miércoles, diciembre 25, 2019

¡Feliz Navidad! En Uzturre (730)

Muchos montañeros de Tolosa suben el día de Navidad hasta la cruz de Uzturre. Un hermoso paisaje. Algunos llegan hasta la cima entre avellanos, con varios buzones y un nacimiento en Navidad.

Víspera de Navidad en Bianditz (844)

El nacimiento bajo la cruz y el buzón montañero con tambor y chistu

lunes, diciembre 16, 2019

La gula de monte II: Craterellus lutescens

Eduque su ojo para la gula. Fotografía de Pilar.
Otro bosque de pino silvestre en Navarra, otros setales de las abundantes gulas de monte, en este caso: Craterellus lutescens. Fue el 15-XII-2019.

lunes, diciembre 09, 2019

La gula de monte (Craterellus tubaeformis)

Craterellus tubaeformis, fotografía y pesca de Pilar.
Los pinares fríos de Guipúzcoa y Navarra brindan en diciembre oportunidades algo desusadas en la tradición recolectora de estos pagos. Entre ellas, la Craterellus tubaeformis, la inolvidable angula de monte que, por la aféresis del setero, se queda en gula.
Sí, nos mueve la gula... de monte.

martes, diciembre 03, 2019

Por los caminos del sur de Andía

Por el hayedo de Soroluxe hacia las balsas de Zaborrate. Fotografía de Pilar.
El 1 de diciembre Pilar, Patxi y yo partimos de Zunbetz y caminamos con revueltas, subidas y bajadas por sendas más o menos borrosas del sur de Andía, en Navarra. Por esos parajes es posible improvisar más allá de pinturas o hitos; es posible perderse, otra manera de decir que es posible encontrarse como caminante.
Añadiré que el muro de mampostería, el limes de Andía con Lezaun, me hizo pensar en el de Adriano (una bobada, lo sé).

Muro de Andía y ermita de Trinidad de Iturgoyen (SXIII). Fotografía de Pilar.


miércoles, noviembre 20, 2019

Nieves tempranas

Fotografía de Pilar.
Nieva en Navarra sobre los robles aún verdes el 15 de noviembre.

martes, noviembre 05, 2019

Cuando champiñón...


En las praderas, entre escaramujos. Día de Todos los Santos, 2019.

lunes, octubre 28, 2019

Boletus edulis en Irún

19-X-2019
Un hongo fronterizo, criado en el bosque vasco de roble americano.

miércoles, octubre 02, 2019

Corredor Muganix (hasta 758)

Comprobaciones de la textura y adherencia del granito en el espolón de Mugánix.
Ángel, Patxi, Pilar y yo lo llamamos "corredor", aunque subimos al paso el 20 de septiembre. En ausencia de aparatos electrónicos y mapas, las explicaciones de la ruta parecerán peregrinas, y quizá por eso las doy. Subimos desde las minas de Arditurri y, al llegar al cruce con la GR 121, enfilamos apenas cien metros hacia el norte y dejamos el camino en torno a los 460 m de altitud para ascender por el borde del pinar, dirección oeste, sin entrar en el barranco de la derecha, el de la pequeña cueva cercana a la punta Rekarte. La pendiente es fuerte, pero está despejada de tojos y zarzas comunes en otros barrancos de Peñas de Aya, y los rastros de las cabras permiten ascender con relativa comodidad entre algunos helechos. Cerca de la pared de las peñas, cruza una senda poco dibujada que procede de la senda normal de Elurretxe y se acerca hasta la cueva. Hay que seguirla un poco, en leve ascenso hacia el sur, cambiar de barranco y ascender por el pinar muy clareado. Se llega a un espolón inclinado que se asciende sin necesidad de apoyar las manos, por el granito desnudo, y luego se salva un embudo herboso que desemboca entre Muganix y Putzuetako gaiña, al pie de la boca superior de la cueva de Juncal (con fuente).
A partir de ahí, cada cual puede seguir sumando cimas por las Peñas de Aya. Nosotros optamos por el almuerzo.


martes, septiembre 24, 2019

Balerdi (1 193), las hormigas macho y la tormenta


El 15 de septiembre, Ángel, Patxi, Pilar y yo ascendimos sofocados por el barranco de Minas. Trazamos zetas amplias para alcanzar el collado de Astunalde. Tras un repecho mínimo, comenzamos el descenso clásico a la cima de Balerdi. Soplaba el viento sur y las nubes se adensaban. Ya estábamos solos en la parte de Aralar que barría nuestra mirada, la tormenta amenazaba con el cambio de viento.
Almorzamos en Balerdi. En el postre, los machos expulsados de los hormigueros levantaron el vuelo a nuestro alrededor y cambió la dirección del viento. Tuvimos que marcharnos en medio de una nube de hormigas aladas. La tormenta descargaba en las faldas de Aizkorri y se desplazaba hacia el norte.
Solo nos mojamos.