viernes, abril 13, 2012

Camino de Santiago 2012 Parte II: De León a Hospital de Órbigo (Etapa prólogo, 32 km)

Retomo el 4 de abril el Camino donde lo dejé el 7 de enero, en León. Salgo desde la estación de tren de León a las 14,15. Dejar León atrás cuesta, porque la ciudad y sus salidas de carreteras se han desparramado en la dirección del Camino y llevo andando más de 8 km cuando empiezo a tener la sensación de haber dejado la ciudad.

La cigüeña, que no se ve, estaba recostada en el nido (incubando los huevos, supongo)
El equilibrio del nido de una cigüeña en un poste del tendido eléctrico en Valverde de la Virgen es para mí el punto del Camino donde empiezo caminar "suelto". Un poco antes de Villadangos del Páramo llega el primer chaparrón y una revelación lingüística: bandas rugosas.


Respeto la velocidad máxima con "atencion" y saco el paraguas. Pero la primera sorpresa de la jornada es el descubrimiento de la conexión leonesa de Los pájaros. ¿Y si Hitchcock no tenía tanta imaginación? Nunca había visto tanto cuervo junto, y tanto nido de cuervo.


Como un pincho de tortilla en Libertad. Me sonrío sólo pensando en que cuando preguntan por palabras bonitas del castellano, siempre hay gente que dice "paz", "amor"... y "libertad". Pero aquí, en Villadangos, le han puesto el nombre al hostal y restaurante (¿un consecuente?).
El Camino discurre junto a la carretera N120. Es un tramo bastante llano en el que avanzo rápido. Llego a las 20,15 al puente del Paso Honroso y entro en Hospital de Órbigo. El refugio parroquial Karl Leisner está regentado por una coreana encantadora a la que pregunto dónde cenar. Que hay dos opciones: Ángeles o Perrona. ¿Y cuál es mejor? "Yo voy al Perrona", dice y se ríe.
Espaguetis y huevos fritos con patatas y chorizo (pelín ahumado y picante: exquisito); en la elección del postre me inclino por las natillas. Quizá la gula que provoca esa ese: flan, yogur, fruta... ¡natillas! (no natilla).
Duermo rodeado de alemanes, el baño está en un patio abierto y por la noche da pereza levantarse a mear. Siempre pasa esto: sabes que te despertarás con ganas de orinar, sabes que lo más sensato es levantarse rápido, dejar la tibieza del segundo piso de la litera, salir al frío y resolver el asunto para volver a dormir, pero paso media hora aguantándome las ganas, antes de dar libertad a la vejiga. Media hora robada al sueño reparador.
Y aquí tenéis el vídeo de Los pájaros de Villadangos. (Con final en el albergue municipal para peregrinos).

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