Creo que acierto: estuve en la charla de aquel EP y al cabo de media hora algunos oyentes empezamos a susurrar: ¡Manuel, Di Algo!

nomeacuerdo dijo...

Sí, yo también estuve, también leí el que por aquel entonces era su último libro, y recuerdo perfectamente la intervención de un alumno (hoy adversario bloguero), más o menos así: "A mí su libro no me ha gustado, sobre todo por una metáfora que me parece la peor que he leído nunca, la de "un callejón más corto que el rabo de una boina"".
Ole. Normal que no tuviera hambre.

V dijo...

Años más tarde, alguien de otra facultad trató de recuperar aquellos encuentros e invitó a Luis Mateo Díez al edificio central. El tipo nos trató como si fuéramos tontos, como si nunca hubiéramos visto a un escritor. Se presentó como un romántico de campo y siguió con uno de esos discursos en contra de la narrativa contemporánea y del resto de escritores (que me recuerda ahora mismo a otro pesado que dijo una vez que él sólo veía películas en blanco y negro). No le hicimos ni caso, por su puesto, y yo regalé inmediatamente su libro.
Tratarnos de primerizos y de inocentes cuando nosotros ya habíamos comido alubias con V-M, Casavella, Pombo, Fernández-Cubas, Miñana, Vidal-Folch, Pereira, Prado...
Otra anécdota:
Estoy en NT con Casavella (o con Vidal-Folch, ahora no recuerdo bien). Compruebo que la grabadora tiene pilas, reviso el cuestionario y anoto un par de ideas rápidas para la entrevista. Llega Peter y nos pregunta si queremos algo. Yo le digo que no (estaba un poco nervioso). El escritor responde que sí, que un whisky, doble. Son las once de la mañana. Peter le dice que ya no sirven alcohol en la cafetería de la facultad, aunque le propone una copa de vino. Después me sonríe. Yo, que estaba nervioso, dejo de estarlo y empiezo la entrevista tan contento. Incluyo además en el cuestionario preguntas raras y difíciles. Nos lo pasamos fenomenal en la entrevista.
Nota final: Peter desaparecía siempre en el momento en el que empezaban las preguntas. Lo dejaba todo listo, nos proponía un par de ideas, nos daba ánimos y cuando veía que la cosa iba a empezar, desaparecía sin hacer ruido (y haciendo honor al título de aquel libro de Echenoz que tanto le gustaba).
"Desaparecer sin irse". Algo así titularía yo todo esto.

V dijo...

Más (rescatado de mi carpeta de los años de la universidad. Ya sabía yo que lo tenía guardado en alguna parte).
El DIN A-4 dice así:

II CURSO DE NARRATIVA ESPAÑOLA ACTUAL

En colaboración con el Servicio de Actividades Culturales y Sociales de la Universidad de Navarra, se pone en marcha por segundo año consecutivo este curso de narrativa española actual. Su objetivo continúa siendo acercar a los aficionados a la literatura a algunos de los escritores y escritoras que mejor representan el estado actual de nuestra narrativa.
Durante el curso pasado nos visitaron Álvaro Pombo, José Antonio Millán, Luisa Castro, Pedro Ugarte y José Jiménez Lozano. Para este curso tenemos previsto invitar a seis escritores, entre los siguientes: Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Carmen Martín Gaite, Alberto Escudero, Enrique Vila-Matas, Bernardo Atxaga, Manuel Rivas, Antonio Pereira, Benjamín Prado, Cristina Fernández Cubas, Alvaro del Amo, Carlos Pujol, Andrés Trapiello, Belén Gopegi.
El curso se desarrollará durante todo el año escolar: cada mes habrá un seminario para analizar la obra del escritor que nos visitará. Luego, ya con él (o ella), tendremos oportunidad de comentar lo que queramos.
Las plazas son limitadas. El plazo de inscripción se cierra el 16 de octubre.
Precio del curso: 5000 pesetas.
Inscripciones: en la revista Nuestro Tiempo (Edificio Biblotecas).
Profesores coordinadores del curso: Gonzalo Robles y Pedro de Miguel.


Yo me apunté a ese segundo curso. No recuerdo haber pagado 5000 pesetas. Vinieron Vila-Matas, Pereira y Prado. Quizá alguien más, aunque ahora mismo no recuerdo. El el tercer curso de narrativa fui ayudante de Peter.

Anónimo dijo...

Hola Josean , soy María en la casa de Ángel celebrando el cumple de Patxi, todavía no sabesmos si con 40 tiene canas en otras zonas que no sean la cabeza... esperamos que antes de que termine la tarde los podamos comprobar...Besos de Angel, Imanol, Patxi ( of course!) y míos. Unos con lengua, otros no. Adivina.

Anónimo dijo...

jejejeje que lindo profe ehh

J. dijo...

Cualquier rareza, disonancia o alteración del modo de actuar "establecido" le producía a Peter una gran satisfación. Disfrutaba.

(En Areilza), estamos tres comensales:

- Peter... no se servirme este arroz con tanta cosa.

- ¡Mejor!

En aquella comida sufrimos varios ataques de risa. El otro -que diría Peter- nos miraba raro.

sintomático dijo...

Eresfea, ¿es el mismo EP que dice Ander? Lo digo porque también le invitamos años más tarde al Día del Patrón. Recuerdo que le pregunté a Peter qué le parecía. Pero este que digo no encaja en tu historia. Aquel día comió con nosotros tan pancho. Recuerdo que le recogí en su casa de Pamplona y ascaba de sacarme el carnet de conducir. Se lo dije y puso cara de "¡quién coño me ha metido en esto!".

Anónimo dijo...

con lengua?? q preciossso

eresfea dijo...

Sí, es el de Ander... Aquel día estaba metafórico y elevado, se ve. Como decía el poeta: "Una mala tarde la tiene cualquiera", y si eres PE me imagino que tienes derecho a muchas malas tardes.
María, debo comentar dos aspectos de tu mensaje:
1) las canas de Patxi en lugares secretos y 2) los besos con lengua.
Patxi no tiene canas ocultas, basta mirarle los sobacos (malpensados)
Uuuuuuh, adivinos y adivinanzas: eso forma parte del lado oscuro. ¿Besos adivinados? No pueden ser cosa buena...

Ander Izagirre dijo...

De aquella novela recuerdo la descripción técnica y detallada de un helicóptero.

Pero reconozco una dosis de envidia: ya firmaría yo que algún libro mío acabara alguna vez en un supermercado de Montevideo.

eresfea dijo...

A mí me gustó aquello del algodón asfixiante (¿te acuerdas, Ander?), y el episodio mágico del perrito tomado de la tradición del monasterio de...