lunes, diciembre 27, 2021

Siguen las setas de invierno (Arranoaitz, 875)

 

Amanita muscaria ferruginosa, con la cutícula del sombrero un poco venida a menos. 27-XII-2021.

Sucesión de cimas para los ochomilistas más intrépidos (en decímetros) desde el campo base de Barbari (barrio de Zegama): Oamendi, Arripillaeta, Arranoaitz y Elortxiki.

viernes, diciembre 24, 2021

¡Feliz Navidad!

 

Nacimiento portátil en la cima de Bianditz (844).
23-XII-2021.

domingo, diciembre 19, 2021

Mar de nubes (Baratxueta, 1148)


Cima de Baratxueta, con vista al mar de nubes el 18-XII-2021.

Fotografía de Pilar.

Aunque visto desde más abajo (desde dentro), el mar recibe un nombre mucho más prosaico: niebla.

 



miércoles, diciembre 15, 2021

Cielo despejado y setas en las cimas (Ttutturre, 1282)

 

Fotografía del Pilar.

Las Malloas desde Ttutturre, 12-XII-2021.

jueves, diciembre 02, 2021

La opción del láser

Qué pasa cuando tienes las gafas descompuestas por el uso, cuando se te deslizan continuamente por el puente de la nariz como si jugaran, traviesas, por un tobogán, y ya contemplas, entre la miopía y la presbicia, la compra de unas bifocales, o progresivas, como dicen ahora. Porque no quieres operarte con láser, porque te la trae al pairo la cuestión estética (con semejante nariz, las gafas salen de la categoría de atrezzo y entran en la maquillaje). Pero ya has calculado y sabes que cuestan dos ojos de la cara. Y estás pendiente de las ofertas en progresivas, que, como todas, se empañan con los cambios de temperatura y te dejan como un topo cada dos por tres en invierno.

Qué pasa, digo, cuando entras a un baño público con la urgencia dictada por la vejiga y no tiras de la bomba para eliminar los sólidos depositados por un cagón anterior, pero, en un gesto de elegancia y urbanidad, levantas la tapa protegido con el último trozo de papel higiénico. (En el gesto, no dudas de tu puntería. ¿Topo? Tal vez..., pero con el pulso de Robin Hood). Y en esa inclinación fatal, las gafas se resbalan (despegan) por la pista de la nariz, y vuelan en picado (manoteo inútil), y se hunden entre otros sólidos.

Y entonces, en medio del naufragio, piensas en el láser como una buena opción, y te dices que es una inversión, porque, al fin y al cabo, ¿cuántas veces se tropieza en la misma piedra?, ¿cuántas veces se pueden caer las gafas en la taza de un váter sucio? La gravedad siempre está ahí, sentencias, y las bifocales, perdón, las progresivas son tan caras.

Tocan a la puerta del baño. Alguien acompaña su apremio con un ruego:

-¡Por favor, por favor, por favor...! -suena una ventosidad quejosa (irreproducible)-. No... puedo... más...

Hay que tomar una decisión.

miércoles, noviembre 24, 2021

190. Dar calabazas

 

Fotografía de Pilar.

Una cosa es recibir calabazas y otra recibir una sola calabaza con sobrepeso, una de 190 kilos. Habrá quien vea ahí, sin procesar, puré o cabello de ángel para un regimiento. Imaginad cuánta dedicación, cuánto amor hay puesto al pie y sobre esta calabaza que ha crecido en tierras negras y navarras. Hacia el final del otoño, después de roturar el campo, no queda rastro de la calabacera, pero ahí está la calabaza después de jálogüin. Alguien la ha pesado (¿cómo?); alguien ha colocado esos sacos (¿para que la calabaza no se estropee con la humedad de la tierra?); alguien, al fin, ha anotado con un rotulador: "190 Kg". (Añado un adverbio: primorosamente). ¿Por qué anotar el peso? Para que otra persona lo vea, y sepa. Ese cuidado, se mire como se mire, es todo menos dar calabazas.

Pero habrá quien interprete en ese "190 Kg" vanidad y presunción de hortelano, incluso servidumbre al prototipo de platino iridiado residente en París.

domingo, noviembre 07, 2021

Fresno okupa

 Sierra de Satrústegui. 6-XI-2021.
 El otoño ha puesto en evidencia al fresno okupa.

sábado, octubre 30, 2021

Otoñada en el hayedo

 


24-X-2021.
Sierra de Leyre, fotografía de Pilar.

sábado, octubre 23, 2021

Formación universitaria sostenible (1)

-Hace cuatro años te dije en clase que ese cuadro lo pintaba mi sobrino de cinco años... -comenta con desparpajo el graduado sentado  frente al profesor en el despacho.

-¿Qué cuadro?

-Ese... -señala la lámina colgada en la pared-. ¿Te acuerdas?

-¿Os lo enseñé en clase...? No, no me acordaba... -miente con elegancia el profesor-. ¿Y ya has cambiado de opinión?

-Sí. -El graduado se arellana en el asiento y se concede la pausa dramática antes de continuar-: Ahora tendría que corregirme: mi primo de nueve ya pinta mucho mejor que Miró.

El profesor sonríe satisfecho. Ahí sale otro vivo capaz de reconocer por su nombre un Miró.